Para entender cómo funciona un proyecto a nivel mundial que viene desarrollándose desde 2018 por el escultor argentino Daniel Papaleo (1968) es necesario abrirse para superar una especulación aceptada sobre la obra escultórica. Si bien la obra tridimensional puede abordarse como algo inmanente que se recorre, también se puede sentir cómo vibra más allá de su captación por la vista.
La ocasión de conversar sobre estos tópicos surgió a partir de la reciente instalación de una obra de Papaleo dentro del parque del Hotel Fasano de Punta del Este. Un cuarteto de cuerdas tocó música clásica para un grupo de personas reunidas en torno a Sonitus Orientalis, una pieza especialmente diseñada por el artista de 320 cm de alto realizada en acero naval y perteneciente al proyecto Gondwana.
Con un micrófono de contacto instalado dentro de la parte hueca de la obra, se logró interactuar con lo que estaba sucediendo, conjugando sonidos de la naturaleza, de las personas que escuchaban y las que ejecutaban música, más la vibración propia del metal.
El escultor describe el sistema y amplifica la relación filosófica e histórica que tiene esta activación de su obra, ya que comunica un concepto en un tiempo y lugar preciso sobre el modo en que todo está interconectado.
Daniel Papaleo fue discípulo y amigo del escultor Enio Iommi (1926–2013), cuyas obras abstractas abrieron juego con otras materialidades creando piezas construidas para darle al espacio unos vacíos que moldeaban su rigidez permitiendo el paso del aire.
Un giro más amplio
Sonitus – Proyecto Gondwana, esculturas de la serie Sonitus de Daniel Papaleo. Foto: gentileza.Pero ¿qué es el Proyecto Gondwana y cómo funciona la serie de obras que tienen como base el título Sonitus?
Papaleo da un giro más amplio en ese legado y se nombra como un escultor abstracto sinestésico, que combina arte, ciencia y territorio para crear obras inclusivas y multisensoriales. Algunas de sus obras permiten interactuar entre dos personas, una emite sonido y la otra ubicada del otro lado de la pieza, escucha, es una obra que está instalada en el Museo Campo Cañuelas de la Fundación Tres Pinos.
El término latín Sonitus que significa “sonido”, “ruido” o “sensación de escuchar”, es la raíz etimológica directa de la palabra española “sonido”. Refiere a la vibración captada por el oído que traduce la sensación física producida por vibraciones y permite la exploración de fenómenos acústicos que conectan con la materia.
Es a partir de esa serie que surge una ampliación del proyecto y comienza a participar un equipo interdisciplinario teórico y creativo que viene consiguiendo avales nacionales e internacionales para completar Proyecto Gondwana que aspira unir cuatro continentes, llegando a un esquema de casi 40 mil kilómetros.
Inspirados en Gondwana, el antiguo supercontinente meridional que unía Sudamérica, África, India, Australia y la Antártida que tras separarse de Pangea hace millones de años, fue fragmentándose hasta formar los actuales continentes del hemisferio sur.
El plan del proyecto sigue ese legado geológico y biológico, imaginando una reconexión entre territorios que alguna vez estuvieron unidos, a través de esculturas sonoras específicas para cada sitio y colaboraciones interdisciplinarias, donde cada obra funcione como un nodo que enlaza arte, ciencia, memoria y geografía.
La serie Sonitus integra sonido, materiales nobles y participación del entorno para crear experiencias inmersivas en activaciones concretas. El artista cuenta que ‘el proyecto comienza en 2018 cuando pienso instalar esculturas en distintas partes del mundo para conectar pueblos, culturas y territorios con una poesía que vibra casi imperceptiblemente. Los vientos interactúan con la obra, la música también puede hacerlo’.
En el devenir, la Universidad de Buenos Aires, el Museo de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires, la Fundación Pablo Atchugarry, el Royal College of Art, de Londres, el Museo Ñandemac de Corrientes, la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina y el Ministerio de Defensa de la Nación Argentina han dado avales y espacios de instalación para estas obras, cada una singular pues busca establecer una red artística y sensorial que conecte a diferentes culturas, territorios y personas a través del lenguaje del agua y el sonido.
Una instalación transitoria con activación ocurrió en el Palacio Libertad. Luego en el Palacio Paz –actual Círculo Militar–, donde se colocaron micrófonos de contacto dentro de la escultura, creada exprofeso hueca para poder hacerlo. Allí sonó la pieza sinfónica del argentino Rod Schejtman “La Magia di Vivere”, una pieza de duración media para orquesta sinfónica que ganó el concurso internacional en Viena frente a 32 países.
Comenta el artista que para esa ocasión ‘hicimos una mezcla con los vientos de la Antártida y se reprodujo dentro de la escultura para dar cuenta de que todos estamos interconectados y todo lo que nos rodea es material sensible y nos afecta’.
Intersección entre arte, ciencia y espiritualidad
El historiador argentino Nelson Durante, como parte del proyecto define que ‘Sonitus representa una intersección entre arte, ciencia y espiritualidad, generando un diálogo multisensorial que resignifica nuestra relación con el planeta y con los otros’.
Sonitus – Proyecto Gondwana, esculturas de la serie Sonitus de Daniel Papaleo. Foto: gentileza.La prestigiosa teórica argentina Elena Oliveras sostuvo que ‘las desestabilizadas esculturas de Papaleo son metáforas del ser humano precariamente instalado en el mundo, pero esperanzado en que la puerta del espacio delimitado que lo rodea se abra para dar lugar al cambio’.
Actualmente una pieza está siendo transportada por el Buque Almirante Irízar hacia la Antártida para ser alojada en la Base Esperanza donde existe la escuela más austral de nuestro país. El proyecto ya cuenta con obras instaladas en ocho ciudades, entre ellas dos capitales, más una base científica.
Las grabaciones que van consiguiendo en las activaciones, se envían a otros espacios donde están instaladas para hacer contacto con otros territorios. ‘Es que el sonido toca a cada uno de nosotros impactando al cuerpo humano no solo a través de la audición, sino activando respuestas fisiológicas y psicológicas profundas’ concluye Papaleo y todo se produce a partir de una pieza de acero que es eje de un ambicioso proyecto global.








