Un predicador gritaba maldiciones a la gente que pasaba por la calle. Con cada sentencia golpeaba su Biblia. Desde la ventana de una residencia artística en San Pablo, Brasil, Federico Lamas –artista visual independiente– lo observaba todo.
“Esto fue en 2008. Lo que ocurría me sorprendió –confiesa el hombre, nacido en Buenos Aires en 1979–. Me impresionó que un tipo tuviera el poder de mandar a condenados y pecadores al infierno. En ese entonces estaba inmerso en el video y esta situación me inspiró para hacer Vete al diablo, un corto que puede verse en mi página. Ahí se ve a un tipo mandando a la gente al infierno: cada vez que golpea la Biblia, alguien se prende fuego y desaparece. La condena y la autocondena; el poder de quienes creen poder llevarte allí”.
En las paredes de su estudio, ubicado en el barrio de Palermo, pueden verse varios de los dibujos que hoy son el sello de Lamas: imágenes que esconden otros significados y que pueden descubrirse a través de un efecto óptico del siglo XIX que el artista experimentó en la dualidad entre lo visible y lo revelado.
“La libertad me la dio la ilustración”, asegura Lamas, formado en Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, que también experimenta como VJ y que, con Visión infernal –su proyecto en constante expansión–, devela mediante un visor rojo otra escena escondida en sus dibujos.
Validación del universo artístico
El primer gran paso de Visión infernal fue en Barrio Joven de arteBA, en 2010, donde la obra obtuvo un reconocimiento por su carácter experimental y, en cierta forma, Lamas sintió una “validación del universo artístico”. Después de arteBA presentó libros y realizó murales con esta técnica en distintas partes del mundo. La editorial Libros del Zorro Rojo lanzó recientemente una nueva edición de Visión infernal –la anterior había sido publicada hace diez años–, un volumen que incluye imágenes realizadas entre 2015 y 2025 y exhibidas en Portugal, España, Brasil, Rumania, Suecia, Noruega y Argentina, entre otros países.
Federico Lamas (Buenos Aires 1979) es un artista visual independiente. Diseñador de Imagen y Sonido FADU-UBA. Fotos Martín Bonetto.“Siempre estuve calibrando mis ideas alrededor del efecto, del asombro –reconoce Lamas, que también colabora activamente con la escena teatral argentina como diseñador de video, tanto en teatro como en ópera y ballet–. Busco lograr el asombro en el otro; intento que ese sea el primer impacto que la audiencia tenga de mi obra”.
Al quitar el film protector del libro, el artilugio rojo invita a curiosear las imágenes que aparecen en sus páginas. La primera mirada se posa en la tapa, en esa mano que se transforma en criatura. Pronto se suceden otros dibujos y la experiencia de filtrarlos en rojo los potencia. Hay algo que se oculta a simple vista. La curiosidad por descubrir qué hay detrás de esos trazos a lápiz sacude, porque son capaces de llevar a reductos oscuros, a un humor naíf y también corrosivo.
No se trata de spoilear, porque aquí lo que vale es la experiencia: una miss belleza que clama por la paz mundial puede transformarse en segundos en una soldado con un arma en la mano; una monja en una sirena; dos boxeadores golpeándose son, al mismo tiempo, la imagen de un escultor dando forma a su pieza; un cerebro no es más que una gelatina y el trono del rey, un inodoro.
–Recién decías que la ilustración te dio libertad. ¿Por qué?
–La libertad de hacer cualquier cosa, porque toda ilustración de un objeto o de una realidad que no existe se va a asumir como una verdad, va a tener un verosímil y va a convertirse en una realidad. Entonces, la ilustración te permite hacer cualquier cosa y llegar al mismo nivel de realismo. Y esto, a pesar de que muchas veces mis dibujos no son antropomórficamente perfectos: tengo mi síntesis y con eso alcanza para crear conexión con cualquier persona que los vea. Creo que la ilustración tiene eso: una síntesis con la que lográs conectar con toda una audiencia.
–Cuando hacés referencia a Visión infernal hablás de expansión y de proyecto vivo. ¿Por qué?
–Porque se expande y vive en varios formatos: publicaciones, serigrafías, murales, animaciones de video. Todos funcionan con un visor rojo que permite descubrir una ilustración escondida, que se comunica con la primera que viste y, al revelarla, aparece un tercer sentido.
–Cada uno pone a prueba su código moral o ético para evaluar esos personajes o escenas.
–Imagino que uno de los mayores desafíos de esta técnica es que la imagen escondida no sea fácil de descubrir.
–Planeo mucho las ilustraciones, trato de que tengan coherencia entre sí. Busco qué esconder. Siempre hay una idea y algo que contar. Tengo una pretensión narrativa: posiciones, cuerpos, colores, tamaños. Qué idea resulta de ver A y B y qué es lo que imaginás en un tercer plano al relacionar esas dos imágenes. El asombro está ahí. Al comienzo del proyecto, cuando empecé a trabajar con este efecto óptico –que es más antiguo que la fotografía–, enseguida asocié el rojo con el infierno. Lo básico de ese pensamiento te da honestidad sobre lo que querés explorar. La realidad es la A, la que vemos todo el tiempo; la B es la escondida, la incómoda. La magia está en el visor, no en la ilustración. El desafío técnico permanente es que funcione con cualquier luz, en cualquier ambiente, en cualquier exhibición y con cualquier método de impresión. Me gusta que la ficción esté en el visor.
