Burucúa y Kwiatkowski presentaron un libro sobre el legado del antiguo Egipto

Burucúa y Kwiatkowski presentaron un libro sobre el legado del antiguo Egipto


Mientras el público sigue llenando las salas del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) en la búsquesa por acercarse al antiguo Egipto a partir de la muestra Egiptología y egiptofilia en la Argentina, que ya convocó a casi 200 mil personas desde el 18 de noviembre y que podría extenderse más allá del 1 de marzo, la fecha de cierre oficial, la institución presentó esta semana el libro El Templo del mundo. Egiptofilia y Egiptología entre el Renacimiento y la Ilustración, de José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski, publicado por Miño y Dávila Editores.

Historiador del arte y doctor en Filosofía y Letras de la UBA, además de referente de la crítica, Burucúa es miembro número de la Academia Nacional de Bellas Artes y de la Academia Nacional de la Historia Argentina. Junto a Sergio Baur, es, además, curador de Egiptología y egiptofilia en la Argentina.

En tanto, Kwiatkowski es especialista en historia cultural durante la modernidad temprana y posee un doctorado en Historia en la UBA. Además, trabajó como profesor de Historia Cultural en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martin e investigador del Conicet y fue profesor en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

Relación entre Occidente y Egipto

Con un enfoque interdisciplinario, El Templo del mundo. Egiptofilia y Egiptología entre el Renacimiento y la Ilustración invita a descubrir la compleja relación entre Occidente y Egipto, un vínculo que va más allá de la mera admiración y explora el territorio de la apropiación y la reinterpretación.

La sala 36 del primer piso del Bellas Artes fue escenario para la presentación del libro que contó con la participación del director del MNBA, Andrés Duprat, Burucúa y el académico Roberto Casazza, que es profesor de Filosofía de la UBA y master of Arts de la Universidad de Londres. Frente a ellos, una nutrida concurrencia.

“De algún modo, el libro que presentamos es una precuela de la exposición, una exposición fascinante para comprender esa muestra porque el libro indaga entre la egiptofilia y la egiptología entre el Renacimiento y la ilustración, es decir: desde el final del medioevo hasta el momento en que Francois Champollion descifró la escritura jeroglífica”, abrió Duprat.

La obra cuenta con el epílogo “Egipto en el diario de Santiago Antonini”, a cargo del doctor Diego M. Santos, que amplía el recorrido histórico con nuevas fuentes y perspectivas.

“También nos ofrece la posibilidad de pensar este libro como un preludio perfecto de nuestra exposición que continua con la egiptología y la egiptofilia en Argentina”, completó el director del Bellas Artes.

En una suerte de monólogo, Casazza contó algunos aspectos del libro de Burucúa y Kwiatkowski.

José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski presentaron el libro “El Templo del mundo. Egiptofilia y Egiptología entre el Renacimiento y la Ilustración” en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Foto: gentileza.

“El titulo se divide en tres partes. La primera es ‘El Templo del mundo’: se trata de una expresión que aparece en una obra, el Asclepio, que es parte del llamado Corpus Hermeticum, un conjunto de textos –que van entre 17 y 24 textos–. Son un conjunto de discursos escritos en griego entre los siglos I y III D.C. Están atribuidos a una suerte de síntesis entre el dios Chlobocop y el dios griego Hermes”.

“Estos textos fueron escritos en Alejandría, actualmente en territorio egipcio, –añadió Casazza y continuó–: Hay un primer encuentro muy potente entre la cultura griega y la egipcia. En ese contexto y en esos textos, aparece un concepto que dialoga con la primera parte del subtitulo: el egiptocentrismo. Hay muchas referencias en los textos que presentan a Egipto como la imagen misma del cielo, el foco de las energías celestes, la más sagrada de las naciones y también como el templo del mundo. Según la traducción, Egipto es el templo de todo el mundo, nuestra tierra”.

Un título bien elegido

El título está muy bien elegido, condieró. “Efectivamente, el recorrido que hacen José (Burucúa) y Nicolás (Kwiatkowski) básicamente por el fin del medioevo y la temprana modernidad hasta la ilustración prueba es que, una y otra vez, Europa recurre a Egipto en lugar de Grecia como una referencia fundamental”, afirmó Casazza.

En otro pasaje de la charla, Casazza señaló que Hermes habría sido maestro de Moisés y de Homero. “Moisés es la fuente de la sabiduría hebrea y Homero, la fuente de la sabiduría griega. Vale recordar el papel que tuvo Moisés en la salida de Egipto”, acotó el orador en la sala.

También citó una tesis de Freud que causó indignación en el judaísmo ortodoxo. “Egipto habría sido la fuente del monoteísmo hebreo y del monoteísmo judeocristiano”, resumió Casazza.

