en medio del caos, cómo se decidió la suspensión del partido

en medio del caos, cómo se decidió la suspensión del partido

Como con Racing, pero al revés. Si el cruce del equipo de Costas con Peñarol había sido caótico para la gente en Montevideo y relativamente tranquilo en Avellaneda, la serie de Independiente con la Universidad de Chile resultó todo lo contrario. Y quizás, ese partido sin incidentes en la ida haya sido uno de los factores que hizo relajar los controles y desembocó en una barbarie en las tribunas.

Clarín reconstruyó buena parte de lo sucedido en base al testimonio de fuentes que estuvieron en el estadio. E incluso dentro del campo de juego, cuando se decidió la suspensión de este encuentro por los octavos de final da la Copa Sudamericana, con final aún abierto: la “U” ganó 1 a 0 de local y empataban 1 a 1 en Avellaneda, a comienzos del segundo tiempo, cuando se frenó.

La decisión llegó tarde, si se tiene en cuenta el nivel de incidentes que hubo en el estadio, incluso desde antes de que arrancara el partido. Y, según pudo confirmar este diario, fue recién luego de la gestión de los técnicos de los dos equipos (los argentinos Julio Vaccari y Gustavo Alvarez), más cuatro jugadores por bando, que se decidió el parate.

“Los representantes de Conmebol querían seguir jugando, porque buscan que las series no se definan en el escritorio”, contó a este diario un testigo de las conversaciones en la misma cancha. “Y además, no resuelven nada sin consultar a Paraguay (donde está la sede del organismo)”, completa.

Y sigue: “Pero en un momento fueron los técnicos, más cuatro jugadores de cada lado, y les dijeron que no podían seguir jugando porque no sabían cómo estaban sus familiares. En eso coincidieron argentinos y chilenos. Recién ahí se suspendió”.

El operativo de seguridad, otro de los puntos cuestionados, se definió en reuniones previas de las que participaron representantes de ambos clubes, organismos de seguridad (Aprevide) y gente de Conmebol.

“Con el diario del lunes, está claro que fue un error que haya gente de Independiente debajo de la tribuna que ocupó la gente de Universidad de Chile. Pero en la ida no había pasado nada”, explicó un dirigente, que buscó desligar a los clubes: “Nosotros organizamos un partido, pero los que saben del tema son los organismos de seguridad“.

En la popular alta, con la parcialidad chilena, había seguridad privada pero no Policías de la Bonaerense. “Por supuesto, con los desmanes, la seguridad privada quedó desbordada. A ellos también les pegaron“, relató una fuente.

El primer indicio, o uno de los primeros indicios más serios, se que podía haber incidentes graves se dio antes de que comenzara el partido. Con la gente ya dentro del estadio, la barra de la “U” le pegó al personal de limpieza y se quedó con los palos de las escobas y los secadores que después se vieron dentro de las tribunas (luego en manos de barras locales).

Enseguida, fueron a romper los baños y se hicieron de proyectiles más contundentes. Y comenzaron a arrojarlos con el partido ya comenzado. Hasta que tiraron una bomba de estruendo a una de las gargantas que tiene la cancha y empezó el descalabro, con la propia gente local trepando para meterse en la cancha y evitar resultar lastimado.

Con los desmanes desatados, se descartó una intervención de la Policía. “Si entraban ahí a desalojar la tribuna hubiera sido peor”, señalan en Independiente. “Pero sí podrían haber entrado cuando la tribuna ya estaba más vacía”, agregan.

Los dirigentes de Independiente están viajando este mediodía hacia Paraguay. Según aseguró uno de ellos a Clarín, aún sin reuniones pautadas. Más allá de las declaraciones públicas del presidente Néstor Grindetti, intentando deslindar responsabilidades, en la institución saben que la decisión de Conmebol también podría afectarlos. Esperan novedades para la semana que viene. Y no muy buenas.