El guionista que escribió esta historia no pudo haber redactado un desenlace mejor. La noche en que fue inaugurado el Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, el estadio más moderno de África, el seleccionado de Marruecos se convirtió en el primero del continente en asegurar su clasificación al Mundial 2026 tras derrotar 5 a 0 a Níger. Casi 70.000 personas celebraron extasiadas en este coliseo que nada tiene que envidiar a grandes recintos de otras partes del mundo y que será sede de la Copa Africana de Naciones, que se disputará a fin de año, y del Mundial 2030.
Una expectativa mayúscula había generado este encuentro correspondiente a la séptima fecha del grupo E de la etapa clasificatoria de la Confederación Africana de Fútbol, que había sido programado para este viernes, en coincidencia con una de las festividades más importantes del calendario religioso marroquí, Aïd Al Mawlid Annabawi, en la que se celebra el aniversario del nacimiento del profeta Mahoma.
Con diez días de anticipación se pusieron a la venta las 68.095 entradas para el partido, que se agotaron en seis horas. Rápidamente floreció el negocio de la reventa: los boletos más accesibles, cuyo precio original era de 100 dirhams (11 dólares), se ofrecían hasta a 700 dirhams en plataformas de venta on line. El jueves, la Federación Real Marroquí de Fútbol publicó un video destinado a quienes habían obtenido un ticket, en el que se explicaba en detalle cómo sería el acceso al estadio. Ese mismo día, se realizó una inauguración ceremonial del recinto que fue encabezada por el príncipe heredero, Moulay El Hassan, y a la que asistieron centenares de trabajadores de la construcción que participaron en la obra, ataviados con sus luminiscentes chalecos amarillos.
A pesar del esfuerzo de los organizadores, la afluencia masiva y el desconocimiento de la mecánica de acceso a un escenario nuevo tornaron lento el ingreso del público. Dos horas antes del inicio del partido, la circulación vehicular por la autopista Rabat-Casablanca, por la que se accede al estadio, era casi a paso de hombre durante el último kilómetro. Y cuando se escucharon los himnos, solo cinco minutos antes del comienzo del juego, todavía estaban libres algunas butacas rojas del nivel inferior del recinto (tiene tres).
Al momento del juego y ya con todos los asientos ocupados, fue enorme la distancia entre el conjunto local, cuarto en la pasada Copa del Mundo, y un adversario que jamás disputó un Mundial, que ocupa el 121° puesto en el ranking de la FIFA y que este viernes se entregó a la exclusiva misión de resistir. La diferencia entre ambos contendientes fue tan grande como la que hubo entre la multitud marroquí y el grupo de 10 simpatizantes nigerinos que no renunciaron a su fervor ni siquiera cuando algunos ya habían perdido la cuenta de cuántos goles había recibido su equipo.
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Una multitud colmó el el Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah.
Fueron cinco, todos después de la expulsión del delantero visitante Abdoul-Latif Goumey a los 26 minutos del primer tiempo. Dos de Ismael Saibari (protagonista de una labor señorial), uno de Ayoub El Kaabi, otro de Hamza Igamane y el último de Azzedine Ounahi, Mientras los tantos iban cayendo, el público cantaba, vociferaba y hacía sonar bombos y platillos en un recinto cuya acústica envolvente favorecía la fiesta. La mayor parte del aliento fue para Achraf Hakimi. El pueblo futbolero marroquí está convencido de que su capitán es el mejor jugador del planeta y exige ese reconocimiento. “Hakimi, Balón de Oro”, se gritó más de una vez. Y en una de las cabeceras se exhibió una bandera con la leyenda “Ignorado ayer, imprescindible hoy. ¡Balón de Oro para Hakimi!”.
