Una discusión en un colectivo terminó de forma insólita gracias al ingenio de un pasajero. Ocurrió a la altura del barrio Samoré, en el partido de Merlo, cuando una pasajera molesta que estaba completamente borracha generó disturbios con el chofer de la unidad, trató con prepotencia a un policía e increpaba a los demás usuarios del servicio.
Poco a poco, la situación escalaba. Para evitar un conflicto mayor el conductor pidió la intervención policial; sin embargo, el agente no logró controlar lo que estaba ocurriendo con la mujer que tenía dos latas de cerveza abierta en sus manos, las que iba consumiendo durante el viaje, hablaba a viva voz, prepeaba al chofer y al agente policial y hacía subir la tensión en el vehículo. Fue entonces cuando un impensado actor entró en escena.
“Vamos, bajate y tomamos una birra”, le propuso el pasajero a la mujer que, sin pensarlo mucho, accedió y se bajó del colectivo engañada.
Con una mano en su hombro y mucha calma, la estrategia del hombre funcionó. “¿Estás conmigo o no estás conmigo?”, le preguntó la mujer, a lo que el pasajero le respondió: “Sí, vamos”.
Una vez que la mujer descendió del coche, el pasajero le hizo una seña al chofer. La puerta se cerró y el viaje continuó. Finalmente, triunfaron la astucia y la empatía, y los disturbios acabaron con un gesto amistoso.
Minutos antes, la mujer en estado de ebriedad se había enfrentado al agente. Con las dos latas en sus manos, la pasajera se le abalanzó al policía hasta quedar a centímetros de su rostro, en actitud prepotente, por lo que cuando el joven intentó alejarla dado que no podía retroceder en el sitio donde estaba parado, la pasajera reaccionó a los gritos, le exigió que no la tocara.
“Acá se quedan todos”, amenazaba borracha. El colectivo de la línea 504 permanecía frenado mientras la tensión continuaba y la ansiedad carcomía a los demás pasajeros.
El episodio quedó registrado en un video grabado por una de las personas que se encontraban a bordo y se volvió viral en las redes sociales.








