En la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense se estima un índice UV máximo de 9, categoría muy alto. Esto implica un riesgo significativo de daño en la piel si no se toman medidas de protección, especialmente entre las 10 y las 16, cuando la radiación solar alcanza su pico diario.
Sumado a eso, en el norte argentino y la región de Cuyo los valores pueden llegar a 11 o más, considerados extremos. En estos niveles, una persona con piel clara puede sufrir quemaduras en menos de 10 a 15 minutos de exposición directa. En la Patagonia, en cambio, los índices oscilarán entre moderados y altos, con descenso hacia el extremo sur, debido a mayor nubosidad y menor ángulo solar.
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Qué es el índice UV y por qué es clave para la salud
El Índice UV Solar Mundial (IUV) es un indicador desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Mide la intensidad de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre en una escala que comienza en 0 y no tiene límite superior.
Las categorías del índice UV se clasifican de la siguiente manera: de 1 a 2 se considera bajo; de 3 a 5, moderado; de 6 a 7, alto; de 8 a 10, muy alto; y 11 o más corresponde a nivel extremo.
Cuanto más alto el número, menor es el tiempo necesario para que se produzcan lesiones cutáneas y oculares. Informarse permite planificar actividades al aire libre y reducir riesgos antes de que se genere daño celular irreversible.
Los riesgos reales de la radiación UV
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la exposición excesiva al sol puede provocar quemaduras solares agudas, inflamación ocular y fotoqueratitis, envejecimiento prematuro de la piel, cataratas y supresión del sistema inmunológico.
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A largo plazo, es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel, incluido el melanoma. El daño es acumulativo: las quemaduras en la infancia y adolescencia aumentan de manera significativa la probabilidad de desarrollar cáncer cutáneo en la adultez.
Un dato clave: incluso en días nublados, hasta el 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes, por lo que la protección sigue siendo necesaria.
Recomendaciones esenciales
La OMS aconseja evitar la exposición directa entre las 10 y las 16, buscar sombra siempre que sea posible, usar sombrero de ala ancha y anteojos con filtro UV certificado, aplicar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior y reaplicar cada dos horas o después de nadar o sudar.
Los especialistas recuerdan que el protector solar no debe utilizarse para prolongar la exposición, sino como complemento de otras medidas preventivas. Hoy, con niveles muy altos y extremos en varias regiones del país, la prevención no es opcional: es una herramienta fundamental para cuidar la salud a corto y largo plazo.