El último pitazo del árbitro congoleño Jean Jacques Ngambo Ndala certificó la sexta victoria consecutiva de los hombres de uniforme rojo en estas Eliminatorias. Este triunfo, combinado con el empate 1 a 1 entre Congo y Tanzania más temprano en Brazzaville, convirtió al elenco dirigido por Walid Regragui en el primer seleccionado africano que garantiza su presencia en el Mundial 2026. No podría haberse elegido una situación mejor para la primera función en esta maravilla arquitectónica que Marruecos le presentó al mundo este viernes.
El Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah, ubicado en el sur de Rabat, junto al Jardín Zoológico de la ciudad, será también el escenario principal de la 35ª edición de la Copa Africana de Naciones. Aquí jugarán Marruecos y Comoras el partido inaugural el 21 de diciembre. Y cuatro semanas después, el 18 de enero, se disputará la final de un certamen que los Leones del Atlas solo pudieron ganar una vez hace casi medio siglo (se consagraron en Etiopía 1976).
El nuevo coliseo cumple con los estándares que la FIFA exige para albergar eventos de máximo nivel y fue edificado en el mismo predio en el que se encontraba el antiguo estadio Príncipe Moulay Abdellah, que había sido inaugurado en 1983, tenía capacidad para 52.000 espectadores, era la casa del FAR, el equipo más popular de Rabat, y fue demolido en agosto de 2023.
En el Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah se disputarán el partido inaugural y la final de la próxima Copa Africana de Naciones. Foto: Jalal Morchidi / EFE / EPA.Este recinto será uno de los cuatro ubicados en la capital del país que acogerán partidos de la Copa Africana de Naciones. Otro será el Estadio Olímpico, que tiene capacidad para 21.000 espectadores, está separado del Moulay Abdellah por solo 300 metros y será la sede del partido por el tercer puesto. Además se jugará en el Estadio Príncipe Moulay El Hassan, que está siendo remodelado y podrá albergar a 22.000 personas.
Rabat tendrá otro coliseo construido desde cero, el Al Barid, en el mismo terreno en que se encontraba el antiguo estadio de Union Touarga. En estas semanas se trabaja día y noche para completar los trabajos en este recinto ubicado en el distrito Agdal, una vivaz zona comercial y administrativa de la ciudad. Un detalle: el hotel Marriot, uno de los más elegantes de la capital, estará separado del nuevo estadio apenas por una calle de tres carriles.
El estadio Al Barid será otro de los escenarios de Rabat donde se disputarán partidos de la Copa Africana de Naciones.Esta inversión en infraestructura deportiva está enfocada, en principio, en la realización de la Copa Africana de Naciones, un torneo que no se lleva a cabo en este país desde 1988. Pero apunta también a un reto aun mayor: la coorganización, junto con España y Portugal, del Mundial 2030. De hecho, uno de los objetivos que se plantea la dirigencia marroquí es que la final de ese certamen se desarrolle en el Gran Estadio Hassan II, un coliseo con capacidad para 115.000 espectadores que comenzó a construirse hace algunas semanas en la provincia de Benslimane, 30 kilómetros al noreste de Casablanca.
“Bajo la visión del rey de Marruecos (Mohammed VI), tenemos la ambición de organizar eventos internacionales. Ahora tenemos la Copa Africana de Naciones que es la mayor competición a la que nos enfrentamos desde hace mucho tiempo. Llevamos más de 30 años esperando ser sede”, explicó a Clarín Omar Khyari, consejero del presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol.
“Y después tendremos la Copa del Mundo, que intentamos organizarla durante 30 años. Para que se haga una idea, lo hacemos desde 1994 y yo nací en 1993. Muchas veces nos hemos llevado decepciones. En 2010, fue Sudáfrica, no fuimos nosotros. Cuando fue Estados Unidos, también se suponía que seríamos nosotros. Así que esas dos veces nos costó mucho aceptarlo. Ahora estamos contentos, y más aun porque lo haremos con España y Portugal, con los que compartimos una larga historia juntos, tenemos muchos intercambios a ambos lados del Mediterráneo. Así que estamos muy, muy contentos por esto”, resaltó Khyari.








