En la provincia de Biela se encuentra Pratrivero, una localidad emplazada a los pies de los Alpes Italianos que no solo se destaca por sus paisajes, picos nevados y lagos cristalinos, sino que también es un área conocida por su tradición textil. En ese entorno se encuentra ubicada desde 1663 Vitale Barberis Canonico (VBC), la fábrica de tejidos de altísima calidad que es respetada y reconocida en el mundo de la sastrería a medida, pero que también es un emblema del “Hecho en Italia”. No por nada es la proveedora favorita de los tejidos más exclusivos para etiquetas como Dior, Chanel, Armani y Prada, entre otras firmas de lujo.
“En el mundo no existe una empresa textil con más de 360 años en el mercado. Y menos aún, que exista una familia que haya mantenido la gestión de la empresa, transmitiendo su experiencia y saber hacer, de generación en generación, como lo son los Vitale Barberis. Ocurre que la mayoría de los productores textiles, cuando devienen ricos, cambian el rubro y se convierten en financieros, desarrolladores inmobiliarios o en dueños de marcas de moda.
En cambio, nosotros somos los mismos, con 13 generaciones de familias que continúan con el mismo negocio y la misma pasión, fuerza y esencia artesanal desde los orígenes, aún después de haber vivido a lo largo de más de tres siglos guerras mundiales, diferentes invasiones y cambios tecnológicos de todo tipo”, expone Marco Schiavone, CEO de VBC.
Para confeccionar sus tejidos seleccionan las mejores materias primas, como lana merino y cashmere, proveniente principalmente de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, de donde viene el mohair, otro tipo de lana muy codiciada por esta marca italiana, líder en tejeduría para sastrería. También de Sudamérica: desde la Argentina se le provee una variante más rústica de merino, que tiene mucha aceptación entre clientes como Armani y Hugo Boss, que la utilizan en sus trajes.
Ahora, VBC llegó al país con una colección para Rochas. La presentación oficial se hizo en el marco de la muestra “Versalles”, creada por el artista Nahuel Vecino, que se exhibe en el Museo de Arte Decorativo hasta el 29 de junio.
Trajes de la línea Rochas x Vitale Barberis Canonico. Foto: Gentileza Grupo Mass. La colaboración, bautizada Rochas x Vitale Barberis Canonico, incluye una línea de trajes completos de alta gama (ambos, sacos y pantalones), hechos 100% en Italia. “Están confeccionados en tejido súper 180, un hilo de lana muy fino que resulta en una tela suave, ligera y duradera, con una caída impecable. La propuesta es atemporal, apta para ser usada en cualquier estación del año, dado que este tipo de tela mantiene la temperatura del cuerpo mucho mejor que el poliéster o el algodón, y regula la humedad en verano. Son opciones lisas mayormente y hay un solo diseño que suma una raya muy sutil. Todo, en tonos clásicos como el negro, gris y azul. Un abanico muy buscado por hombres de negocio, políticos y abogados”, detalla el ejecutivo, quien previamente se desempeñó como directivo de Ermenegildo Zegna, casa de alta costura italiana.
Este tipo de sastrería está asociada al lujo silencioso; esto es, a esas colecciones que priorizan la alta calidad y confección de una prenda por sobre los logos de marca o detalles que puedan indicar su valor. “En este caso, el diferencial es la lana, que es de una pureza suprema y que proviene de solo 3 granjas de las 200 con las que trabajamos en Australia. Lo que diferencia esto del lujo que se ve, es que aquí se puede tocar con las manos. Además, es menos contaminante, ya que la lana es más ecológica que el algodón dado que su producción requiere de menos agua, la cual es vital para obtener la mejor versión de esta fibra”, relata Schiavone.
No es casual que la fábrica italiana esté situada en un lugar donde bajan de las montañas ríos fuertes y caudalosos, de los cuales se extrae el agua que hoy usan para lavarla. “Sumado al hecho de que es una de las zonas más lluviosas -agrega-. Ella es el ingrediente principal para producir un buen producto final. En cambio, para obtener un metro de algodón se requieren inmensas cantidades de ese recurso tan preciado”.
