Argentina rodeada de incertidumbre, la posible ausencia de Irán por la guerra y precios voladores para los hinchas

Argentina rodeada de incertidumbre, la posible ausencia de Irán por la guerra y precios voladores para los hinchas


Este martes, quedarán 100 días para el Mundial 2026. Las fechas redondas suelen ser deadlines que se ponen las organizaciones para avanzar en la preparación de un gran evento. Más aún, entonces, si se trata del mayor de todos los tiempos, con 48 países participando por primera vez de una Copa del Mundo en tres países anfitriones. Pero las últimas 72 horas modificaron el panorama notablemente. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, y la posterior respuesta del régimen persa en diferentes bases ubicadas en ciudades árabes, enfrenta a la FIFA a distintos escenarios deportivos y políticos, además de golpear directamente en la preparación de la Selección Argentina, vigente campeona del mundo y que intentará defender el título en Norteamérica.

La incertidumbre rodea la disputa de la Finalissima tras los misiles que cayeron en Doha, Qatar, muy cerca del estadio Lusail, designada sede neutral del encuentro entre la Albiceleste y España. El partido entre los campeones de América y Europa, para el que se agotaron las 88.966 entradas puestas a la venta en apenas dos horas, quedó en suspenso a partir del anuncio de la Federación de fútbol de Qatar (QFA) de suspender la actividad deportiva “hasta nuevo aviso”.

El Qatar Sports Investments, órgano gubernamental que impulsa al deporte en el país bañado por el golfo pérsico, el anfitrión que ganó la puja por quedarse con este encuentro -que sería el primer enfrentamiento entre la leyenda Lionel Messi y la joven estrella Lamine Yamal- debió cruzar las malas interpretaciones para aclarar que la Finalissima no estaba suspendida.

De todas formas, tras el pronóstico del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que la escalada bélica contra Irán durará unas cuatro semanas, parece difícil que el contexto ayude a disputar el título que la Albiceleste ya ganó en 1993 (contra Dinamarca en Arabia Saudita) y en 2022 (ante Italia en Londres).

Por lo pronto, España presiona. “Lo primero que como sociedad espero que se pare el conflicto, pero una vez que están inmersos y no se sabe lo que se va a dilatar, no sé si se está tratando de dar alguna solución y eso sería, entiendo, mientras no se pueda jugar en Qatar, buscar otra sede…”, dijo Luis De la Fuente, el DT de España y mentor de Lionel Scaloni, que muchas veces lo elogió públicamente.

A las palabras de De la Fuente se sumó Álvaro de Miguel, secretario general de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). “Tenemos la planificación deportiva para jugar ante Argentina y Egipto. Mantenemos ese deseo, aunque es cierto que hay que esperar. Es prematuro hacer un diagnóstico en relación a si se jugará el partido o si se jugará en Qatar o no”, afirmó.

Varios medios españoles, en tanto, reportaron que Miami apareció como una alternativa. Si bien significaría un guiño para Argentina y, principalmente, para Lionel Messi, no sería una opción viable ya que el estadio Hard Rock estará afectado al Masters 1000 de Miami. ¿Otras ciudades? Londres, Roma, Madrid (que no sería lógico ya que no se trataría de un terreno neutral) y París para llevar este encuentro tan esperado por el mundo del fútbol entre, dicen, las dos mejores selecciones de la actualidad, por ocupar el 1° y 2° puesto en el ranking FIFA.

Argentina tenía previsto enfrentar en esa misma ventana a Qatar (el 31 de marzo), mientras que todavía no anunció sus rivales ni sedes para los posibles amistosos de la fecha FIFA de la semana previa al inicio del Mundial, el 11 de junio.

Irán y un posible faltazo con varias alternativas

“Con lo que ha pasado… y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir al respecto”, dijo Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní, al abrir la puerta de una posible ausencia de su selección en la cita ecuménica del fútbol. Paradójicamente, o no tanto, Irán -que montará su búnker en Arizona- debería jugar los tres partidos de su fase de grupos en EEUU: el 15 de junio vs Nueva Zelanda en Los Ángeles; el 21 ante Bélgica, en la misma sede; y el 26 frente a Egipto, en Seattle.

Mehdi Taj, en 2022, durante el Trophy Tour de la Copa del Mundo en Teherán. Foto: Majid Asgaripour/WANA

¿Qué ocurre si Irán decide no jugar? El reglamento de competición del Mundial 2026 (en su artículo 6) prevé una multa (entre 300.000 y 600.000 dólares según el tiempo que falte desde su anuncio), el reembolso de todos los fondos recibidos de la FIFA para la preparación (1,5 millones de dólares) y medidas disciplinarias como la exclusión de la federación de una competición futura.

¿Podría sustituir a Irán otra selección? Sí, lo decidirá la FIFA “a su entera discreción”.

¿Qué equipos podrían verse favorecidos? Si se mantiene el cupo otorgado a la Confederación Asiática (8.5 plazas), la mejor posicionada sería Irak, que se ganó el derecho a jugar el repechaje internacional, el próximo 31 de marzo contra el ganador de la semifinal entre Bolivia y Surinam. En ese caso, podría acudir a esa repesca el equipo de Emiratos Árabes, que perdió ante Irak el ‘play-off’ de la zona asiática.

