Creían haber encontrado el sitio más antiguo habitado de América, pero un nuevo estudio lo desmiente

Creían haber encontrado el sitio más antiguo habitado de América, pero un nuevo estudio lo desmiente


Pocas veces una teoría científica logra desplazar por completo a las anteriores. Pasó con Copérnico, por ejemplo, cuando se dejó de creer que la Tierra es el centro del universo; o con Darwin, cuando la teoría de la evolución cambió la forma de entender el origen de las especies.

Ahora, un nuevo descubrimiento está a punto de replantear otra de las grandes explicaciones en disputa.

En este caso se trata del campo de la arqueología, donde un nuevo estudio, que fue publicado este jueves en la revista Science y al que tuvo acceso Clarín, está a punto de reescribir el mapa de las migraciones prehistóricas. Más precisamente, de los primeros habitantes de América.

Hasta ahora, y a partir de las investigaciones más recientes, se creía que el sitio Monte Verde, ubicado en el sur de Chile -cerca de Puerto Montt-, era el lugar más antiguo poblado por los humanos en el continente. Ese sitio arqueológico había sido descubierto por un grupo internacional de científicos en los años 70, cuando dataron su antigüedad en 14.500 años.

Ese dato siempre generó controversias. Principalmente, porque no encajaba en la teoría de la población de América más aceptada hasta entonces, y es la que postula que los humanos llegaron al continente desde el norte de Asia, cruzando por el estrecho de Bering, que por entonces era una suerte de subcontinente al que llamaron Beringia.

Esa teoría se basaba en que, durante el siglo XX, antes de que se conociera Monte Verde, el registro más antiguo de población humana en América había sido el de la cultura Clovis. Ubicada entre Nuevo México y otras zonas de Norteamérica, vivieron hace unos 13.000 años. Otras poblaciones -datadas en años posteriores- surgieron más al sur.

Por eso, cuando en los 70 apareció Monte Verde, todo fue confusión. Si los primeros humanos habían llegado desde el Norte por Bering, estuvieron hace 13.000 años en Norteamérica y luego “bajaron” hacia el resto de América ¿cómo puede haber registros de poblaciones humanas en Chile -tan al sur- 1.500 años antes que los Clovis?

Para resolver este enigma y despejar dudas, en 1989 se armó un comité de expertos internacionales, que fue de nuevo al sitio Monte Verde. Volvieron a obtener muestras, a hacer las dataciones -con el método de carbono 14-, y el resultado fue el mismo: los restos de la población humana eran de unos 14.500 años.

Vista aérea oblicua del sitio arqueológico Monte Verde, en el sur de Chile.

La suma de evidencia hizo que, en el mundo de la arqueología, se afianzara la teoría de la “población pre-Clovis”, que explican la presencia de humanos en Chile antes que en Norteamérica, y que postula que aquellos primeros humanos habrían llegado desde Asia por la costa del Pacífico y no por el interior del continente, aprovechando los recursos marinos.

Pero ahora los resultados de una nueva investigación están a punto de resolver el misterio y a reescribir esta prehistoria, dándole la revancha a la teoría de los Clovis.

César Méndez y Juan Luis García recolectando una muestra en la Sección 5 del sitio arqueológico.

Un nuevo grupo de científicos internacionales, integrado por los estadounidenses Todd A. Surovell y Jay M. Thompson, el alemán Christopher Lüthgens, y los chilenos César Méndez, Juan Luis García y Claudio Latorre, estuvo trabajando en Monte Verde durante los últimos 4 años.

Tras la investigación, llegaron a la conclusión de que la población humana hallada allí no estuvo hace 14.500 años, sino unos 7.000 años antes. La ubican en un periodo de tiempo que va entre 6.000 y 8.000 años atrás, en el período del Holoceno Medio y no en el Pleistoceno, como se creía.

De izquierda a derecha: Claudio Latorre, Juan Luis García, Todd Surovell, César Méndez.

Lo más curioso es que volvieron a medir con carbono 14 la antigüedad de los restos relacionados a los humanos y el registro dio igual: 14.500 años. Estaban bien datados.

¿Por qué, entonces, la población hallada es posterior? La clave está en el análisis de la estratigrafía, es decir, la formación del sitio. Allí encontraron algo que nadie había visto hasta ahora: los materiales hallados no estaban en su lugar original y había habido un problema de interpretación.

La mezcla de “pisos”

Arqueólogo de la Universidad Católica de Chile, César Méndez es uno de los autores de la investigación y le cuenta a Clarín que la clave de la nueva interpretación está en un fenómeno de la estratigrafía que se conoce como “redepositación”.

Claudio Latorre trabaja en la parte superior del sitio arqueológico.

Este proceso ocurre cuando un material -sedimentos, restos orgánicos o artefactos- no está en el lugar donde se formó originalmente, sino que fue movido y depositado nuevamente en otro sitio por algún agente natural o humano.

Méndez explica que los científicos de los años 90 habían planteado una horizontalidad permanente en la formación del sitio Monte Verde. Es decir, que una capa se fue sumando a la otra, a medida que pasaba el tiempo. Como si fuera un edificio, cada piso nuevo correspondía a un estadío posterior de la historia.

Primer plano de la parte superior del sitio.

