La agenda de Seba Calfuqueo no puede ser más interesante. La artista chilena de origen mapuche acaba de abrir en el Museo Thyssen de Madrid una muestra individual, Cautín, que luego emprenderá una gira por Chile para después instalarse en la Universidad de Columbia, en Nueva York. En paralelo, el Museo de Arte Contemporáneo de Massachusetts prepara una antología de esta artista singular, que abraza una causa identitaria con investigación exhaustiva y rasgos de género.
Una obra central de esa exposición fue adquirida en arteba por la colección Brun Cattáneo con la intención de cederla a préstamo inmediato, haciendo posible su presencia. “La obra de Seba es clave en función de comprender obras de otros artistas contemporáneos que integran la colección, y refuerza el apoyo a una escena, que es lo que más nos importa”, señala Andrés Brun, destacado coleccionista de la escena local.
Se refiere a Culpas (2026) una instalación de pared que construye la palabra “culpas” con pelo sintético, rodeado de cerámicas esmaltadas negras y lustradas, que además de belleza concentra sus ideas sobre las relaciones en torno a la colonización del Ngulumapu, territorio mapuche anexado a lo que hoy es Chile, y su impacto en la devastación de la naturaleza.
“La filantropía está cambiando y la clave es el intercambio. Lo que nos representa como coleccionistas es estar insertos dentro de una escena, acompañando a los artistas, tomando de ellos lo simbólico de su trabajo y apoyándolo”, agrega Brun.
Lo que iba a ser una muestra colectiva con nuevos referentes del arte latinoamericano, por la potencia de la obra, la curadora Jayling Drowne Rodríguez de MOCA definió una muestra íntegramente dedicada a su obra. Allí viajará la obra recién adquirida por 30 mil dólares en la galería W, en el marco de arteba.
“Todas las adquisiciones de la colección Brun han sido muy conscientes de esta labor de apoyar al artista más allá que con dinero”, destaca Arístides González Vigil, de W-Galería, que detalla que la colección de Andrés Brun y Juanjo Cattáneo concibe a la escena ampliada, atravesada por Latinoamérica. Y que además de la adquisición, tomaron el compromiso de las gestiones para que la obra llegue a Estados Unidos y se mueva por las distintas salas que tiene prevista la exposición.
“Este tipo de gesto más integral de apoyo de su carrera es fundamental para una artista como Seba, y para cualquier artista pueda tener nuestras institucionales a esas escalas, y más complicado estando tan al sur, es es un reto de por sí”, agrega el galerista.
La antología con trabajos de los últimos dos años de la artista en el MOCA de Massachussets, con varias piezas de cerámicas y videos, también recibirá el aporte de la obra que Lorena Pérez-Jácome adquirió en ARCOmadrid recientemente, y otra del coleccionista Jorge Pérez. Para la Semana del Arte alrededor de Art Basel Miami Beach, a fines de noviembre, Seba Calfuqueo participará de una exposición colectiva de las nuevas adquisiciones que se inaugura en Espacio 23.
Culpas se suma a una interesante cantidad de compras institucionales. Solo este año, su obra fue incorporada al Baltimore Museum of Art, al Museo del Barrio de Nueva York, el centro de investigación, a la Fundación Cervieri Monsuárez, en Uruguay, y al Museo Collegium, en Arévalo, España, y el TBA 21, el ala contemporánea del Thyssen-Bornemisza. A raíz de esta adquisición, Francesca Thyssen decide donar un conjunto de 500 obras al acervo permanente del prestigioso museo, haciéndolo más contemporáneo.
La muestra en el Thyssen ya tiene agenda 2027. La exposición que toma de título el nombre de un río del territorio mapuche volverá a Chile, en el Centro Cultural Palacio La Moneda (CCLM) para después viajar a la The Miriam and Ira D. Wallach Art Gallery de Columbia University, y ya tiene otras instituciones interesadas. Una carrera más que interesante en el arte contemporáneo de nuestra escena ampliada.