La exposición “Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina” en el Museo Nacional de Bellas Artes. Foto: gentileza.

Además, recordó la histórica relación que existía en aquel momento entre Grecia y Egipto: “Cuando Pitágoras viajó a Egipto vio por primera vez la cuerda con 13 nudos, que permite fabricar un triángulo rectángulo con tres, cuatro y cinco lados. Es el clásico ejemplo que se da en las escuelas con el teorema de Pitágoras”.

“Platón en el Fedro, comenta en uno de sus mitos que el dios Pothos sería el descubridor del número, del cálculo, de la geometría, de la astronomía, del juego de damas, del juego de dados, y de la escritura. Así fue cómo habían llegado todos estos saberes a Grecia. Aristóteles lo corroboró en la metafísica,” resaltó Casazza.

En ese contexto, también indicó que “los primeros que ejercieron el camino de la filosofía fueron los sacerdotes egipcios: tenían ocio intelectual para poder dedicarse a eso”.

Estudio y fascinación

Respecto al subtítulo del libro (Egiptofilia y Egiptología) dijo que Egiptofilia es simplemente el amor o la fascinación por Egipto mientras que la egiptología es el estudio científico de la cultura egipcia.

“Este libro se agrega un concepto adicional muy interesante en esta muestra. Está el centrismo, la egiptofilia y egiptología y también la egiptomanía: es la fascinación que existe por lo egipcio que nos ha llevado a ver decoraciones en la ciudad de Buenos Aires. También recuerdo cuando estaba la ‘Momia blanca’ y la ‘Momia negra’ en mi ecpoca cuando era chico, en Titanes en el Ring. En ese momento había un aura en relación a lo egipcio que vive hasta el presente”, resaltó.

Según Casazza, la tercera y última parte del título del libro es la más importante de todas. Entre el Renacimiento y la Ilustración recoge una cantidad de lecturas, de intereses que fueron apareciendo a los autores mientras se preparaba esta gran muestra sobre Egipto en Argentina que es absolutamente extraordinaria”

Y añadió: “La obra trata de la prehistoria de la egiptología entendiendo a este concepto como la ciencia que aparece cuando se descifra el lenguaje. Esto ocurre en 1830 con la publicación ulterior del diccionario y la gramática egipcia, allí comienza un tratamiento mucho más científico que el anterior”.

También se refirió a los capítulos del libro: “Tiene representaciones de Egipto en el arte y en imprenta europea renacentista, presenta aspectos religiosos en esas representaciones, nuevos aspectos simbólicos en el mundo egipcio en la modernidad. La corona de Dinamarca fundamenta su poder en base al legado egipcio algo que, con apenas un grabado, Burucúa y Kwiatkowski logran desplegar magníficamente”.

Significado y alcance

El libro además aborda el papel del humanismo en la fijación de lo egipcio, su significado y su alcance. “Cuando decimos humanismo nos referimos a un conjunto de intelectuales surgidos en Italia fascinados por el pasado grecorromano: mientras estudiaban este pasado, también se ocuparon del pasado egipcio”, señaló Casazza.

Ciencia y fantasía. Egiptología y egiptofilia en la Argentina, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Foto: Matías Iesari, gentileza MNBA.

El profesor de Filosofía de la UBA también contó que el libro cuenta “como novedad el saqueo de Egipto y la exportación a Europa de cantidades de monumentos y documentos en la antigüedad y en el Renacimiento. Gracias al trabajo que hicieron los autores, esa práctica ya estaba también en la antigüedad”.

Casazza repasó los viajes que hacían los viajeros y comerciantes en los siglos XIV, XV y XVI, de acuerdo a las investigaciones de los autores como así también el impacto que tenían las pirámides. “Hay una discusión interesante en torno a las pirámides: si eran graneros o sepulcros”, adelantó.

Otros te los temas que trata el libro es “la relación entre las religiones egipcia y griega. El libro muestra intercambios, vibraciones y asimilaciones. Burucúa y Kwiatkowski tratan el problema de la relación entre la cultura egipcia y hebrea y entre la cultura egipcia y la cultura griega. Ahí aparece la cuestión de los significados de los jeroglíficos”, destacó Casazza.

La obra culmina con el papel de los anticuarios en los siglos XV y XVI. “Eran los arqueólogos de ese entonces cuando no existía la arqueología como ciencia en la exhumación del pasado egipcio y también en la comercialización y la explicación de lo egipcio”, subraya Casazza.

El Templo del mundo. Egiptofilia y Egiptología entre el Renacimiento y la Ilustración, se encuentra disponible en la tienda del Bellas Artes por $22.500.