Carlos Lampe, el arquero de Bolivia, que se vería beneficiada por la posible baja de Irán para el Mundial 2026. Foto: EFE/ Jorge Ábrego

En la historia de los Mundiales son numerosos los casos en los que fueron sustituidas selecciones por la renuncia de otras, como en 1930, cuando la deserción de potencias europeas (con Alemania e Italia a la cabeza), permitió la participación de Yugoslavia, Rumania o Bélgica. O en 1950, cuando India se clasificó automáticamente tras el retiro de todos sus rivales del grupo asiático (Filipinas, Indonesia y Birmania), aunque después no participó.

¿Y si Irán decide jugar? La clasificación deportiva del conjunto persa para el Mundial ya planteó problemas diplomáticos: a sus ciudadanos se les prohibió viajar a Estados Unidos por motivos de seguridad nacional. Sin embargo, el Comité Organizador del Mundial de Estados Unidos logró que Donald Trump autorizase dar visados a jugadores y oficiales, aunque no a los hinchas.

El partido ante los egipcios ya provocó también polémica antes de la guerra en Medio Oriente por haber sido encuadrado dentro de los actos del Fin de Semana del Orgullo, lo que motivó la protesta de ambas federaciones, al enfrentar a dos países que no reconocen los derechos del colectivo LGTBI.

Andrew Giuliani. Foto: REUTERS/Brian Snyder

“Mañana, nos ocuparemos de los partidos de fútbol. Esta noche celebramos la oportunidad de libertad del pueblo iraní”, comentó tras los ataques Andrew Giuliani, jefe del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo 2026.

Los precios, por ahora, no ayudan a los hinchas

Casi siete millones de entradas se pusieron a la venta para el Mundial, buena parte a precios exorbitantes debido a la fuerte demanda, pero la estancia de los fanáticos en Canadá, México y Estados Unidos puede dispararse más sumando los gastos adicionales.

Según la FIFA, más de dos millones de boletos encontraron comprador durante la primera fase de venta, realizada en octubre mediante sorteo. El segundo periodo (diciembre-enero) también se basó en un sistema de lotería y atrajo un récord de 508 millones de solicitudes. Los partidos más solicitados fueron Colombia-Portugal (27 de junio en Miami), México-Corea del Sur (18 de junio en Guadalajara) y la final (19 de julio en East Rutherford, Nueva Jersey).

Para el Mundial más gigantesco de la historia con 104 partidos, la FIFA diseñó un sistema de precios de entradas variable en función del cartel. Según la asociación Football Supporters Europe (FSE), el dosier de la candidatura prometía tickets a partir de 21 dólares, pero el precio más bajo se ha fijado en 60 dólares (Austria-Jordania o Brasil-Haití).

La mayoría de las entradas tienen un costo de al menos 200 dólares para las grandes selecciones (entre ellas Argentina) y de 2.000 para la final en la categoría más barata, ya que los mejores asientos alcanzan los 8.680 dólares.

“En Estados Unidos, particularmente, existe algo que se llama precio dinámico, lo que hace que los precios suban o bajen en función de la demanda y del cartel del partido”, argumentó Gianni Infantino, que cumplió el pasado 26 de febrero 10 años como presidente de la FIFA.

Ante las críticas, se creó una gama de entradas a 60 dólares reservada a los miembros de las asociaciones de hinchas, pero este cupo es limitado.

La FIFA conservó un número no comunicado de entradas que ofrecerá desde abril y hasta el final de la competencia, para una venta de última hora. En última instancia se encuentran las plataformas de reventa, incluida la gestionada por la FIFA, que es libre para cada revendedor y tiene un sistema que hace subir aún más unos precios ya prohibitivos.

Por ejemplo, una localidad en la parte alta de las tribunas para el inaugural México-Sudáfrica en el estadio Azteca puede escalar de 895 a 5.324 dólares.

Foto: AP / Martin Meissner

Al costo de acceder a los estadios, también se deben sumar otros como el vuelo de avión, alojamiento, comida y transporte en las ciudades de destino. Varias canchas se encuentran alejadas del centro de las ciudades y una estacionamiento en el recinto llega a costar entre 75 dólares en Atlanta y 300 dólares en Los Ángeles.

Para los visitantes que no se beneficien del ESTA (Sistema Electrónico de Autorización de Viaje), la factura también aumenta con un visado de turismo que puede valer 185 dólares.

Los Fan Fest serán, como siempre, alternativas para vivir la fiebre mundialista pese a no ingresar a los estadios. Está previsto que estén en las 16 ciudades sede. El de Kansas City, donde Argentina debutará el 16 de junio ante Argelia, puede recibir hasta 25.000 personas para los seis partidos previstos en la ciudad.

En Nueva York, las instalaciones de Flushing Meadows, donde se disputa el US Open de tenis, se transformarán parcialmente en una “fan zone” con capacidad para 10.000 espectadores entre el 17 y el 28 de junio. Pero a diferencia de las demás, la entrada será de pago.