Alivio en el Cilindro: Racing cambió equipo y actitud y le ganó a Argentinos

Alivio en el Cilindro: Racing cambió equipo y actitud y le ganó a Argentinos

Era un partido de alta tensión en Avellaneda. Porque los tres partidos perdidos en las primeras tres fechas condicionaban tanto a los jugadores como a los hinchas de Racing. Fue por esa razón –más por la sucesión de derrotas que por el clima– que Gustavo Costas decidió cambiar medio equipo y probar con jugadores que no venían siendo titulares. Y, para suerte de Racing, lo que amenazaba con ser una tarde caliente, fue una tarde agradable, donde todo fluyó: Racing mejoró en el juego, en la actitud exhibida y convirtió en el primer tiempo dos lindos goles que le dieron oxigeno a todos.

El primero fue con una fórmula registrada: un avance por izquierda –luego de una buena recuperación de Matko Miljevic– y un centro exquisito de Gabriel Rojas, que encontró a Conechny muy solo. El delantero cabeceó de pique al suelo e hizo festejar al Cilindro. Fue un alivio porque iban apenas 19 minutos, y el gol llegó para homologar una superioridad notoria en el juego y en la actitud de la Academia.

Después de ese gol, como sucede casi siempre en el fútbol argentino, el equipo que está en ventaja se repliega. Deja de tener el protagonismo del juego, y pasa a esperar para salir de contra. El Bicho, que tiene buen pie, llegó con claridad algunas veces, pero se encontró con la respuesta de Cambeses –que revirtió el mal desempeño en el partido contra Tigre–. Sobre el cierre de la primera mitad, a los 44 minutos, Santiago Solari estiró la ventaja con una genialidad individual: recibió de Baltasar Rodríguez en la puerta del área –¿se irá de vuelta al Inter Miami o Costas exigirá que se quede?– y sacó un potente derechazo que impactó en el travesaño antes de ingresar.

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Todo parecía guionado para la tranquilidad racinguista, hasta que en el primer minuto del segundo tiempo, un cabezazo de Molina dio en el palo y Erik Godoy capturó el rebote para poner el 2-1. Tensión. Dudas. Pero no hubo reproches porque Racing supo aguantar, generar situaciones claras y, aunque el Bicho se acercó por momentos, no sufrió cerca del arco de Cambeses.

El desahogo llegó con un Cilindro feliz, cantando “acá no importa el resultado” (bueno, la letra es una excusa) y un Costas que se fue ovacionado y aliviado.