la bronca de la joya de Chicago, Thiago Ocampo, contra un integrante de su cuerpo técnico

la bronca de la joya de Chicago, Thiago Ocampo, contra un integrante de su cuerpo técnico

Mientras San Martín era un hervidero de festejos por la salvación de Chacarita, la contracara era la desazón absoluta de un Nueva Chicago que, perdiendo 2-0, se iba directo al descenso. En medio de ese abismo, el destino del Torito hacia la Primera B Metropolitana dejó una imagen tan llamativa como cruda que graficó la tensión y el clima de desborde del plantel: al ser reemplazado, Thiago Ocampo, la promesa de la institución, protagonizó un fuerte cruce e insultó en la cara a un ayudante del cuerpo técnico de Gastón Lotito.

La escena ocurrió a los 25 minutos del complemento. Con el equipo sin encontrar respuestas y urgido de un milagro que a esa altura ya parecía una utopía, Lotito reemplazó al juvenil delantero para darle lugar a Evelio Cardozo. Lejos de aceptar la variante, Ocampo salió rápido de la cancha y explotó de furia. Al cruzar la línea de cal, apuntó a uno de los colaboradores que se encontraba junto al cuarto árbitro y le gritó sin filtros: “¡Te voy a cagar a trompadas, cagón! (SIC)”. Acto seguido, ignoró el saludo y se fue directo al banco de suplentes.

La magnitud del exabrupto cobra un peso mayor al repasar el perfil del pibe. Ocampo es un juvenil de 18 años que está dando sus primeros pasos en el profesionalismo. Llegó a la institución de Mataderos a los seis años, debutó en Primera en septiembre de 2025 e incluso sus rendimientos lo llevaron a ser citado a la Selección Argentina Sub 20.

En medio de lo que fue una campaña hostil, había logrado convertirse en una de las banderas de desequilibrio de Nueva Chicago: aportó cuatro goles y se consolidó como el líder de asistencias del Torito, con cinco pases red. Pero el peso de la presión terminó de detonar de la peor manera.

Si bien se trata de una escena fuerte por la amenaza, no es la primera vez que Ocampo se muestra enfurecido al ver su número en el cartel luminoso. Una situación similar ya había ocurrido la fecha pasada en el empate 1-1 contra San Martín de San Juan: cuando fue reemplazado a los 10 minutos del segundo tiempo con el equipo perdiendo 1-0, descargó su fastidio golpeando con fuerza los sillones del banco de suplentes al sentarse.

Con el trágico desenlace deportivo ya consumado, ahora Chicago deberá asimilar el golpe de volver a la tercera categoría del fútbol argentino después de 12 años. Y en esa profunda reconstrucción que se avecina, el futuro de Ocampo puede convertirse en una incógnita: no sería descabellado que reciba ofertas que le permitan, como mínimo, mantenerse en la Primera Nacional para continuar su desarrollo. La otra alternativa sería quedarse en su casa, seguir forjando sus primeras armas y buscar la redención en Mataderos el próximo año.