Boca e Independiente empataron en un clásico polémico y lleno de situaciones

Boca e Independiente empataron en un clásico polémico y lleno de situaciones

Hubo clima. El que surge de las tribunas y las plateas, y el que surge del cielo. Llovizna primero, diluvio después. Y así, en un contexto hermoso, Boca e Independiente protagonizaron un clásico vibrante, con mucha fricción, pero también con muchas situaciones de gol. Pudo haber sido para cualquiera. Terminó en un empate lleno de polémica por el penal y gol del xeneize.

El conjunto de Avellaneda, que venía envalentonado por haber ganado el clásico de Avellaneda ante Racing, golpeó primero. Apenas a los 9 minutos, el uruguayo Matías Abaldo aprovechó un centro lacerante de Maxi Gutiérrez para definir cruzado, casi sin ángulo, y poner el 1-0 parcial. Independiente, con un planteo inteligente de Gustavo Quinteros, se replegó y cortó los circuitos de un Boca suplente que lucía apurado y sin ideas claras, dependiendo casi exclusivamente de los destellos de Alan Velasco. Con Velasco pasa algo curioso: es un jugador que se nota que tiene potencial y jerarquía, pero que inexorablemente es analizado por lo que costó –12 millones de dólares–. En esa ecuación, nunca cierra su llegada.

A fuerza de empuje más que de fútbol, Boca generó algún riesgo. Y el guión cambió sobre el final del primer tiempo por obra y gracia de Andrés Merlos, el árbitro del partido, uno de los más cuestionados del fútbol argentino. A los 53 minutos, tras una revisión del VAR por una falta sobre Velasco en el área, Merlos sancionó un penal dudosísimo. Milton Giménez cambió la ejecución por gol y sentenció el empate justo antes del entretiempo.

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En el complemento, el encuentro se volvió una batalla táctica. Los dos tuvieron situaciones frente a los arqueros. Pero ninguno pudo concretar lo que había construido. Boca salió con mayor decisión, empujado por su gente y la entrada del Changuito Zeballos, mientras que el Rojo no renunció nunca. En forma de contra, buscando explotar la velocidad de sus extremos y con Ávalos siempre como referencia ineludible en el área, estuvo cerca.

La paridad en el marcador reflejó, en definitiva, lo que se vio en el campo. Y quedó en el aire cierta sensación de conformidad en ambos equipos: el Rojo porque sorteó los dos clásicos seguidos sin perder, y Boca porque estiró la racha invicta –entre todas las competencias– a 11 partidos.

El contrato de Zeballos y urgencia

Exequiel Zeballos entró a los 23 minutos del segundo tiempo. Jugó sus primeros minutos ante Independiente luego de recuperarse de un desgarro grado 3. Sin embargo, hay algo que aún preocupa en Boca: su situación contractual. Como su vínculo actual vence en diciembre de 2026, el Consejo de Fútbol busca blindar al extremo de 24 años para evitar que negocie como agente libre a partir de julio.

Pese a que el Changuito ya manifestó su deseo de no irse libre, la firma se dilata por dos puntos clave: la duración del contrato y la cláusula de rescisión. Mientras el club pretende un acuerdo a largo plazo con un piso alto (hoy en 20 millones de dólares), el jugador busca términos más flexibles ante el interés de clubes como Napoli y CSKA de Moscú.