A Eurovisión se le está acabando el tiempo para decidir sobre Israel. Y su organización, tras años de polémica, es consciente de que esta puede ser la definitiva. Este jueves, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha remitido una carta a sus miembros a la que ha tenido acceso EL PAÍS para convocar una reunión extraordinaria con el único propósito de adelantar a principios de noviembre la votación por la permanencia de Israel como participante del certamen europeo de la canción ante “una diversidad de opiniones sin precedentes”, anuncia.
La reunión para votar se iba a celebrar el 4 de diciembre, pero la UER ha tenido que adelantarse ante la amenaza de países como Países Bajos, Irlanda, Eslovenia, Islandia y España de abandonar el concurso si participa Israel tras más de dos años de ofensiva en Gaza y casi 65.000 muertos. El pasado 18 de septiembre, además, más de 50 eurodiputados pidieron a la UER que Israel fuera expulsado de Eurovisión como lo fue Rusia en 2022 por su invasión de Ucrania, y avisaron de que permitir su presencia en el certamen mientras los tribunales de La Haya investigan al país por crímenes de guerra y genocidio en Gaza supone un “blanqueamiento” que contraviene los principios y valores de la Unión.
La carta, firmada por la presidenta de la UER Delphine Ernotte-Cunco, anuncia que se votará la participación de Israel en el festival de 2026, pero que no sería posible llegar a un acuerdo sobre la permanencia del ente público israelí KAN en el órgano de radiodifusión europea. “Dado que la Unión nunca se ha enfrentado a una situación tan divisiva como esta, la presidencia ha acordado que esta cuestión merecía una base más democrática donde todos los miembros puedan tener voz para llegar a una decisión”, explica el escrito. En julio, la UER amplió hasta diciembre el periodo de reflexión y consulta, para que ningún miembro estuviese obligado a mantenerse en el certamen al estar en desacuerdo. En la carta abogan por la cualidad de la UER de “inclusividad y un diálogo cultural abierto reflejo de los valores de servicio público de los medios”.








