Los Pumas reacomodarán su agenda 2026. Se sabe que no tendrá las seis fechas Rugby Championship (RCH), ya que la competencia estará en pausa hasta 2027, y aunque se aseguró a Irlanda, Australia y Sudáfrica, tiene vacantes los dos casilleros correspondientes a Nueva Zelanda. Para compensar, en la ventana de noviembre, tendrá cuatro partidos en lugar de tres.
Cuando termine 2025, el equipo de Felipe Contepomi habrá jugado 13 test match: el amistoso ante los British & Irish Lions de junio; los tres de julio ante Inglaterra -con revancha– y Uruguay, los seis del RCH -recién jugaron dos- y los últimos tres previstos para noviembre.
Para el año próximo, Los Pumas tienen 10 partidos asegurados y agregarán uno en noviembre, que extenderá esa ventana a cuatro test matches.
Tres rivales ya están confirmados: Irlanda, con tres partidos; además de dos con Australia y otros tantos vs Sudáfrica. Pero no todos serán en la Argentina, aunque ante los usuales rivales del RCH el equipo de Contepomi tambén haga de local. La revancha contra los Springboks será en el extranjero y posiblemente otra vez en Londres.
“De aquí en adelante va a ser así, pero no solo Los Pumas: este año All Blacks – Irlanda juegan en Chicago”, grafica una fuente de la Unión Argentina de Rugby (UAR) que confirma que, en lo sucesivo, cada año el seleccionado “será local fuera del país” al menos una vez.
Eso, entonces, está previsto que también suceda en el calendario 2027, dentro del Rugby Championship que retornará en “modo mundialista”, es decir sin partidos de ida y vuelta. Volverá a la modalidad de seis partidos para las ediciones de los años 28 y 29, y retomará el mismo impasse que en el 26, cuando llegue 2030.
Sin embargo eso puede cambiar. A principios de este mes hay una reunión en la World Rugby (WR) y a finales otra de la SANZAAR, el consorcio que conforman Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y Argentina para definir el futuro de la competencia que animan.
Es que en la reunión de la WR podría decidirse algo que cambiará todas las agendas, ya que se debatirá la creación de la Nations Cup, un torneo con dos divisiones que durante tres años no tendrá ascensos ni descensos y que tiene a Los Pumas en el lote de elite.
En rigor, la Nations Cup no sería ni mas ni menos que el sistema de ventanas de internacionales en las que cada test match aporta puntos para el ranking de la World Rugby. La diferencia es que se ordenaría la competencia con Playoffs y la final se jugaría en una plaza atípica que se disputan Qatar y Dubai, en una puja por convertirse en el principal auspiciante de la competencia.
Si ese escenario se confirma, en lugar de jugar ante Irlanda, los rivales para el equipo de Contepomi serán tres selecciones distintas del continente europeo.
La idea es que los 12 primeros equipos del ranking conformen el grupo selecto, que con los números actuales estaría compuesto por Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina, Fiji, Japón del hemisferio Sur, y Irlanda, Francia, Inglaterra, Escocia, Gales e Italia, del Norte.
La docena que competirá en el segundo orden de importancia, pero que no tendrá ascensos hasta 2030, se compondría con Georgia, Samoa, España, Uruguay, Tonga, Portugal, Chile, Rumania y Bélgica, entre otros del Tier 2 a designar.
“Eso es una picardía de los europeos para que Gales se pueda reacomodar e Italia no pierda tan rápido. A ellos los están presionando Georgia, Portugal, que se quieren meter en el Seis Naciones”, explican desde este hemisferio la rosca europea.
En ese contexto, la Argentina -única selección del continente americano y la cuarta representante del Hemisferio Sur-, acuerda con sus socios en SANZAAR y sostiene lazos independientes con la “realeza” europea.
A la hora de los votos, es más factible que la UAR alinee su voto en favor de la Nations Cup, al tiempo que Italia o Gales podría intentar evitar esa competencia, que amenaza con reorganizar a la elite a partir de 2030 con ascensos y descensos, como el tenis organiza su escalafón en la Copa Davis o la Nations League europea en el fútbol.








