La consigna es simple: aprovechar la multitud para salvar el mes. Lujan espera tres millones de fieles que cuentan los días para poder presenciar la llegada del Papa León XIV el miércoles 11 de noviembre. Pero esto también abre la oportunidad para los vecinos que buscan hacer una diferencia en sus bolsillos. Desde alquilar una habitación de su hogar, vender sanguches en las puertas de sus casas hasta acondicionar sus patios para que en esos días se conviertan en una especie de estacionamientos o lugar para acampar.
Luján arrancó los preparativos finales para la llegada del Sumo Pontífice. Andamios, vallas, todo está frente a la Basílica de Luján para poder montar el escenario donde León XIV va a dar su misa, la última en Argentina. Alrededor están los puesteros que continúan vendiendo las imágenes habituales de la Virgen, de Francisco y ahora también de León. Los vecinos de la ciudad coinciden en lo mismo: la llegada del Papa representa una oportunidad económica que no quieren dejar pasar. También admiten a Clarín que la confirmación los tomó un poco de sorpresa, porque no esperaban que el Papa venga al país después de su operación algunos días atrás. Sin embargo, los preparativos comenzaron y dicen “a contra reloj”.
En las calles de Luján, el movimiento ya se hace sentir. Hay carteles con la imagen del Papa y otros que anuncian habitaciones en alquiler. Algunos ofrecen patios para acampar, otros preparan espacios para estacionar autos y también están quienes piensan en vender comida, bebidas o cobrar por el uso de sus baños.
Mientras tanto, los vecinos miran expectantes cómo avanzan los trabajos en el escenario central y alrededor de la Basílica. En las casas, los patios y los comercios también se preparan para recibir a los millones de peregrinos que llegarán a la ciudad. Para muchos será la primera vez que prueben con este tipo de emprendimientos. Para otros, una posibilidad de sumar un ingreso extra en un momento económico difícil.
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Las changas que preparan los vecinos de Luján para aprovechar la llegada del Papa.
De una parrilla familiar a un camping de 25 carpas
Lorena Palacios (45) tiene una parrilla junto a sus hijos desde hace tres años. El emprendimiento nació en un momento difícil de su vida. Después de atravesar un cáncer y mientras hacía quimioterapia, sabía que no iba a poder sostener un trabajo fijo. Entonces les propuso a sus hijos comenzar un negocio familiar. Ella se encargaría de la parrilla y ellos la ayudarían. La respuesta fue un sí.
Durante la recorrida de Clarín, Lorena está junto a su hijo Ramiro y cuenta que ahora encontraron otra oportunidad con la llegada del Papa. En uno de sus patios planea instalar un camping con capacidad para 25 carpas para dos personas. Y en otro un lugar para estacionar. También tendrá dos baños, baños químicos, agua caliente y duchas.
“En mi caso esto surge de una necesidad económica. Yo vivo sola, es un emprendimiento familiar. Trabajo con mis hijos, no tengo empleados. Este va a ser un ingreso extra”, explica. Son cuatro, todos varones: Lautaro (27), Alvaro (17), Ramiro (25) y Segundo (11).
La posibilidad de que el Papa no viniera los había preocupado. “Cuando pensamos que el Papa no venía estábamos asustados porque para nosotros iba a ser un golazo. Venimos más o menos este año”, cuenta.
El fondo de la parrilla de Lorena, que va a alquilar como camping y estacionamiento. Foto: Mariana Nedelcu Lorena también observa que muchos turistas llegan a la ciudad, pero no necesariamente consumen en los comercios. “Se traen sus sanguchitos y se quedan sentados en la vereda, no entran a comer. Te piden pasar al baño y nada más”, relata.
Por eso, espera que durante esos días la situación sea diferente. “Para nosotros sería grandioso poder trabajar y tener algo más de ingreso, porque han cerrado muchos lugares acá en Luján”, explica.
El agua caliente y el uso del baño serán a voluntad. Tiene dos patios disponibles: uno estará destinado a las carpas y otro a los estacionamientos. Si la demanda supera lo previsto, también piensa ubicar carpas en el pasillo. ¿Cuánto costará el espacio? Todavía lo está definiendo.
Una barbería se reinventa: expendio de agua y baño para los fieles
Alejo Pérez es dueño de una barbería, un comercio ubicado a la vuelta de la Basílica de Luján. Sabe que durante la llegada del Papa el movimiento habitual de la zona será completamente diferente y que no va a poder tener clientes.
Por eso decidió cambiar los planes para esos días. En lugar de abrir la barbería, va a guardar las cosas del local y aprovechar el espacio para ofrecer agua y permitir que los peregrinos utilicen el baño. “Como van a venir millones y millones de personas ese día, no vamos a abrir como hacemos siempre. Va a haber mucha gente, los vehículos no van a poder ingresar a esta zona que es tan céntrica, así que lo que vamos a hacer es reinventarnos“, explica.
Ya tienen algunos precios estimativos: $ 2.000 por utilizar el baño y $ 1.000 por el agua caliente.
Alejo Pérez en su barbería. Los días de la visita del Papa, cambiará la oferta de su negocio. Foto: Mariana Nedelcu “La verdad es que es un ingreso más. Si nosotros tuviéramos que cerrar ese día sería una pérdida de plata, ya que tenemos que pagar alquiler e impuestos municipales, además de otras cosas. Así que es un día extra”, dice.
