apareció varada en la rompiente, agonizó durante un día y murió

apareció varada en la rompiente, agonizó durante un día y murió

Un ejemplar de tortuga laúd, la más grande del mundo, vivió un drama en Villa Gesell. El animal apareció este martes con graves heridas en esa ciudad balnearia bonaerense. La rescataron y la llevaron a un centro de rehabilitación, donde la atendieron para intentar salvarle la vida. Sin embargo, la tortuga gigante murió este miércoles.

Martes feriado en Villa Gesell, final del fin de semana XL. Cientos de personas rondaban la playa cuando algunos de ellos divisaron un cuerpo más que extraño en la rompiente, ahí donde las olas crean la espuma. De ella emergió una tortuga gigante entregada a los caprichos de la corriente: estaba herida.

El operativo comenzó de forma espontánea. Primero, los testigos dieron aviso a los guardavidas, quienes a su vez acudieron a guardaparques de la Fundación Mundo Marino para comenzar el rescate. También participaron agentes de la Prefectura Naval Argentina (PNA).

Desde la rompiente pudieron evacuar a la tortuga, inmóvil, hacia la playa. Allí una veterinaria le prestó primeras atenciones.

La tortuga, un ejemplar de la especie laúd (la especie de quelonios más grande del mundo), estaba herida de gravedad en torno a una de sus aletas. Por la situación, la veterinaria determinó que había que trasladarla de inmediato al centro de rehabilitación de la fundación, donde podrían estabilizarla y curarle las lesiones. Se trata de un procedimiento protocolar en casos de hallazgos de fauna marina.

Una vez allí, el equipo de veterinaria constató que el animal tenía una “herida de carácter severo con presencia de tejido con necrosis avanzada en gran parte de la extremidad afectada”. Es decir, las lesiones avanzaron al punto de que el tejido aledaño se fue muriendo. No se pudieron establecer, al menos de momento, las causas exactas de las lesiones.

“Gracias al enorme esfuerzo de todos los presentes logramos arrimar al animal a la orilla para verificar la gravedad de sus lesiones”, señalaron desde la Fundación Mundo Marino horas más tarde, cuando las imágenes del hallazgo y del rescate ya se habían viralizado, y mientras el animal estaba siendo intervenido.

Pero este miércoles por la mañana el cuadro de la tortuga laúd de Villa Gesell empeoró. “A pesar de los esfuerzos humanos y médicos realizados durante la jornada, el ejemplar no logró estabilizarse y lamentablemente falleció esta mañana”, lamentaron desde la fundación.

El ejemplar hallado este martes agonizante en la costa geselina corresponde a una tortuga laúd, o dermochelys coriacea, la tortuga marina más grande del mundo. En promedio, los ejemplares tienen una longitud de 2,3 metros y un peso estimado de alrededor de 600 kilos, aunque se han reportado ejemplares masculinos de casi una tonelada.

En ocasiones se la llama como tortuga baula, cardón, canal o, menos frecuentemente, tortuga cuero. Esto último se debe a que, a diferencia de otras especies de tortuga, su caparazón es blando y no óseo. También por el caparazón es que la llaman laúd, por la semejanza con ese instrumento de cuerda de origen árabe.

Las aletas (parte del cuerpo en que sufrió lesiones el ejemplar hallado en Villa Gesell) también son otro factor de diferenciación: son mucho más grande que en cualquier otra especie de tortuga, alcanzando en ocasiones los 2,7 metros de amplitud.

Se alimentan de medusas, peces, crustáceos, erizos de mar, calamares y algas. Una tortuga laúd puede comer hasta 50 medusas por día. La reproducción es, en todo caso, dentro del mar: la diferencia entre machos y hembras es que los primeros rara vez abandonan el agua una vez que entran en ella como crías, mientras que las segundas aparean cada dos o tres años en playas.

Es posible encontrar tortugas laúd en casi todos los océanos del mundo, en una mayor amplitud geográfica que otras especies dada la mayor capacidad que tienen de regular su temperatura corporal, por lo que pueden aventurarse en zonas más frías. Por lo general, no obstante, en el Atlántico suelen circular entre la zona de Maine, en Estados Unidos, hasta el este de Uruguay, donde el Río de la Plata y el Atlántico se encuentran. La de este martes nadó un poco más al sur, donde encontró la muerte.