Una goleada que pasó lejos del radar de las encuestas | Los consultores no llegaron a visaulizar los 13 puntos de diferencia, pero sí tenían pistas 

Una goleada que pasó lejos del radar de las encuestas | Los consultores no llegaron a visaulizar los 13 puntos de diferencia, pero sí tenían pistas 

Prácticamente ninguno de los consultores pudo detectar la enorme distancia que pudo sacarle Fuerza Patria (FP) a La Libertad Avanza (LLA) este domingo. La gran mayoría diagnosticó que el peronismo estaba adelante, por menos puntos, pero le advirtieron a Página/12 que la clave podría estar en dos factores. En primer lugar, el ausentismo. El diagnóstico fue –y así lo publicó este diario– que los que estaban con muy pocas ganas de votar eran los votantes libertarios, decepcionados con el gobierno de Javier Milei. Esto se verificó en los datos: en la anterior legislativa, 2021, unificada nacional y provincial, votó el 70,2 por ciento; en la de 2017, el 79 por ciento: esta vez el 61 por ciento. El ausentismo creció, sobre todo entre los adherentes a LLA, algo que se notó en el acto de Moreno y, antes que eso, en la caravana de Lomas de Zamora. Poca, muy poca gente. En segundo lugar, se presumía que los intendentes iban a traccionar votos en cada municipio, algo difícil de medir porque se trata de muchos distritos, bastante disímiles. En general, los intendentes están bien vistos -tienen más o menos 65 por ciento de aprobación- y se jugaban la integración de sus concejos deliberantes, por lo cual era una elección que les importaba: podrían aportar un plus al voto de FP. Todo se explica igualmente en la dura situación económica familiar –“no llegamos a fin de mes”-, sumado al escándalo de las coimas en Discapacidad. El clima hostil al mileismo ya percibió en Corrientes, donde LLA terminó en el cuarto puesto. 

Nada de triunfalismo

El miércoles 3, el consultor César Mansilla, titular de Nueva Comunicación, le hizo llegar a Página/12 una encuesta que le daba casi 9 puntos de ventaja a FP: 42,6 por ciento para el peronismo, 33,8 por ciento para LLA, con un 6 por ciento de indecisos. El dato resultaba asombroso, pero a eso se agrega que Mansilla decía que la distancia podía ser aún mayor. En esos días, otros consultores –Federico Aurelio, de Aresco, Santiago Giorgetta, de Proyección y Raúl Timerman de Grupo de Opinión- mencionaban en off the record una ventaja posible de 6 o 7 puntos, si se tenía en cuenta que podrían traccionar los intendentes peronistas en los municipios más populosos y si no concurrían a las urnas los libertarios enojados con Milei. Por entonces se habían hecho algunas pruebas en tres municipios del conurbano, preguntando al ciudadano por la boleta sin los concejales y luego la boleta con los concejales. El impulso de la lista de concejales era fuerte en los municipios donde aparecía el intendente o alguien con su apellido al frente de la boleta y siempre y cuando el intendente estuviera bien considerado. Por entonces, Timerman decía que eran 135 elecciones distintas, por los 135 municipios distintos, algo imposible de medir con exactitud. 

En La Plata, el gobierno de Axel Kicillof no quería saber nada de esos pronósticos: “nada de triunfalismo”, fue la consigna. Como es obvio, el objetivo fue que nadie se aflojara y que se mantenga la tensión en los militantes y adherentes para asegurar el funcionamiento del operativo electoral. Ese bajo perfil, la cautela y el hermetismo se mantuvieron casi hasta la noche del domingo, pese a que, durante la semana, los dirigentes de la Primera Sección Electoral decían que ganaban; los de la Tercera aseguraban que se iban a imponer por paliza y hasta los de la Segunda y la Octava (La Plata) daban por seguro el triunfo en esos territorios, la mayoría de las veces adversos.

Los libertarios, ausentes

Federico Aurelio difundió este lunes un cuadro de presentismo en las elecciones legislativas. La baja de 9 puntos en la participación exhibe que los ausentes en 2025 fueron 2.092.969 ciudadanos más que hace cuatro años. Es cierto que en 2021 se votaban también diputados y senadores nacionales, pero lo objetivo es que hubo dos millones de ausentes más que hace cuatro años. Aurelio sostiene -y eso fue lo que sostuvo antes de las elecciones- que el ausentismo iba a perjudicar centralmente a LLA por la decepción de sus votantes, en dos perspectivas distintas:

*Los más jóvenes, porque los planes económicos de Javier Milei frustraron sus expectativas. Menos trabajo, menos oportunidades, más gastos en servicios, menos consumo. Están los que sostienen que los jóvenes son los que más rápido se entusiasman con una fuerza, pero también los que más rápido abandonan esa misma fuerza, disconformes.

*Los de más edad quedaron impactados por las evidencias de corrupción en los audios de Spagnuolo, el maltrato a discapacitados, al Garrahan, a las universidades y a los jubilados.

La casi totalidad de los consultores coincidían en que los menos propensos a votar eran los libertarios. Estaba claro que no apoyarían a candidatos del peronismo, las terceras fuerzas aparecieron débiles, y la alternativa más probable era que no fueran a votar. Esto sintonizaba, además, con la caida en el presentismo en casi todas las provincias. En el distrito bonaerense se dijo que votó más gente de la que se esperaba, pero de todas maneras llegaron a las urnas dos millones de ciudadanos menos que hace cuatro años. 

En ese marco, a LLA se la vio paralizada por las internas, fracasando en el acto de Moreno y en la caravana de Lomas, con acusaciones de robo del dinero de la organización, lo mismo que se dijo respecto de los fondos para pagar fiscales de mesa. Se percibió una especie de desbande que no será fácil remontar.

Peronismo con elección difícil

Se sabe que el peronismo no ganaba una elección legislativa desde hace 20 años, en 2005, de manera que, aunque estaba instalada la idea de que el PJ es inexpugnable en tierras bonaerenses, los datos marcaban lo contrario.

El primer desafío fue la organización de las elecciones, algo que terminó siendo impecable. Nuevamente se probó que el sistema de las boletas de papel funciona, tiene el control de los ciudadanos a través de los fiscales, y le permitió ganar a todas las fuerzas en distintas elecciones. El operativo, a cargo de Carlos Bianco, casi no tuvo objeciones.

La campaña fue eficiente, con la marca de cada municipio y el agregado de los actos encabezados por Kicillof y algunos de los referentes más conocidos. La unidad, lograda con mucho esfuerzo -con el papel protagónico de Sergio Massa-, se mantuvo con muy pocos roces y el aporte imprescindible de Cristina Kirchner desde San José 1111. El resto corrió por cuenta de la realidad nacional: FP logró canalizar el enojo por la situación económica, el malhumor social y el rechazo a las tremendas pruebas de corrupción. La amenaza libertaria de usar las cuestiones de inseguridad terminó naufragando y el candidato-policía Maximiliano Bondarenko no tuvo peso alguno.

El saldo fue -según el cuadro de Aresco- que el peronismo sumó casi 400.000 votos, comparado con hace cuatro años, y la derecha perdió 1.500.000 votos, tomando en cuenta lo que cosecharon en 2021 el PRO+LLA. Eso explica la goleada. 

Sin duda, mérito de lo hecho por el peronismo; debacle de la alianza de derecha y sus políticas. El próximo capítulo será el 26 de octubre.