Boca besó la lona varias veces en este 2025 cargado de frustraciones y récords negativos, pero de a poco pareciera que empieza a ponerse de pie. En este Torneo Clausura, que ya transita la mitad de su fase regular rumbo a los playoffs, está de rodillas gracias a la rachita de tres triunfos consecutivos con los que cortó la peor seguidilla de su historia sin ganar. Y la semana pasada se tuteó con una nueva victoria nada menos que en casa de Rosario Central, donde el empate al menos le sirvió para seguir reconstruyendo una identidad en torno a su juego. O en torno a Leandro Paredes, el corazón de los dirigidos por Miguel Ángel Russo.
En el debe del Xeneize, sin embargo, aparecía un nombre: Edinson Cavani. El uruguayo de 38 años que ya lleva dos en el club, atraviesa una situación delicada porque su tiltularidad se explicaba más en lo que fue que en lo que es. Lleva 4 goles en lo que va del año tras 21 partidos, y apenas uno en los 7 que acumula en el torneo local, donde Boca debe sumar además en la tabla anual para clasificar a la Copa Libertadores 2026.
En este Clausura, Edi se perdió el debut sin goles contra Argentinos Juniors en La Paternal; ingresó como suplente abajo en el marcador frente a Unión; se metió en el 11 inicial en la derrota ante Huracán; y luego fue fija de arranque en este envión azul y oro que se inició con un empate recibiendo a Racing, los triunfos ante Independiente Rivadavia, Banfield (con su gol de cabeza bajo el arco) y Aldosivi, hasta la visita al equipo de Ángel Di María, donde Clarín le puso 4 puntos a su actuación, la peor del equipo junto al chileno Carlos Palacios. Si se miden sus siete partidos, Edi ofrece un promedio de 4,42, el peor registro en Boca.
Protegido por Juan Román Riquelme, quien no oculta su perdición ante los pergaminos del viejo crack charrúa, pero también por Russo, otro de los que respeta trayectorias, una lesión resolvió lo que pudo ser una decisión incómoda y Cavani no será parte de la convocatoria para recibir a Central Córdoba, en un partido que presenta sus riesgos porque el Ferroviario no será un convidado de piedra: suma 13 puntos, está a dos de los líderes Unión y Barracas Central en la Zona A, con el mismo balance de triunfos y derrotas que el Xeneize.
Cavani presenta “una distensión del psoas derecho”, según el parte médico que dio a conocer Boca el día jueves, anticipando la ausencia del oriental para el duelo del domingo a las 21.30 horas. Al psoas, ubicado en la zona lumbar, se lo define como el “músculo del alma”. Y eso, la entrega, es lo único que no se le puede discutir a esta versión errática del nacido en Salto, aunque ya no parezca suficiente.
Este año, que se inició con ese gol errado ante Alianza Lima que sigue (y seguirá) siendo una herida abierta para todos los hinchas, Cavani se destacó más por su esfuerzo que por el brillo de su jerarquía. En el Clausura fue opción de pase demasiado lejos del arco rival y sus intervenciones más destacadas se dieron en defensa, corriendo rivales o despejando peligro con algún cabezazo.
Su ausencia le abre dos caminos a Russo: reemplazarlo por un jugador de características similares, como Miltón Giménez, o apostar a un cambio de esquema adelantando a Miguel Merentiel y nutriendo al ataque con los ingresos de futbolistas que se vienen ofreciendo como relevos desde el banco, Williams Alarcón, Alan Velasco y Exequiel Zeballos.
En un viernes marcado por las lluvias en Buenos Aires, Russo tendrá tiempo hasta el sábado para tomar decisiones. La más difícil de todas parece que se definió sola. Cavani verá el partido contra Central Córdoba desde un palco, a la espera de que su equipo sume de a tres y se siga acercando a la Libertadores del próximo año.








