El verano no solo trae la posibilidad de tomar vacaciones o hacer una escapada, sino que también permite combinar descanso con experiencias culturales fuera del circuito tradicional. Desde museos inmersos en paisajes naturales hasta programas de arte público en la costa atlántica, distintas instituciones del país proponen muestras y recorridos para quienes buscan algo más que relax. A continuación, cinco paradas recomendadas en algunos de los destinos turísticos más elegidos en Argentina, ideales para descubrir arte mientras se viaja.
1. Museo MAR, Mar del Plata
El MAR (Museo de Arte Contemporáneo de la provincia de Buenos Aires) es ya un ícono de la ciudad Mar del Plata, en parte por su monumental lobo marino de alfajores creado por Marta Minujín para la explanada. Para quienes visiten la costa durante febrero, el museo mantiene abiertas varias exhibiciones con entrada libre y gratuita. En la sala 1 se presenta Que parte de quien de Eduardo Basualdo: el espacio, inmenso, iluminado por una única fuente de luz ubicada en el suelo, va cambiando la percepción del espectador en su apreciación de las obras dispuestas en la sala, como por ejemplo un dibujo de dimensiones monumentales que ocupa casi toda la superficie de una de las paredes laterales.
En la sala 2 se puede ver una muestra colectiva de Bienalsur y, en la sala 3, Tramas II, que cruza patrimonio histórico del Museo Pettoruti con obras contemporáneas, trazando diálogos entre distintas épocas del arte bonaerense. En Av. Félix U. Camet y López de Gomara, Mar del Plata.
2. Museo James Turrell, Salta
En medio de los Valles Calchaquíes, a más de 2.300 metros de altura, el Museo James Turrell —parte de la Hess Art Collection— sigue siendo uno de los destinos culturales más singulares del país. Allí, nueve obras del artista estadounidense exploran la luz como materia pura, desafiando la percepción y sumergiendo al visitante en un estado de contemplación radical. No hay cuadros colgados en las paredes, esculturas que se alzan desde el piso ni móviles suspendidos del cielo raso. Aquí el espacio se vuelve experiencia sensorial, con piezas que dialogan con el cielo abierto, la oscuridad y el paisaje salteño. Durante siglos, los artistas han pintado la luz para dar forma y profundidad a sus composiciones pero Turrell dio un paso más: la hizo su lienzo y pincel.
El museo se integra a la arquitectura circular de la bodega Colomé, rodeada de viñedos y de un entorno natural imponente, accesible sólo tras un largo viaje a través de caminos serpenteantes. Ruta Provincial 54 Km 20, Salta.
Pinamar atraviesa un momento de renovación cultural con su amplio patrimonio de esculturas públicas —más de 80 piezas distribuidas entre bosque, playa y traza urbana— y con el lanzamiento de Pinamar Contemporáneo, el nuevo programa de arte público bajo la dirección artística de Andrés Duprat y curaduría de José Roca. Pensado para activarse a fines de 2026, el proyecto incorporará obras de artistas como Leandro Erlich, Matías Duville, Tania Candiani y María Elvira Escallón.
Mientras tanto, el Paseo de Esculturas permite a los veraneantes hacer un recorrido a cielo abierto por piezas históricas y contemporáneas integradas al paisaje costero, que marcan un arco temporal de 120 años de historia y que incluye desde “La cautiva” (1905) de Lucio Correa Morales -la obra más antigua- hasta producciones recientes y site-specific de Donjo León, Ximena Ibáñez y Federico Cantini. Algunas de ellas evocan la fauna, el mar o las mitologías propias de un espacio cercano al mar.
4. Circuito de Museos Provinciales, Córdoba
La provincia de Córdoba ofrece una programación variada durante toda la temporada veraniega, con múltiples exposiciones vigentes hasta el 1 de marzo. En el Museo Emilio Caraffa (Av. Poeta Lugones 411, Córdoba Capital) destaca la muestra colectiva Luz y tiempo en Córdoba, un recorrido patrimonial que narra la transformación del paisaje local, desde distintas épocas y miradas.
En el Museo Evita – Palacio Ferreyra (Av. Hipólito Yrigoyen 511) se presenta Perseguir un rastro de Majo Caporaletti, una serie de pinturas surgidas de un viaje al desierto de Atacama, donde el paisaje no se registra como imagen sino como experiencia emocional.
5. Viejo Hotel Ostende
Con más de cien años de historia, el Viejo Hotel Ostende se consolidó como un faro cultural veraniego. La muestra Mi mar en fotogramas, de la fotógrafa Marula (Marisa Regalbuto), se exhibe durante toda la temporada en el Salón Azul e invita a recorrer la intimidad del paisaje marítimo a través de imágenes construidas entre olas, mareas, surf y sensibilidad poética.
Ubicado en la esquina de Biarritz y Cairo, el hotel también ofrece visitas guiadas que permiten conocer su arquitectura centenaria y su historia ligada al desarrollo de la costa argentina. Entre dunas, tamariscos y un balneario propio, el VHO combina patrimonio y programación cultural: desde talleres y charlas hasta música y cine al aire libre, convirtiéndose en una parada ideal para quienes buscan un verano con encuentros culturales.








