Franco Armani tiene 38 años y acumula 27 títulos en su magnífica carrera. Lleva siete años y medio en el arco de River, al que defendió en 351 partidos y lo dejó en cero en 158 encuentros, el segundo en ese ítem en la historia del club, detrás de Amadeo Carrizo y por encima del Pato Fillol, nada menos. Con la institución de Núñez ganó 10 títulos y es uno de los campeones del mundo que actúa en el fútbol argentino. Con la Scaloneta además obtuvo dos Copa América y la Finalissima. Y si algo le faltaba al Pulpo era mejorar en los penales. Y lo está logrando.
Por eso, y sobre todo después de haberle dado la clasificación a los cuartos de final de la Copa Libertadores al detener el remate definitivo en la tanda desde los 12 pasos, y cortar una racha de ocho derrotas consecutivas por esa vía, en River ya no hay tanta preocupación como la había hasta hace poco para definir una serie en esa instancia, como puede pasar este jueves por la noche contra Unión, por los octavos de final de la Copa Argentina, en Mendoza.
Es que Armani está dando las mismas garantías que ofrece durante los 90 minutos. Porque desvió cuatro de los 16 tiros que le patearon en el año: dos frente a Talleres (Cristian Tarragona y Ulises Ortegoza), en la Supercopa Internacional; otro más ante Platense (a Juan Saborido; le tapó uno a Franco Zapiola aunque adelantándose levemente y la ejecución se repitió) en los cuartos de final del Apertura y el último y más valioso, a Marcelo Fernández, de Libertad. Así, logró un nivel de efectividad del 25% que estuvo complementado por tres remates afuera (dos pegaron en el palo y el otro se fue desviado). Ese dato está por encima de su marca en el club: hasta diciembre de 2024, Franco había atajado sólo diez (14,3%).
Para dar ese vuelco, fue clave el trabajo diario y el convencimiento de mejorar en los penales. Los movimientos sobre la línea para intimidar al que ejecuta, su potencia de piernas para ir hacia los remates y la paciencia para esperarlos sin tirarse antes de tiempo -como pasaba antes- le permitieron a Armani mandar al archivo aquella mala racha de ocho definiciones consecutivas perdidas.
Y para hacerlo contó con la ayuda de Tato Montes, el entrenador de arqueros y el equipo de neurociencias del club. También, con sus compañeros del arco en el plantel que colaboran con la causa. “Sabía que los penales eran un punto a mejorar y estoy en ese camino”, admitió el arquero de River sobre este tema. Y agregó: “Es fruto del trabajo, del sacrificio y de nunca darme por vencido”.
Que Armani haya sido el héroe reciente en una definición por penales es un acto de justicia ya que en las últimas series antes de Libertad no había sido el responsable de las derrotas ya que había atajado disparos. Los que habían fallado mucho fueron sus compañeros de campo.
El santafesino está pasando un gran momento. Además de mejorar en los penales, apenas le hicieron 3 goles en los 8 partidos que jugó en el semestre. Y si bien cuando tiene grandes actuaciones se hace referencia a que está en “modo 2018”, sobre todo por la descollante actuación de ese año en la Copa Libertadores, lo cierto es que en líneas generales mantuvo una regularidad todos los años y demostró estar vigente.
Es cierto que tuvo algún altibajo, pero coincidió con la partida de Gallardo y la llegada de Martín Demichelis, quien le restó algo de confianza por intentar en gran parte de su estadía como DT del club buscarle un arquero competidor en su puesto y “que ataje penales”. Pero Armani se sostuvo. Y ahora, cerca de cumplir (en octubre) los 39 años, este arquero experimentado, determinante y que ya quedó en los libros de historia, sigue dando sus frutos. Y va por más.