Pero cuando ellos llegaron al sitio, lo que vieron es que eso no funcionaba así en Monte Verde. Que allí había quebradas, y que por esas quebradas -con el paso del tiempo y las circunstancias- los materiales de los distintos “pisos” históricos se fueron mezclando.

Con lo cual la datación del material hallado era correcta, pero no el contexto en el que habían estado. La cultura humana que vivió hace unos 8.000 años, en rigor, interactuó con material que era de hace 14.500 años. Pero eso no significa que ellos hayan vivido hace 14.500 años.

Una prueba clave para llegar a esta conclusión fue el hallazgo de una capa de ceniza volcánica, fechada en 11.000 años, ubicada por debajo de los artefactos encontrados. Según un principio básico de la estratigrafía, nada de lo que está por encima puede ser más antiguo que lo que está por debajo.

Claudio Latorre inspeccionando madera en el sitio arqueólogo Monte Verde.

Es decir: si los objetos están sobre esa capa, no pueden corresponder a una ocupación humana de 14.500 años en ese lugar.

Para confirmar esta hipótesis, los investigadores echaron mano a otra técnica, la luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), que permite determinar cuándo los sedimentos fueron enterrados por última vez.

Los resultados fueron contundentes: la arena que rodeaba los artefactos fue depositada hace apenas entre 8.600 y 2.800 años. Dicho de otro modo: el suelo donde los primeros arqueólogos creían ver una fogata del Pleistoceno (hace 14.500 años) era, en realidad, un sedimento del Holoceno (unos 8.000 años atrás).

Reconstruir la historia del suelo

¿Cómo surgió esta nueva investigación? César Méndez cuenta no fue a partir de un programa institucional ni de una convocatoria formal, sino casi de manera artesanal entre especialistas de arqueología, geografía y paleontología que siempre quisieron saber más sobre el misterio de Monte Verde.

Claudio Latorre toma notas en el sitio Monte Verde.

Al principio fueron Todd A. Surovell y los tres chilenos (Méndez en realidad es peruano, pero vive en Chile) quienes arrancaron la investigación. Son quienes fueron hasta el sitio y recogieron pruebas. Luego se sumaron los otros dos investigadores, de laboratorios desde Austria y Estados Unidos.

Desde el inicio, los investigadores sabían que se estaban metiendo en terreno sensible y, por eso, tomaron una decisión clave que marcaría todo el enfoque del estudio: no excavar.

En lugar de abrir nuevas capas del terreno, pidieron autorización al Consejo de Monumentos Nacionales de Chile para realizar una intervención mínima. Identificaron apenas 16 puntos específicos del sitio y solicitaron permiso para extraer muestras muy puntuales. Nada más.

El objetivo no era revisar los objetos hallados ni discutir las excavaciones anteriores -cuenta Méndez-, sino entender realmente cómo se había formado el sitio desde el punto de vista estratigráfico. Es decir, reconstruir la historia del suelo, del arroyo que atravesaba la zona y de los procesos naturales que habían depositado los materiales.

Cómo publicar en Science

El trabajo llevó cuatro años, cuenta. El primero estuvo dedicado a las observaciones iniciales y a conseguir los permisos. El segundo, a la recolección de muestras y los análisis químicos. El tercero, a escribir el paper. Y el cuarto -quizás el más exigente- a atravesar el proceso de evaluación científica que llevó a la publicación en la revista Science, la más importante en el mundo científico.

Juan Luis García recolectando una muestra en la parte inferior del sitio.

Eligieron enviar el artículo a Science, porque el trabajo más importante sobre Monte Verde también había sido publicado allí. Si iban a cuestionar aspectos clave del sitio, querían hacerlo en el mismo escenario, bajo las mismas reglas, le dice Méndez a Clarín.

Cuenta que la revisión fue larga y minuciosa: duró más de un año. Cuatro evaluadores analizaron el trabajo en detalle. No hubo cambios sustanciales en las conclusiones, pero sí múltiples ajustes finos: precisiones, reformulaciones, mejoras en la presentación de los datos. Cada ida y vuelta con los revisores duraba semanas.

“Es un proceso muy riguroso, de mucho detalle”, cuenta. La publicación en sí también tiene sus tiempos: una vez aceptado el paper, pueden pasar entre 30 y 45 días hasta que finalmente ve la luz.

Arroyo Chinchihuapi en el área del sitio Monte Verde.

¿Qué esperan que pase de ahora en más con esta investigación?, le pregunta este diario. Méndez dice que dos cosas.

Por un lado, que se ponga en discusión la necesidad de que los grandes sitios arqueológicos puedan ser revisados de manera independiente. Monte Verde, dice, había estado durante décadas bajo una especie de “embargo científico”. Las colecciones no eran accesibles y no existían estudios independientes en el terreno. El nuevo trabajo es el primero en romper esa lógica.

Y el segundo aspecto es que crezca el debate sobre el poblamiento americano. Señala que, en octubre, en Santa Fe (Nuevo México), se realizará el principal congreso internacional sobre el poblamiento temprano de América, un encuentro que ocurre cada diez años.

Allí, el nuevo estudio promete reavivar la discusión sobre cómo fue el poblamiento americano, una teoría que muchos daban por saldada, pero ahora entrará de nuevo en ebullición.