Tyrese Haliburton demuestra por qué es el rey de la remontada con una agónica victoria de los Pacers en Oklahoma | Baloncesto | Deportes

Tyrese Haliburton demuestra por qué es el rey de la remontada con una agónica victoria de los Pacers en Oklahoma | Baloncesto | Deportes


La señal llegó en forma de lluvia torrencial. Relámpagos incluidos. “Bienvenidos al clima de Oklahoma”, gritaba un aficionado que se protegía de la lluvia bajo el techo del estadio paycom. El verdadero chasco lo dio en la cancha Tyrese Haliburton con un tiro agónico que dejó mudos a los 18.000 aficionados del Thunder. El base de los Indiana Pacers recordó por qué los campeones del Este han sido los reyes de la remontada en estos playoffs. La estrella anotó un agónico tiro en el aire en la última posesión, y después de ir abajo en el marcador durante todo el juego. Indiana da la sorpresa y se lleva el primero de la serie, 110-111. El segundo encuentro se jugará el domingo aquí mismo.

Los Pacers llegaron a ir 15 puntos abajo en el marcador. El dominio de Oklahoma fue prácticamente total. Se impusieron en los puntos dentro de la pintura y en los contraataques. Al ir rezagados casi todo el encuentro, Indiana apostó por los tiros en profundidad, consiguiendo en el último cuarto un parcial de 12-2. La estrategia le funcionó al equipo que más triples ha encestado en la postemporada. Los Pacers anotaron seis en el último cuarto: dos de Myles Turner, dos de Obi Toppin, uno de Aaron Nesmith y otro de Andrew Nembhard.

Haliburton solo anotó cuatro puntos en el cierre, pero hizo lo que mejor sabe hacer, clavar la daga final. Encestó saltando dentro del área y dejó a Oklahoma con solo 0,3 en el reloj. Con el sello de la casa, los Pacers han logrado su quinta remontada de estos playoffs yendo abajo 15 puntos o más. Es el equipo que más disgustos de estos ha dado a sus rivales en 27 años.

“Es en esos momentos cuando el equipo confía en mí y me da la pelota”, aseguró Haliburton con la picardía de un niño que ha cometido una travesura. “Es muy divertido ganar”, ha añadido el base, quien registró un doble doble de 14 puntos y diez rebotes, además de seis asistencias. Haliburton tardó en carburar, pues rompió el cero con su primera canasta en los últimos minutos del primer cuarto. La mayor parte de la noche se había topado con el muro defensivo alzado por el canadiense Lu Dort (15 puntos, cuatro robos y dos tapones) y Alex Caruso (once puntos, tres robos y dos tapones).

La derrota amargó la noche para una afición que ha pintado de azul cielo la ciudad. La vida se había suspendido este jueves en la capital del Estado de Oklahoma para seguir la primera final que disputan desde 2012. Dos horas antes del juego ya había colas afuera del estadio, donde se vivía un gran ambiente. Ya dentro, esta afición dejó en claro por qué son consideradas una de las más escandalosas de la NBA. Con gritos y abanicos elevaron el ruido hasta los 106 decibeles, según mostraba un sonómetro en la pantalla. Los aficionados estaban vestidos todos de blanco y no se sentaron durante los 48 minutos en los que la bola estuvo en movimiento. Al final de la noche, no obstante, el silencio era denso.

“Hemos perdido juegos uno antes. Tenemos que aprender la lección y ser mejores en el futuro”, aseguró un cariacontecido Shai Gilgeous-Alexander. El MVP de la temporada tuvo otra noche inspirada con 38 puntos, tres robos y tres asistencias. Diez fueron encestados en el último periodo. El Thunder perdió en este mismo escenario el arranque de la semifinal del Oeste contra los Denver Nuggets, y gracias a una canasta de Aaron Gordon. Aquella serie se extendió a siete juegos y parecía ser la prueba más dura para Oklahoma hasta que Haliburton y sus compañeros aparecieron esta noche.

Todo había marchado para Oklahoma en la primera mitad. Al grado de que podía acusarse cierto exceso de confianza. Los titulares del equipo ni siquiera abandonaron la cancha durante el medio tiempo. Gilgeous-Alexander se quedó ensayando triples junto a Chet Holmgren, quien tuvo dificultades para encontrar la canasta. Este había anotado solo cuatro puntos hasta el intermedio. A pesar de seguir calentando, la puntería no mejoró para el pívot del Thunder, quien cerró la noche con apenas nueve disparos y seis puntos.

El entrenador de Indiana, Rick Carlisle, en cambio, se llevó a todo a su equipo a los vestidores durante el descanso para cambiar el rumbo del juego. Su principal preocupación, como confesó después, fue la sangría de balones perdidos en la primera mitad. Fueron 19 que dejaron ir entre pases mal dados dentro de la pintura o despistes ante los defensores de Oklahoma, que acabaron con once robos en los dos primeros periodos. A pesar de los ajustes, Indiana cerró la noche con 25 pérdidas de balón que el Thunder convirtió en once puntos. Los locales tuvieron solo siete.

Pero las modificaciones de Calisle surtieron efecto, pues lograron superar en el marcador en los dos últimos cuartos con parciales de 31-28 y 35-25. El africano Paskal Siakam, el MVP de la final del Este, fue el máximo anotador con 19 puntos. Le siguió Obi Toppin desde la banca, quien metió seis de nueve disparos para 17 puntos. La banca de los Pacers colaboró con 39 puntos, mucho más productiva que la de Oklahoma, con 28.

Mark Daigneault, el entrenador del Thunder, había realizado ajustes en el inicio de la final. Sentó al pívot Isaiah Hartenstein, quien había sido uno de los hombres fuertes de la defensa, para poner al escolta Cason Wallace, quien esta noche tuvo su primer arranque como titular en los playoffs. Este movimiento le dio versatilidad a Oklahoma en los primeros minutos. Holmgren, el más alto del equipo, se quedó con las tareas en el centro de la defensa, mientras que Wallace, en su tercer año en la NBA, aportó mayor agilidad a la presión defensiva que sufrieron los Pacers. Daigneault deberá hacer más experimentos si no quiere ir a Indiana con dos derrotas a cuestas.