Boca finalmente tendrá hinchas en Chile para el debut en la Copa Libertadores: cuántas entradas le habilitaron

Boca finalmente tendrá hinchas en Chile para el debut en la Copa Libertadores: cuántas entradas le habilitaron

Las autoridades de Chile confirmaron este jueves que finalmente habrá presencia de público visitante en Santiago: se habilitarán 2.000 entradas para hinchas de Boca en el estadio Claro Arena, en el barrio de San Carlos de Apoquindo (Las Condes) donde el equipo argentino debutará ante Universidad Católica por la fase de grupos de la Copa Libertadores. Ambos integran el Grupo D junto a Barcelona y Cruzeiro.

La decisión marca un giro respecto de lo anunciado el martes por el club chileno, que había informado que no permitiría el ingreso de hinchas visitantes. Sin embargo, tras la gestión de la dirigencia de Boca y la intervención de la Conmebol —que exige un cupo mínimo para visitantes—, Universidad Católica tuvo que aceptar la medida, aunque con reparos.

La noticia se hizo oficial este jueves y fue comunicada desde el gobierno de Chile, más precisamente por Germán Codina, delegado presidencial de la Región Metropolitana.

“Vamos a permitir el ingreso de los 2.000 hinchas de Boca siempre que Cruzados (apodo de la U. Católica) cumpla con las condiciones que acabamos de establecer en esta reunión, que como les indiqué, significan no solamente aumentar la dotación de personal de guardias al interior del recinto, sino también seguir los distintos parámetros que Carabineros en esta reunión ha planteado a efectos de garantizar que la segregación de los hinchas de visita, con los hinchas locales, sea una segregación que esté garantizada”, expresó Codina.

“Y que la inversión que debe desarrollar la Católica nosotros podamos supervisarla en terreno el día lunes, 24 horas antes de la realización del encuentro. También, de forma adicional, es muy importante considerar que aquellas personas que provengan del exterior y deseen comprar entradas tienen que empadronarse en el registro nacional de hinchas”, agregó.

Por otro lado, dejó en claro que ya se comunicaron con las autoridades argentinas para conocer cuáles son los fanáticos que tienen derecho de admisión: “Además, entramos en contacto con Tribuna Segura, a efectos de que se nos faciliten los DNI para la identificación de las personas que en Argentina están con prohibición de ingresar a los recintos deportivos porque han sido violentos y porque han estado involucrados en actos delictivos al interior de los recintos deportivos, para que Universidad Católica se garantice el derecho de admisión ese día y esas personas no puedan ingresar al estadio.

El presidente del club, Juan Tagle, expresó su desacuerdo con la imposición del organismo sudamericano: “Habrá tiempo para discutir con Conmebol por qué sucedió esto”, señaló. De todos modos, valoró el entendimiento alcanzado con las autoridades locales: “Más allá de la discrepancia, encontramos una buena respuesta del gobierno para que el partido se juegue con normalidad en el Claro Arena. Estamos muy contentos con el acuerdo”.

Inaugurado en 2025, el Claro Arena —considerado uno de los estadios más modernos de Chile— tiene capacidad para 22.000 espectadores y está ubicado en una zona residencial de Santiago.

La Universidad Católica había anunciado a través de un comunicado en sus redes sociales el martes que, por recomendación de la Delegación Presidencial, “el partido deberá disputarse sin la presencia de hinchada visitante, con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes al evento y de los entornos del recinto”.

Y aclararon que ellos, “sin perjuicio de acatar y comprender la decisión de la autoridad”, intentaron “un acuerdo con el equipo rival destinado a asegurar la presencia de hinchas visitantes en el estadio de Universidad Católica, en números adecuados para garantizar una experiencia segura tanto de los asistentes locales como de los foráneos”, aunque el acuerdo “no fue posible”.

La realidad es que la cuestión de “números adecuados” había que tomarla con pinzas, pues, en Boca no cayó nada bien ese comunicado porque esos “números adecuados” implicaban menos de 500 entradas. “Ese comunicado no está bien”, aseguraron desde el club alegando que “nosotros pedimos lo lógico (las 2.000 entradas), que es lo que marca Conmebol”.

La cuestión central de todo el asunto era que las autoridades chilenas no veían con buenos ojos la visita de un equipo convocante como Boca volviendo a llevar hinchas a Santiago con el antecedente de lo que ocurrió en la cancha de Independiente en agosto pasado, en ocasión del partido por la Copa Sudamericana que terminó con un escándalo entre hinchadas que rozó la tragedia y terminó con heridos, detenidos y consecuencias graves en todo sentido.

Y fue así que, tras los reiterados -y lógicos- pedidos de Boca y la intervención de la Conmebol, desde la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana revieron la situación y llegaron a esta nueva decisión: exigirle un refuerzo de la seguridad a la Universidad Católica, realizar una supervisión 24 horas antes para comprobar que todo esté cómo se solicitó, y darle paso a los 2.000 hinchas de Boca que alentarán al equipo en su debut en la Libertadores.