Playas, manglares, peces, tortugas y manatíes. Poco a poco, el petróleo lo ha cubierto todo. Cerca de dos semanas han sido suficientes para que la pegajosa sustancia negra impregnara todo en su camino. Su avance está lejos de ser silencioso. Desde que los primeros pescadores del Golfo de México denunciaron el hallazgo de chapopote en sus redes, cuando salieron a pescar el lunes 2 de marzo, la progresión no ha parado de ser documentada por las comunidades afectadas de Veracruz y Tabasco. Las llamadas de auxilio han caído, a juzgar por la reacción de las autoridades hasta ahora, en oídos sordos. Las escasas respuestas ante el último desastre ecológico que ha manchado ya 230 kilómetros de costa han llegado a cuentagotas.
Tuvieron que pasar 11 días desde que se conoció la noticia del derrame para que existiera un pronunciamiento del Ejecutivo federal. “Están trabajando, Pemex y la Secretaría del Medio Ambiente con el Gobierno de Veracruz, pero les vamos a pedir que den más información”, ha asegurado este viernes la presidenta Claudia Sheinbaum en los últimos minutos de su conferencia matutina, celebrada en el Estado de Colima.
En Veracruz, donde se ubica la mayor parte de las localidades perjudicadas, la comunicación no ha prosperado. Ante el incremento de los señalamientos, Rocío Nahle, gobernadora del Estado, optó inicialmente por un viejo refugio: la negación. Hace meses Nahle fue duramente cuestionada cuando, con decenas de muertos e imágenes devastadoras por culpa de las inundaciones en Poza Rica, afirmó que el río Cazones se había desbordado “ligeramente”. Hoy, volvió a la primera línea la estrategia de minimizar los hechos.
Ni 30 poblaciones golpeadas por el derrame en Veracruz -más nueve más en Tabasco-, ni las denuncias de diversos colectivos de la zona, ni el puñado de videos e imágenes que han circulado del crudo cubriendo ecosistemas enteros, han generado hasta ahora una reacción contundente de las autoridades para contener el problema y darle solución. “No hay derrame de ningún barco, de ninguna plataforma”, aseguró la gobernadora durante un evento este martes en el municipio de Alvarado, donde también negó la presencia del líquido en las playas de la entidad que lidera. “Estamos pensando […] que puede ser una chapopotera que se tenga que localizar en el mar y que esté soltando hidrocarburo”, apuntó sin ofrecer detalles sobre posibles planes para estudiar las causas. Eran ocho días desde el siniestro.
Antes, su primer pronunciamiento había llegado el domingo 8 de marzo -casi una semana después del derrame-, cuando afirmó que el problema venía de Tabasco, pero no había llegado a Veracruz. Estas declaraciones contrastan con sus declaraciones ese mismo día sobre la coordinación entre Pemex y los pobladores de Pajapan para limpiar las playas llenas de chapopote, cuyo origen, sostuvo, aún no se conocía.

Este jueves, la postura oficial del Gobierno de Veracruz ha sido deslindarse. “Sí fue el derrame de un barco, de un barco privado de una petrolera privada que no le trabaja a Pemex”, ha señalado ante preguntas de los medios. Hay 15 localidades con petróleo en Pajapan, ocho en Cárdenas, ocho en Tatahuicapan de Juárez, cuatro en Mecayacapan, dos en Catemaco, una en San Andrés Tuxtla y una más en Coatzacoalcos. La limpieza ha empezado apenas en tres de las zonas afectadas. Son 39 los poblados con restos de crudo.
Desde Pemex, la respuesta inicial también pasó por desmarcarse de la catástrofe. “Tras realizar inspecciones técnicas en sus instalaciones, no se ha detectado fuga o derrame alguno. La infraestructura en la región opera con normalidad y en condiciones seguras”, señalaron en un comunicado el 2 de marzo, el día en el que surgieron las denuncias por el derrame en el Golfo. Diez días después, y tres posteriores al boletín de la Red Corredor Arrecifal que resaltaba la magnitud de la emergencia, Pemex ha defendido su “compromiso” y “responsabilidad social” ante una catástrofe ambiental que, aseguran, no se les puede atribuir.

“Se ha decidido tomar acciones responsables y solidarias en apoyo al medio ambiente y a las comunidades costeras”, han afirmado, aunque no han dado detalles de dónde se realizaron las tareas de limpieza. Tampoco se han hecho eco de las acusaciones de la Red sobre el incumplimiento de acuerdos para el retiro de chapopote en la laguna del Ostión. En esa zona, los habitantes de las comunidades aledañas -como Pajapan, El Pescador y El Mangal- coordinaron por su cuenta las brigadas de limpieza sin el equipo y sin las capacitaciones requeridas.
La Secretaría de Marina (Semar) ha activado este jueves el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos. La acción contempla la atención de “manchas de hidrocarburo” en cuatro municipios de Veracruz, pero no menciona a las zonas afectadas en el Estado vecino de Tabasco.
Los días pasan desde el inicio del derrame en el Golfo el lunes 2 de marzo, mientras los llamados de las poblaciones perjudicadas se acumulan. A falta de un estudio formal que revele el origen y la causas de la aparición de petróleo en las costas, las comunidades siguen a la espera de una intervención integral que considere también la reactivación de las economías locales, gravemente perjudicadas por la catástrofe. Y recuerdan que lo que están pidiendo no es un privilegio sino la demanda legítima a ser escuchados y a recibir ayuda. Su reclamo por un medio ambiente sano y una vida justa y digna trae a la memoria otros episodios similares en la zona y, recalcan, es urgente que se implemente una estrategia de prevención para que siniestros como este dejen de ocurrir.







