El Gobierno nacional anunció una reforma del sistema de Revisión Técnica Obligatoria (RTO), conocido en gran parte del país como Verificación Técnica Vehicular (VTV), con el objetivo de simplificar el trámite, bajar costos para los conductores y ampliar la cantidad de centros habilitados para realizar los controles.
La iniciativa fue presentada por el Ministerio de Desregulación y apunta a modificar el funcionamiento del sistema actual, que desde el Ejecutivo consideran poco competitivo. Según el diagnóstico oficial, existen “barreras de entrada” que limitan la cantidad de talleres habilitados, lo que deriva en precios altos, demoras para conseguir turnos y, en muchos casos, largos desplazamientos para acceder a una planta de verificación.
De todos modos, el Gobierno aclaró que los cambios no se aplicarán de manera inmediata en todo el país. Su implementación dependerá de distintos procesos administrativos y, sobre todo, de la adhesión de las provincias, que son las que tienen la potestad de regular el tránsito y la verificación técnica de los vehículos.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la modificación de los plazos para realizar la revisión técnica. El nuevo esquema propone extender el período para la primera verificación de los vehículos nuevos.
Según el plan oficial, el cronograma quedaría de la siguiente manera: los vehículos 0 km deberán realizar su primera revisión a los cinco años; los autos de entre cinco y diez años tendrán que someterse a controles cada dos años; y los vehículos más antiguos mantendrán revisiones más frecuentes.
Desde el Gobierno sostienen que la evidencia internacional muestra que las fallas mecánicas explican una proporción muy baja de los accidentes de tránsito. Citan estudios de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA por sus siglas en inglés): estas indican que cerca del 94% de los siniestros se produce por errores humanos, mientras que apenas alrededor del 2% está vinculado a fallas mecánicas.
Además, señalan que los vehículos modernos incorporan cada vez más sistemas tecnológicos de seguridad, lo que reduce la probabilidad de fallas durante los primeros años de uso.
Otro punto clave de la reforma es la ampliación de los lugares donde podrá realizarse la verificación técnica. Hasta ahora, el control suele hacerse en plantas habilitadas específicamente para esa actividad. Con el nuevo esquema, también podrían prestar el servicio concesionarias, talleres habilitados, centros de verificación y establecimientos que actualmente realizan revisiones técnicas a vehículos de transporte de carga.
Según el Ministerio de Desregulación, esta apertura permitiría aumentar la competencia entre prestadores. Algo que podría traducirse en precios más bajos, menos tiempos de espera y una mayor cobertura territorial.
La reforma también contempla la eliminación del llamado Informe de Configuración de Modelo (ICM), un documento que se exigía a vehículos destinados al transporte de cargas o pasajeros antes de realizar la revisión técnica. Desde el Ejecutivo consideran que se trataba de un trámite burocrático, que generaba costos adicionales sin aportar mejoras concretas en materia de seguridad.
El Gobierno remarcó que el nuevo sistema se aplicará de manera gradual. Para su implementación será necesario habilitar nuevos talleres, establecer procesos de certificación técnica, adaptar sistemas informáticos y desarrollar mecanismos de fiscalización.
Por este motivo, su puesta en marcha dependerá también de la decisión de cada provincia de adherir a los cambios propuestos. Según el Ejecutivo, el objetivo final es avanzar hacia un sistema de verificación técnica “más accesible, competitivo y moderno”, que facilite el cumplimiento del trámite y reduzca los costos para los conductores.








