El Gigante de Arroyito se colmó desde temprano: la expectativa fue mayor a la capacidad de un estadio que le reservó una porción para los hinchas ecuatorianos que recortaron un paisaje completamente auriazul. Pese a semejante marco, Rosario Central apenas consiguió empatar sin goles en su debut en la edición 2026 de la Copa Libertadores, torneo que Ángel Di María volvió a jugar después de 20 años.
Aquella vez, un 13 de abril de 2006, Fideo ingresó en el segundo tiempo en la que fue una derrota ante Atlético Nacional de Colombia, que lo eliminó en fase de grupos de la competencia. Para el campeón del Mundo, esta vez fue distinto. Jugó desde el inicio, metió un caño, intentó abrir el marcador con un zurdazo a tres dedos, con un ‘olímpico’ que terminó en corner y movió los hilos de un equipo que lo rodea y que también se potencia con su técnica inoxidable.
Al equipo de Jorge Almirón no le resultó fácil imponer su idea: en el comienzo Independiente del Valle se plantó de igual a igual y le dio trabajo al arquero Jeremías Ledesma. Si el conjunto ecuatoriano no se fue al descanso en ventaja fue porque desperdició la más clara del primer tiempo: Carlos González -mejor conocido como Cocoliso y recordado con la camiseta de Newell’s– quedó frente al arco e inexplicablemente resolvió defectuosamente.
Fue en el mismo arco en que, ya en la segunda parte, a Alejo Véliz le cortaron el festejo de gol por posición adelantada, luego remató a las nubes desde una posición inmejorable e Ignacio Ovando no alcanzó a puntear otra pelota y se pegó contra el poste.
Es que el Canalla salió a jugar el segundo tiempo como si fuera el último. Monopolizó el juego y se lo apoderó por completo cuando Junior Sornoza le pegó un manotazo a Ovando y dejó a su equipo con 10 jugadores. El capitán aseguró no haberlo tocado, pero en la cámara se aprecia el toquecito, que el defensor aprovechó para simular un terrible cross al mentón.
Con la ventaja numérica, Almirón movió el banco: sacó al defensor Emanuel Coronel para poner en cancha a Enzo Copetti y aunque el delantero no tuvo su mejor noche, el Canalla se terminó de configurar como super ofensivo. Así, la dinámica fue definitivamente otra: el local empezó a jugar cada vez más cerca del arco rival y redujo a la visita a un papel netamente defensivo: con uno menos casi todo el segundo tiempo, un punto parecía una buena cosecha para tanto viaje. Es más, tuvo una inesperada chance sobre el final con un solitario Juan Angulo que no pudo resolver semejante oportunidad.
Foto: EFE/ Sebastián GranataCentral tuvo mil y un tiros al arco y no entró ninguno. Fue una máquina de generar y desperdiciar situaciones. Cada minuto que pasó y cada chance malograda le daba más valor al punto desde la perspectiva de Independiente del Valle. Terminó sumando, con un jugador menos y en un estadio colmado que amedrenta a cualquiera de poco aplomo. Del mismo modo, el punto que quedó Central no tuvo el mismo peso: demasiado esfuerzo para apenas un punto como local.
La localía en la Copa Libertadores, suele hacer la diferencia y ayer el Canalla no la logró. El comienzo del torneo no lo tiene en la cúspide de su zona, la H, que tiene a un inesperado lider como Universidad Central, que se impuso ante Olimpia. El equipo paraguayo recibirá a Central el miércoles próximo y esa será la oportunidad del Canalla para hacerse fuerte en la Copa.
Rosario Central vs Independiente del Valle, por la Copa Libertadores: minuto a minuto
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