El comunicado emitido desde Viamonte y viralizado por redes sociales tiene un título pomposo: “Claudio Tapia consolida un ciclo de crecimiento y protagonismo en la Asociación del Fútbol Argentino”. El texto, acompañado de una foto de Chiqui levantando la Copa del Mundo, no aporta datos.
Apenas conceptos elogiosos de una gestión que arrancó el 29 de marzo de 2017, que cumple 9 años, pero encuentra al presidente en su peor momento: investigado en la Justicia, repudiado por los hinchas de casi todos los clubes y con una imagen negativa que sepulta sus posibilidades de lanzarse a la política nacional, una idea que sobrevoló su cabeza después de Qatar 2022.
“Desde su asunción, la actual administración ha trabajado de manera sostenida en la normalización institucional, fortaleciendo los vínculos con todos los actores del sistema y promoviendo una estructura más sólida, moderna y transparente”, apunta el escrito. Y agrega que en el plano deportivo, “estos años han estado marcados por logros trascendentales que reposicionaron al fútbol argentino en la élite mundial”.
La principal referencia tiene que ver con la gesta de la Selección capitaneada por Lionel Messi en Doha. A nivel institucional, se jacta de la “modernización” y “federalización” como ejes centrales. Y en materia económica, de “un esquema sustentable, con crecimiento en los ingresos comerciales, acuerdos estratégicos y una administración responsable de los recursos”.
En este último aspecto, no muestra números. Y nada dice, claro, de las causas que investigan jueces y fiscales respecto al desvío de fondos de la AFA a empresas de terceros, entre ellas TourProdEnter, dirigida por el ex diputado massista Javier Faroni, a su vez dueño de la ticketera que vende las entradas de los partidos de la Selección.
Las noticias ya llegaron a los medios de Estados Unidos, sede del Mundial. Miami Herald le dedicó una amplia cobertura a los reportes que surgieron a partir de las revelaciones periodísticas en nuestro país, donde se buscan explicaciones sobre el destino de 260 millones de dólares.
“Muchos opinan, pocos hacen. Y lo que hicimos acá no es casualidad. Porque los campeones del mundo no son solo los que entran a la cancha. Somos todos. Cada persona que trabaja en AFA, cada argentino que nunca dejó de creer”, publicó Tapia en sus redes sociales. Más tarde, consignó un informe de gestión con la leyenda “Siempre por más”.
La reacción (negativa) en las redes
En todos sus posteos, tanto en la cuenta de la AFA como en la propia, el dirigente de 58 años recibió innumerables de insultos, memes y otras descalificaciones de parte de los usuarios y, en este caso, no se podrá hablar de bots. Como si no bastara esa tribuna virtual que lo condena, las últimas encuestas son lapidarias. En diciembre, tenía una imagen negativa del 65,5%. Actualmente, está al 71% en rojo.
El hincha que asiste todos los fines de semana a la cancha le picó el boleto; también, parte de la sociedad que no es futbolera. El hit “Chiqui Tapia, botón…”, se escucha en la mayoría de los estadios y ya se propagó al público de la Selección, donde parecía tener cierto beneplácito desde la indiferencia. El viernes fue silbado e insultado en la Bombonera, cuando le entregó una plaqueta a Juan Román Riquelme en la previa del amistoso con Mauritania.
Los chats que muestran conversaciones entre Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, y Juan Pablo Beacon, su ex mano derecha, expusieron la presunta corrupción de los árbitros. A fin de cuentas, Luis Lobo Medina habría aceptado 400 mil pesos en 2021 (unos 8 millones de hoy, inflación mediante) para favorecer a Tigre –club de Sergio Massa– ante Mitre en 2021 y Jorge Nelson Sosa, 1.500 dólares para ayudar a Barracas Central ante Belgrano en un escandaloso mano a mano del Ascenso que terminó con dos jugadores cordobeses y Ricardo Caruso Lombardi, por entonces técnico del Pirata, expulsados.
También hubo una serie de mensajes entre Beacon y Fernando Espinoza en el que el juez mendocino admitió haber beneficiado a Arsenal contra Racing. Cobró un córner inexistente que derivó en el gol de Gastón Suso, por entonces jugador del equipo de Sarandí. “A disfrutar”, indicó el polémico referí, golpeándose el pecho por dirigir a discreción. En ese sentido, Federico Beligoy -hombre de Tapia- es el jefe de los hombres del silbato y está muy preocupado porque también aparece en los mensajes de WhatsApp que están en poder de la Justicia. Beacon habla de “sobres” para él.
Tapia llegó en 2017 con 30 equipos en Primera División -herencia del grondonismo- y la idea de llevar el torneo a 18. Descendieron Quilmes, Aldosivi, Atlético Rafaela y Sarmiento de Junín, todos por la vía de los promedios. Ascendieron Argentinos y Chacarita. En 2021, se aprobó llegar a 22 equipos en 2026 tras jugar con 28 en 2022 y 2023, y 26 en 2024. Se anularon los descensos y todo volvió a foja cero. El último campeonato largo data de hace dos años. Desde 2025, se juega en formato de copa.
Su gran poder está en el fútbol del Ascenso y las ligas del interior -que maneja Toviggino-, donde reparte subsidios. El primer fin de semana de marzo, durante un encuentro llevado a cabo en Córdoba, fue desafiante frente a 400 dirigentes. Ocurrió en el medio del forzado paro del fútbol que impulsó en vísperas de su declaración ante el juez en lo penal económico Diego Amarante, que lo investiga por el incumplimiento de los pagos de aportes de seguridad social a raíz de una denuncia de ARCA.
Este domingo, Barracas Central saludó al presidente de la AFA. En 2010, estaba en la Primera C. Ahora, se prepara para debutar en la Copa Sudamericana. En ese lapso de 16 años, construyó un estadio moderno -que se llama Claudio Fabián Tapia- que poco se explica desde su masa societaria de 2 mil afiliados. El presidente y el “10” del equipo son sus hijos Matías e Iván, respectivamente. Fue el único club que celebró públicamente el 9° aniversario de Chiqui al frente del sillón que Grondona ostentó durante 35 años.