Vision Infernal por Federico Lamas. Foto: gentileza.–Visión infernal se presenta como un libro con “tecnología”.
–(Ríe). Es tecnología porque, para mí, tiene la lógica de develar el mal del mundo, la mala onda, los pecadores o los secretos sucios. No lleva pilas, pero es tecnología porque es un recurso. El libro viene con un juguete, o si querés llamarlo así, con un dispositivo. Te doy algo para interactuar y jugás con eso según tu capacidad de asombro. Me interesa esa idea de juguete, de tecnología, de la gracia de algo tan analógico.
–Este recurso también lo trasladás a murales, tapas de discos, etiquetas de vinos.
–No soy un muralista de raza, pero me gusta hacer un diseño gigante que se vea y donde se luzca el trazo del lápiz. En este tipo de trabajos no hay tanto humor con una sola imagen a develar, porque eso le quita poder al visor. Entonces hay que darle al visor la posibilidad de revelar cualquier cosa. Por eso acepté el desafío de la muestra que hice este año en Rumania, al aire libre, en una vieja fábrica (Visión Infernal / Lloviendo desde Abajo). Con la herramienta hacés el recorrido y la interpretación queda siempre en manos del público. Cada dibujo esconde una escena que solo el espectador puede ver: es una interacción lúdica, donde el humor dialoga con lo que vemos a primera vista y nos permite un momento de reflexión.
–¿Podemos decir que el humor es una constante en tu trabajo?
–La violencia y la oscuridad del mundo las trabajo a través de la ironía y el humor. Siempre digo que funcionan como un caballo de Troya: entran por el humor, el impacto, la gracia o el gag. En Visión infernal te ponés el visor rojo y hay un momento de risa, pero enseguida te das cuenta de que te estás riendo de algo bastante oscuro, y ahí aparece la interpretación o reflexión final.
Federico Lamas (Buenos Aires 1979) es un artista visual independiente. Diseñador de Imagen y Sonido FADU-UBA. Fotos Martín Bonetto.Artista experimental
Lamas se considera un artista experimental: crea cosas nuevas a partir de técnicas existentes y por eso se mueve en distintos terrenos. En 2017 fue convocado por el Centro de Experimentación del Teatro Colón para la dirección audiovisual de la ópera The Raven. Luego trabajó con el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín en El porvenir, con el Teatro Nacional Cervantes en El hombre que perdió su sombra y en las proyecciones para la ópera-ballet Carmen en el Teatro Colón.
“En los últimos años armé dupla con mi pareja, Johanna Wilhelm –directora de arte, diseñadora gráfica, artista plástica y especialista en papercutting e instalaciones de papel–. Ella trabaja más con papel, con sombras, pero hubo un momento en que empezaron a llamarnos juntos y allá fuimos. También tengo proyectos donde voy con mis visuales como VJ a shows en vivo. Es expansión, y eso me interesa mucho: meterme en otros terrenos, sumarme a otras estructuras, experimentar con las herramientas”.
En sus sets como VJ, Lamas muestra la relación que mantiene con el loop y la repetición. “Es algo que también tiene Visión infernal, porque vas y volvés sobre la imagen y armás el significado. Como VJ soy bastante repetitivo –reconoce–: insisto con los loops para que adquieran significado y, por la repetición, incluso ironía. Es una construcción en vivo”.
Federico Lamas básico
- Nació en Buenos Aires, en 1979. Es artista visual independiente. Diseñador de Imagen y Sonido de FADU-UBA. Realizó residencias en Hannover , São Paulo , México DF , Santa Cruz de la Sierra y Québec City. Entre 2019 y 2025 exhibió en Argentina, Mexico, Brasil, Canadá, Portugal, Alemania y Noruega.
- Con sus videos experimentales e instalaciones participó 5 veces del festival VideoBrasil en San Pablo, donde gano en 2 oportunidades. Sus VJ sets también se presentan en Museos, Galerías y Festivales, destacando: MUTEK Argentina, MAMBA, Bienal de Arte Joven, B23 Berlin, Salon Los Angeles Mexico, ArtLab Buenos Aires, Casa Plana Sao Paulo, Festival Tremor Azores, Oi Flamingo Rio de Janeiro, o FIFA Montreal.
- También colabora con la escena teatral como diseñador de video en obras del Teatro Nacional Cervantes, Teatro Gral San Martín, Teatro Colón y en el CETC dirigió el monodrama “The Raven”, donde también hizo el diseño de video y proyecciones.
Visión infernal, de Federico Lamas (Libros del Zorro Rojo).








