Juan Fossaroli es el ‘Messi’ del periodismo argentino en la Fórmula 1. Su cabellera rubia permite que rápidamente lo identifiquen, después de dos décadas siguiendo al ‘Gran Circo’ por todas partes del mundo. Así, durante un mismo fin de semana, se lo puede ver entrevistando pilotos con una sapiencia envidiable, brindando datos a pura memoria y tomar confianza rápidamente con las diferentes personalidades que, principalmente el día de la carrera, se hacen presentes en la recta principal. Este domingo, en el circuito de Zandvoort, abordó a los reyes de Países Bajos, pero debió terminar abruptamente la charla.
¿Qué pasó? Unos metros después de intercambiar unas palabras con el ex futbolista Ruud Gullit, Fossaroli esperó paciente cruzarse de frente con la argentina Máxima Zorreguieta y su esposo el rey Guillermo Alejandro.
¡ESPN CON LA REINA MÁXIMA DE PAÍSES BAJOS!
Fanática de Verstappen pero también alienta a su compatriota, Franco Colapinto, en el #DutchGP.
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— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) August 31, 2025
“Máxima, volvemos a encontrarnos un año después”, rompió el hielo el periodista argentino, haciendo referencia a su presencia en la edición 2024 del Gran Premio de los Países Bajos.
“Somos de Argentina”, le aclaró al rey que estaba a su lado, quien le devolvió un risueño: “No lo puedo creer”. “Me parece que hay mucha gente ‘naranja’ que viene a disfrutar de este deporte, sobre todo a apoyarlo mucho a Max (Verstappen), pero también a todos los corredores, porque en el fondo es un deporte fantástico, porque no solo es el corredor, los equipos, la tecnología, recién me explicaron cómo cambiaron un auto de un año al otro”, explicó Máxima.
“Todavía no lo conocí”, aclaró sobre Franco Colapinto, el único argentino en la parrilla.
Luego de eso quiso consultar al rey Guillermo Alejandro sobre la importancia de tener un Gran Premio de Fórmula 1, pero justo en ese momento, tanto Fossaroli como los acompañantes de la pareja de la corona no se percataron de un detalle.
“Perdón, está sonando el Himno Nacional”, le respondió el Rey, mientras el periodista argentino se retiraba haciendo una cara extraña por haber “metido la pata”.