Traje de Rochas x Vitale Barberis Canonico, en la muestra Versalles, de Nahuel Vecino, en el Museo de Arte Decorativo. La lana, además, es una de las fibras más completas por sus propiedades. Es ignífuga, no hace llama. Es biodegradable. Absorbe un 30% de la humedad, mantiene seco al cuerpo y es termo regulable, no toma olor y protege de los rayos UV. Por esos motivos, un traje de lana puede durar 20 o 30 años si no cambia la figura del propietario.
“De eso se trata la verdadera sostenibilidad, de no necesitar cambiar las prendas todos los años, de elegir más clásicos y optar por los buenos materiales. La lana es el tejido de mayor duración respecto del poliéster, el algodón y otras fibras”, describe.
En cuanto a los valores de estos básicos premium, Schiavone asegura que no son prendas costosas. “Por 1.000 dólares se puede acceder a un traje hecho a medida de manera industrial. Por eso la sastrería es el futuro del textil. Así lo avalan nuestros números. En los últimos 10 años la mayor parte del tejido que vendemos al por mayor se emplea para la sastrería. ¿Por qué? En este momento hay técnicas de producción a medida, industriales, que encarecen su valor. Y aquel que tiene plata y busca un atuendo perfecto puede costearse uno a un 20 o 30% más de su precio. Vale aclarar que el precio de un traje es de 150 o 200 dólares, no más. Toda la recarga que sufre después va destinada a financiar el marketing”.
Otro diseño con obras de la colección permanente del Palacio Errázuriz, Museo de Arte Decorativo.Foto: gentileza VBC y Rochas
También para ellas
En relación a las tendencias en esmoquin para mujer, el CEO cuenta que evidencian una vuelta al estilo masculino o dandy.
“Hay varias marcas que producen prendas para ellas con cortes y estilos relacionados a las prendas para hombres, como sacos y pantalones con patrones más holgados y sin una forma definida. Dior y Brunello Cucinelli, ambos usuarios nuestros, se alinean con esta corriente, sobre todo porque el traje para mujer nunca fue tan popular como en la actualidad. Se ha convertido en un básico intergeneracional que, despojado de su carácter puramente formal, se lleva con zapatillas, zapatos de taco alto, con tops tipo corset o camisas clásicas, la versatilidad es sin duda su gran ventaja”, ilustra.
Para Schiavone, una particularidad interesante de la moda masculina es que el valor del tejido es lo más importante, “ya que históricamente un traje de hombre ha estado ligado más a la calidad del material que al diseño, especialmente porque se trata de proyectar una imagen de éxito en los ámbitos profesionales. En cambio, en la moda femenina, aunque la calidad del traje no es tan determinante, sí lo son el modelo, el color y el estilo”, explica. Por último, el empresario señala que, si bien valoran lo artesanal, forma parte de una industria que necesita producir muchos metros de tela para abastecer a los clientes actuales, a la vez que busca crear nuevos consumidores y relaciones.
“Para eso necesitamos actualizar el producto permanentemente, hacerlo más fino y más tecnológico, por lo que apostamos a sumar máquinas para hacer textiles sin lycra ni sintéticos. Con ellas logramos darle a la lana una elasticidad muy fuerte y una cadencia al tejido que le confiere una performance excepcional. Estas nuevas versiones sirven para componer sastrería tanto para ir a trabajar como para andar por la vida sin que se arrugue el género”, concluye.
Herencia familiar
Joyas de Testorelli, empresa familiar con 135 años de historia.Testorelli es otra empresa familiar, en este caso argentina, dedicada a la relojería y las joyas, con más de 135 años de historia. Fundada por el suizo José de Testorelli en 1887, cuando llegó al país, ahora la marca cuenta con una muestra sobre su historia en el barrio que los vio nacer: la esquina de 25 de Mayo y Primera Junta, en San Isidro.
En la “casa museo” se exhiben colecciones de alta joyería, relojería suiza, herramientas originales, diseños y documentos históricos.
La muestra “Raíces” se puede visitar hasta fines de junio en lo que será el nuevo espacio de la marca, hoy dirigida por Miriam Testorelli, miembro de la cuarta generación de la familia.