También planea incorporar productos como gaseosas, alfajores y galletitas. “Luján vive de los peregrinos y de los turistas de la Basílica”, resume.
Alquilar una habitación de la propia casa
Adrián Fiocca vive sobre la calle Ituzaingó al 100 y decidió ofrecer una habitación de su casa para alojar a entre tres y cuatro personas. El espacio tiene una cama matrimonial, un sillón, televisor, wifi y baño privado. Es la habitación en la que vive habitualmente, pero durante esos días piensa mudarse a otro sector de la propiedad, donde viven sus padres.
Adrián Fiocca alquila la habitación en la que vive. Foto: Mariana Nedelcu El precio que fijó es de $ 1,1 millón por día. “Es un ingreso más para mi hijo y para mí”, explica sobre la decisión de ofrecer el alojamiento a dos cuadras de la Basílica.
La gomería que va a alojar casi 100 carpas
Julio Quiroga es dueño de una gomería y cuenta con un predio que ya está habilitado por la Municipalidad. De hecho, forma parte del portal que habilitó la comuna para que los fieles puedan contactarse con los dueños de las casas o los predios, servicios.lujan.gob.ar. Julio prepara un espacio para recibir a los peregrinos que quieran acampar durante la visita del Papa.
Julio Quiroga en su gomería que ya está habilitada como alojamiento para la visita. Foto: Mariana Nedelcu Calcula que podrán instalar entre 80 y 90 carpas. El lugar tendrá baños y duchas, y también estará preparado para recibir grupos de iglesias o parroquias que lleguen con carpas de mayor tamaño. El precio previsto es de $ 25.000 por persona.
Pero la propuesta no termina en el alojamiento. Quiroga también planea montar un pequeño almacén y ofrecer comida: panchos, choripanes y hamburguesas. Entre los productos que tendrá a la venta habrá gaseosas, agua, yerba y azúcar para quienes quieran tomar mate.
Quiroga va a ofrecer lugar para carpas grandes de contingentes de parroquias. Foto: Mariana Nedelcu El predio está ubicado a unos 300 metros de la Basílica y, según cuenta, ya recibió llamados de gente de distintos lugares de la Argentina que le consultaron por el alquiler. “Esto es solamente para cuando venga el Papa. Va a ser un ingreso extra que se nos va a anexar a nosotros. Esperemos que sea un día lindo, que la gente pueda estar bien“, dice.
Su mayor preocupación, por ahora, es el clima. “Esperemos que no nos llueva”, sostiene.
Un lote familiar que se convertirá en estacionamiento
Daniel Zabala vive en Luján de toda la vida. Cuando se enteró de la llegada del Papa, decidió poner en condiciones una parte de un terreno que comparte con un primo para aprovechar el movimiento de vehículos que habrá en la ciudad.
“Yo tenía una parte de este lote de mi primo, y decidí abrirlo y limpiar. Nos quedan poquitos días”, cuenta y explica a este medio que la confirmación del Papa hizo que comiencen a arreglar el predio a contra reloj.
Daniel Zabala en el terreno que comparte con su primo. Foto: Mariana Nedelcu La idea es ofrecer el espacio como estacionamiento, porque anticipa que encontrar lugar para dejar el auto será complicado. Calcula que podrán ingresar unos 30 vehículos. El terreno está a cuatro cuadras de la Basílica y todavía no definió el precio, aunque piensa cobrar alrededor de $ 50.000 por día.
Es la primera vez que se embarca en un emprendimiento de este tipo. Lo conversó con su familia y, por ahora, trabajan entre ellos para dejar todo listo. “Es un ingreso extra a la familia. Tenemos pensado hacer más cosas, como vender, pero estamos viendo qué hacer. No pasa todo por la plata: por ejemplo, dar agua”, explica.
Todavía no publicó el ofrecimiento porque la posibilidad los tomó por sorpresa. Incluso evalúa si será necesario hacerlo, justamente por la cercanía del terreno con la Basílica. “Falta muchísimo y en estos días vamos a tener un panorama más definido. Cuantas más cosas tengamos para ofrecer, mejor“, dice.
Juan Carlos Ibarra tiene 34 años y vive en Luján desde que nació. Hace más de 20 años que está en la misma casa, ubicada a tres cuadras de la Basílica.
La llegada del Papa la vive con emoción, aunque también con cierta preocupación por el movimiento que habrá alrededor de su vivienda. Su casa quedará en medio de una zona de circulación de peregrinos y vehículos.
Como otras familias de la ciudad, decidió aprovechar la oportunidad. Su idea es ofrecer el patio que tiene al frente de su casa para que los visitantes puedan dejar sus autos o camionetas durante los cuatro días de la visita. El precio que piensa cobrar es de unos $ 200.000 por vehículo por día.
Juan Carlos Ibarra ofrecerá el frente de su casa para que la gente deje los autos. Foto: Mariana Nedelcu “Como todo el mundo, esto es un suceso para aprovechar. Como familia pensamos alojar coches acá delante de casa”, cuenta. Ya recibió algunas consultas, incluso de personas que llegarían en moto y preguntaron por la posibilidad de acampar.
“Es la primera vez que hacemos esto porque estamos en el centro de las peregrinaciones. También está bueno aprovechar la gente que llega para hacer algo de dinero”, concluye.








