Apuntar sus temibles drones Shaed-136 a plantas de agua, la tajante amenaza de los ayatolas desde Irán

Apuntar sus temibles drones Shaed-136 a plantas de agua, la tajante amenaza de los ayatolas desde Irán


Cuando Irán amenazó este sábado con “atacar las plantas desalinizadoras” de todos los países del Golfo Pérsico, luego que Donald Trump dijera que si no libera el estrecho de Ormuz destruirá la innfraestructura energética persa, estaba apuntando a un tema que amaga convertirse en el verdadero talón de Aquiles de la Guerra en Medio Oriente.

Sucede que los ataques contra los sistemas de agua eran poco comunes en tiempos de guerra, pero la amenaza de Irán los coloca en el medio de la batalla que libra con Estados Unidos e Israel, y eso se proyecta como una sombra amenazante sobre millones de personas.

La advertencia desde Teherán

El régimen iraní reiteró el domingo que si Trump cumple su amenaza de volar las plantas de energía de Irán, apuntará sus drones y misiles “a toda la infraestructura de energía, tecnología de la información y desalinización en la región”. Lo afirmó el comandante de operaciones militares iraníes, Khatam Al-Anbiya, en un comunicado difundido por la agencia de noticias Fars.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Trump había hablado de un plazo de 48 horas para que Irán deje de amenazar o atacar a los petroleros que se aventuren en tratar de cruzar el estrecho de Ormuz. Incluso Trump afirmó el viernes que con recientes ataques a zonas costeras “habían debilitado los sistemas subterráneos que Irán usa para monitorear el movimiento de buques”, pero se sabe que Irán siempre encuentra una manera de resistencia.

Los ataques anteriores

El Ministerio del Interior de Baréin afirmó el pasado 8 de marzo que un ataque con drones iraníes dañó una planta desalinizadora, acusando a Teherán de atacar “indiscriminadamente infraestructura civil”

Posteriormente, la Oficina Nacional de Comunicaciones del país afirmó que el ataque iraní no tuvo mayor impacto en el suministro de agua ni en la capacidad de la red, pero la advertencia estaba planteada.

El ataque se produjo un día después de que Irán acusara a Estados Unidos de sentar un precedente al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm, que abastece a 30 aldeas.

La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que Estados Unidos atacó Qeshm desde una base en Baréin. Hasta ahora, estos ataques han sido limitados, pero “el primer bando que se atreva a atacar el agua desencadenará una guerra mucho más grave que la actual”, declaró a la AFP a principios de marzo la economista especializada en agua Esther Crauser-Delbourg.

Irán tiene miles de drones Shaed-136, un arma eficaz, difícil de interceptar y con más de 2 mil kilómetros de alcance.

Factor clave de la supervivencia

Oriente Medio se encuentra entre las regiones más áridas del mundo, con una disponibilidad de agua aproximadamente diez veces menor que el promedio mundial, según estadísticas del Banco Mundial.

Esto convierte a las plantas desalinizadoras en el factor esencial para la economía y el suministro de agua potable en la región, es decir la supervivencia de millones de personas que nada tienen que ver con ese conflicto armado.

Según un estudio publicado en la revista Nature, aproximadamente el 42 % de la capacidad mundial de desalinización se encuentra en Oriente Medio.

El agua desalinizada proporciona el 42 % del agua potable en los Emiratos Árabes Unidos, el 70 % en Arabia Saudita, el 86 % en Omán y el 90 % en Kuwait, según un informe de 2022 del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.

“sin agua desalinizada no hay nada”

“Allí, sin agua desalinizada, no hay nada”, afirmó Crauser-Delbourg. El suministro es particularmente estratégico para grandes ciudades como Dubái y Riad.

Ya en 2010, la CIA advirtió que interrumpir las instalaciones de desalinización en la mayoría de los países árabes “podría tener consecuencias más graves que la pérdida de cualquier otra industria o materia prima”.

Además de los ataques militares, las plantas desalinizadoras son vulnerables a los cortes de energía y a la contaminación del agua de mar, incluidos los derrames de petróleo, según los expertos.

“Hemos reforzado la seguridad y los controles de acceso en las inmediaciones de las plantas”, declaró Philippe Bourdeaux, director regional para África y Oriente Medio de la empresa francesa Veolia.

La compañía suministra agua desalinizada a regiones como Jubail en Arabia Saudí, y Mascate, Sur y Salalah en Omán.

n la última década, se han registrado pocos ataques contra plantas desalinizadoras. Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, atacaron en Yemen plantas desalinizadoras en Arabia Saudita, mientras que una coalición liderada por Arabia Saudita respondió atacando la infraestructura hídrica en Yemen, según el Instituto del Pacífico, que monitorea los conflictos relacionados con el agua.

Los ataques israelíes han alcanzado la infraestructura hídrica en la Franja de Gaza, según el instituto. Antes de 2016, ataques similares se remontan a la Guerra del Golfo en 1991, pero si los ataques se intensificaran el impacto podría variar desde interrupciones breves hasta consecuencias mucho más graves si los cortes de suministro se prolongan. “Podríamos ver grandes ciudades enfrentando un éxodo y racionamiento”, dijo Crauser-Delbourg.

La escasez de agua también podría tener repercusiones en la economía, afectando al turismo, la industria y los centros de datos, que consumen además enormes cantidades de agua para refrigeración.

AFP/HB