Dos goles de rebote de Omar Marmoush antes de la media hora de partido evocaron fiestas pasadas y destrozaron el poco entusiasmo que le quedaba al Newcastle por defender el título de campeón de la Copa de la Liga Inglesa. El egipcio añadió un 2-0 al 2-0 de la ida en St James Park, y el Manchester City encauzó la semifinal en un choque con aroma a rencilla geopolítica, ahora que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, propietarios de ambos clubes, han tornado su relación de aliados en relación de vecinos suspicaces.
El 5-1 global, tras el 3-0 de Reinjders y el majestuoso 3-1 de Elanga, cualificó al equipo de Guardiola para jugar la final el próximo 22 de marzo en Wembley. Allí le espera el Arsenal de Mikel Arteta. Lo mismo que en la Premier, el cartel de la final de la Copa de la Liga reproduce el duelo de la década. El equipo hegemónico de la Premier hasta 2025 contra el aspirante a sucederle.
Después de imponerse en las finales de 2018, 2019, 2020 y 2021, el City alcanzó su quinta final de la Copa de la Liga desde que lo dirige el técnico español, ahora en pleno proceso de reconstrucción de la obra. Este miércoles enfrentó al Newcastle con una alineación de segunda línea: Nico González y O’Reilly en el pivote, Marmoush en punta, Aké y Khusanov en el centro de la defensa, y James Trafford en la portería, conformaron un conjunto de aire juvenil. Impropio de un gigante de Europa, por más que los prestigiosos Foden y Reinjders pulularan entre líneas. Tiene razón Guardiola: no le han fichado una plantilla deslumbrante.
No precisó de un despliegue extraordinario el City para encontrar viento favorable en la travesía. Los jugadores del Newcastle no se presentaron en el Etihad con el espíritu más optimista después de caer ante el Liverpool en la Liga y de quedarse a las puertas de la clasificación para octavos en la Champions, la semana pasada. A los siete minutos se llevaron el primer sartenazo. “Tuve suerte en el primer gol”, admitió Marmoush, que marcó después de que Burn despejara su disparo. La pelota le rebotó en la espinillera y se metió en la caja describiendo una parábola imposible para Ramsdale. El resto fue una travesía confortable para el City.
Después de disputar la última final de la Copa de Inglaterra, el equipo de Guardiola regresa a Wembley para pelear la Copa de la Liga contra su ostinado retador, Mikel Arteta.








