El escándalo que lleva persiguiendo desde hace semanas al cocinero danés René Redzepi, uno de los más alabados y premiados del mundo gracias a su restaurante Noma — cerrado como restaurante físico a finales de 2024 para dar vida a nuevos proyectos gastronómicos bajo la misma marca, en Dinamarca y por el mundo— ha alcanzado un final inesperado. El chef danés, de 48 años, ha dimitido a última hora de la tarde del miércoles (hora de Los Ángeles, ya en la madrugada del jueves, hora peninsular española) de todos sus cargos. Una serie de duras acusaciones por parte de decenas de miembros de su personal, que el mismo miércoles por la mañana decidieron concentrarse ante el restaurante efímero que Redzepi ha montado en Los Ángeles y cuyo servicio arrancaba esa tarde, ha terminado, al menos de momento, con su metórica trayectoria.
Redzepi ha sido quien lo ha confirmado a través de un comunicado en su perfil de Instagram, donde acumula más de un millón de seguidores. Deja no solo Noma —que llegó a tener tres estrellas Michelin y fue cinco veces número 1 del mundo— como proyecto gastronómico, que llevaba en marcha casi un cuarto de siglo, sino también la dirección de la fundación MAD, que fundó hace 15 años. “Las últimas semanas han suscitado atención y conversaciones importantes sobre nuestro restaurante, nuestro sector y mi liderazgo en el pasado”, arranca su escrito Redzepi. “He trabajado para ser un líder mejor y Noma ha dado grandes pasos para transformar la cultura a lo largo de muchos años. Reconozco que estos cambios no reparan el pasado. Una disculpa no es suficiente; asumo la responsabilidad de mis propios actos”.
Esas conversaciones a las que se refiere son el clamor a voces que, desde mediados de febrero, han puesto a Redzepi en la picota. Todo saltó cuando uno de sus antiguos colaboradores, Jason Ignacio White, exjefe de fermentación de Noma, empezó a colgar mensajes de denuncias de más extrabajadores de Redzepi en sus redes sociales. El caso logró todos los focos cuando el pasado fin de semana el diario The New York Times destapó las historias de más de 35 empleados que contaron abusos, físicos, verbales y emocionales, por parte de Redzepi durante años. Los testimonios hablaban de jornadas interminables, castigos en público y ridiculización ante compañeros. “Ir a trabajar era como ir a la guerra”, afirmaba una de las exempleadas al diario.
La tormenta desatada por el periódico y las protestas a las puertas del restaurante efímero de Los Ángeles han hecho que Redzepi, que llegó a ser condecorado por la reina Margarita de Dinamarca, dé un paso atrás. “Después de más de dos décadas construyendo y dirigiendo este restaurante, he decidido dar un paso al lado y dejar que nuestros extraordinarios líderes guíen ahora al restaurante hacia su próxima etapa. También he dimitido de la junta directiva de MAD, la organización sin ánimo de lucro que fundé en 2011″, ha explicado, también dando a entender que su equipo puede continuar perfectamente sacando adelante el restaurante sin que él esté al frente. “Para cualquiera que se pregunte qué significa esto para el restaurante, permítanme decirlo claramente: el equipo de Noma es hoy más fuerte e inspirador que nunca. Llevamos 23 años abiertos y estoy increíblemente orgulloso de nuestra gente, nuestra creatividad y la dirección que está tomando Noma”.
Precisamente este miércoles Noma estrenaba un restaurante efímero en Los Ángeles, California, que estará abierto hasta mediados del mes de junio. En el barrio de Silverlake, apenas un par de horas antes del comunicado de Redzepi, y también de que arrancara el servicio (con un precio fijado de 1.500 dólares por comensal, 1.300 euros), todo estaba tranquilo. La finca del barrio de Silverlake donde se ha ubicado el restaurante vivía con trasiego la entrada y salida de furgonetas y también de grandes coches negros de cristales tintados. Desde el exterior, y con un gran muro y una verja de por medio, apenas se veía nada del restaurante, más allá de unas grandes setas hinchables colocadas nada más pasar la entrada del 1923 de la calle Micheltorena.
“Este equipo seguirá adelante con nuestra residencia en Los Ángeles”, ha afirmado Redzepi en la nota publicada, “en el que será un momento muy importante para ellos, donde podrán mostrar el fruto de su trabajo y dar la bienvenida a los invitados a algo realmente especial”. “La misión de Noma para el futuro es seguir explorando ideas, descubriendo nuevos sabores e imaginando en qué se convertirá la comida dentro de unas décadas. Noma siempre ha sido más grande que cualquier persona. Y este próximo paso honra esa creencia”, concluye el escrito.

Redzepi acompaña el comunicado de un vídeo de cuatro minutos en el que da la noticia a sus empleados; las imágenes muestran sus caras, llorosas y compungidas. “No estoy huyendo de cualquier responsabilidad”, afirma el cocinero en el metraje. “Ahora necesito que vosotros estéis y deis la cara. Nos ganaremos a los clientes uno a uno”, les dice. “Lograremos atravesar esto. Lo lograremos. Pero como está tan centrado en mí, tengo que quitarme del medio”. Él mismo dice que para él, Noma, “no es solo trabajo”, sino que es su familia, y que quiere crear la mejor organización posible. “Me veréis por aquí, pero no como en los últimos 23 años. Ahora vosotros lleváis el espectáculo. Este es vuestro restaurante, de todos y cada uno de vosotros. Yo me voy a planear lo siguiente”.
Durante años, Redzepi ha sido considerado un referente de la creación culinaria, un visionario. Pero sus malas prácticas no son novedad. En un ensayo de 2015, admitió haber intimidado verbal y físicamente a su personal, y tener ataques de ira explosivo: “He sido un abusador durante gran parte de mi carrera, he gritado y empujado a gente. En ocasiones he sido un jefe terrible”, escribió en madfeed. Había tratado de recurrir a la terapia, al coaching y a la meditación para ser, decía él mismo, más tranquilo y amable.







