Lo que era un secreto a voces ya es oficial este sábado: el FC Barcelona se desvincula de la Superliga. En una escueta nota de apenas tres líneas en las que no da más detalles sobre los motivos de la decisión, la entidad azulgrana ha comunicado que ya ha notificado formalmente su separación a la Euroliga y a los clubes que formaban parte del proyecto que impulsó el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. “El FC Barcelona informa que hoy ha notificado formalmente a la European Super League Company y a los clubes que han formado parte de ella su desvinculación del proyecto de la Superliga europea”, reza la publicación.
De esta manera, la entidad presidida por Laporta, que dimitirá este lunes 9 de febrero para meterse de lleno en la campaña a las elecciones que se celebrarán el próximo 15 de marzo, pone fin a su participación en el proyecto propuesto en abril de 2021. Una salida que no conllevará ninguna penalización económica —se llegó a hablar de una sanción de 300 millones de euros—, tal y como lo había acordado Laporta. Una decisión, además, que deja muy solo al máximo mandatario del Real Madrid. Y que escenifica, en parte, la ruptura total del Barcelona con el club blanco en el único vínculo que los unía.
“Las relaciones entre el Barça y el Madrid están mal, están rotas. Hay diversos temas que nos han distanciado”, confesó Joan Laporta en la previa de la final de la Supercopa el pasado 10 de enero. Muy lejos queda aquella foto de la reunión entre Laporta, Florentino y Andrea Agnelli, entonces presidente de la Juventus, en el famoso Botafumeiro de Barcelona en agosto de 2021, apenas 48 horas después del adiós de Leo Messi. Ahora, la historia es otra completamente distinta: Laporta empezó su mandato acercándose a Florentino, y lo termina alejándose de él y aproximándose a quienes fueron sus enemigos, hoy ya aliados, en LaLiga y en la UEFA.
De aquellos 12 clubes europeos partidarios de crear una nueva competición, ya solo queda uno. Después de la salida de Manchester City, Atlético, Milan, Inter, Juventus, Tottenham, Manchester United, Chelsea, Liverpool y Arsenal, el Barcelona ha sido el último en confirmar su desvinculación. Algo que ya era evidente cuando Joan Laporta decidió cambiar de rumbo hacia la UEFA, y acercarse al organismo europeo en vez de enfrentarse a él.
El mandatario azulgrana se ofreció como mediador en el conflicto UEFA-Superliga cuando fue invitado a la asamblea anual de clubes —la antigua ECA, ahora renombrada como EFC (European Football Clubes)— en octubre del año pasado en Roma. Ahora, con dos nuevos aliados: Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la EFC, y Aleksander Ceferín, presidente de la UEFA. Laporta abogó entonces por alcanzar un acuerdo después de proclamar que es partidario de que el Barça vuelva a formar parte de la confederación europea y, consecuentemente, se aleje del torneo que ahora abandera prácticamente en solitario su homólogo del Real Madrid.
“Ya sabéis que estamos en la línea de tender puentes entre la Superliga y la UEFA. El Barça tiene una posición clara, y ya lo saben los afectados y a quien corresponde”, aseguró Laporta a su regreso de la asamblea anual de clubes celebrada en Roma. “Estamos por la pacificación y porque los clubes que están en la Superliga regresen a la UEFA. Nosotros nos sentimos muy cerca de la UEFA y de la EFC”, ratificó después el presidente del Barça en un acto de la Fundación Cruyff. Apenas unos meses después, lo que era un secreto a voces se torna oficial. Y Laporta escenifica al final de su mandato que está aún más lejos de Florentino y más cerca de la UEFA.







