Comisión de Juicio Político: el cortocircuito que recalienta al oficialismo | La dura interna libertaria por el control de un lugar clave para Javier Milei

Comisión de Juicio Político: el cortocircuito que recalienta al oficialismo | La dura interna libertaria por el control de un lugar clave para Javier Milei

Afuera, el descontrol era total. La feroz represión, los carros hidrantes, los gases y el ruido ensordecedor de las sirenas marcaban una jornada en la que las preocupaciones estaban más en la calle que dentro del Congreso Nacional. Pero cuando Unión por la Patria intentó dar un paso hacia la derogación de las facultades delegadas y regularizar las autoridades de la Comisión de Juicio Político, el clima de tensión dentro de la Cámara de Diputados comenzó a subir hasta parecerse al de la calle. El recinto se convirtió en un campo de batalla. Gritos, insultos y empujones marcaron el final abrupto de la sesión. Desde entonces sobrevuelan dos interrogantes. El primero es por qué los libertarios pierden la cordura cada vez que se intenta activar la Comisión de Juicio Político. El segundo, por qué Martín Menem aprovechó el desorden para dar por terminada la sesión, alegando la caída del quórum.

Según pudo saber Página/12, la sensible Comisión de Juicio Político esconde una silenciosa puja de poder dentro del “triángulo de hierro” que conforman Santiago Caputo, el asesor estrella del presidente, y Karina Milei, su hermana. La tensión se acumula desde hace un año, cuando Karina, “El Jefe”, ordenó desconocer a Marcela Pagano como presidenta de la comisión. En aquel entonces, Menem levantó la reunión en la que se iban a designar las autoridades y desplazó a Oscar Zago de la bancada libertaria, quien había sido el principal promotor de la diputada Marcela Pagano para el cargo. Era la segunda demostración pública del filo de la guillotina que ejecuta la secretaria General de la Presidencia, luego de la prematura salida del ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, expulsado por filtrar información a la prensa.

Para un gobierno sin mayoría en ambas cámaras y con una relación tormentosa con sus principales aliados del PRO, la Comisión de Juicio Político representa una amenaza latente. Es el órgano encargado de investigar las denuncias contra el presidente, la vice, el jefe de Gabinete y los jueces de la Corte Suprema. Tras el escándalo del año pasado, la explicación oficial fue que la hermana del presidente no confiaba lo suficiente en Pagano y que buscaban un candidato “puro” para ocupar ese lugar. Sin embargo, este diario pudo reconstruir que, pese a que Pagano puso su renuncia a disposición en reiteradas oportunidades, Menem prefirió dilatar el tema y mantener la comisión paralizada hasta hoy. Al presidente de la Cámara, que responde políticamente a Karina, no le bastó con desplazar a Pagano; su intención es cambiar toda la conformación de la comisión, pero enfrenta por ahora obstáculos parlamentarios.

El control de la Comisión de Juicio Político desató no sólo la provocación que terminó a los golpes entre Lisandro Almirón y Zago sino también una maniobra al límite de la institucionalidad por parte de Martín Menem para cerrar abruptamente la sesión. Pero esto que atormenta a los libertarios no es solo una cuestión de supervivencia para el oficialismo.

Según reveló a Página/12 una fuente con terminales dentro de La Libertad Avanza, lo que realmente está en disputa es quién maneja la negociación con la Corte Suprema de Justicia dentro del “triángulo de hierro”. “A Martín Menem le conviene ser él quien negocie con la Corte, tanto por su poder político como por sus negocios”, sostuvo. Por eso, el oficialismo buscaba un presidente de la comisión que respondiera de manera directa a sus órdenes. No es el caso de Pagano, que solo reconoce la autoridad de Javier Milei, con quien mantiene línea directa. Esto explica por qué la diputada se maneja con autonomía dentro del bloque y no corrió la misma suerte que otros legisladores expulsados, como la mendocina Lourdes Arrieta o el propio Zago, que le reconoció a este diario que mantiene una relación distante con el presidente.

Sin embargo, el poder que hasta hace pocos días concentraba esa comisión podría comenzar a diluirse. El 1 de marzo caducó el pedido de juicio político a la Corte Suprema presentado el año pasado por Unión por la Patria en la Cámara de Diputados. Con el cierre del período legislativo, los dictámenes quedaron sin efecto, así lo confirmó el diputado de UxP Rodolfo Tailhade, miembro activo de la comisión durante el gobierno de Alberto Fernández.

Si la disputa por el control de la comisión expuso una interna invisible para muchos dentro del “triángulo de hierro”, fue porque abría la posibilidad de negociar con la Corte o mostrar poder de fuego mientras el riesgo del juicio político se mantuvo vigente.

No es secreto que Santiago Caputo tiene un interés particular en el Poder Judicial. A él le responde Sebastián Amerio, número dos en el Ministerio de Justicia y encargado de las negociaciones para las designaciones en la Corte. Tal vez esa fue la forma que encontró para mantener influencia luego de que Karina Milei terminara por imponerse y quedarse con el control de la Comisión de Juicio Político.

Esta semana, la oposición en el Senado quedó a un paso de bloquear los pliegos de los dos candidatos a la Corte propuestos por el gobierno y designados por decreto. Si eso ocurre, será la segunda derrota para el Gobierno en el Congreso desde que comenzaron las sesiones ordinarias, hace apenas 15 días.