A medida que transcurre el pontificado de León XIV crece el interés por conocer detalles de su vida. En el caso de los argentinos, su inminente llegada aumenta la curiosidad. En ese contexto, se presentó en Buenos Aires el libro “Huellas de Pastor” (editorial San Pablo) del sacerdote peruano David Farfán Guerrero, párroco de una iglesia de la diócesis de Chiclayo, de la cual Robert Prevost fue obispo. El padre Farfán Guerrero vuelva en su obra memorias directas, testimonios inéditos y plasma la profunda huella humana y espiritual que dejó el futuro papa durante su ministerio religioso.
El libro, presentado en el auditorio de la Fundación Banco Macro en un diálogo con el presidente del Banco Macro, Jorge Brito, el sacerdote trazó un recorrido de la historia de Robert Francis Prevost, desde los inviernos de formación en el convento de Chicago, sus años de misionero en Chiclayo, Perú, y su llegada al Vaticano como prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, convocado por el papa Francisco.
En el libro León XIV es retratado, no como un jerarca lejano, sino como un pastor cercano, un abogado que humanizó la ley, un misionero de las periferias y un enviado para guiar a la grey católica hacia una cultura de escucha y fraternidad. De hecho, contó que cuando fue elegido papa y una niña de su diócesis lo vio en la televisión puesta en la vidriera de un negocio de electrodomésticos le dijo a su abuela: “Apareció en la tele el señor que siempre nos traía comida”.
“Era oportuno contar la realidad de quienes fuimos testigos de parte de su vida, especialmente en el periodo comprendido entre el 12 de diciembre de 2014 y el momento en que es convocado al Vaticano. Ese lapso histórico refleja la esencia del libro”, afirmó Farfán Guerrero. Pero también sus pasos desde su formación en los Estados Unidos hasta la entrega generosa en Chiclayo su llegada a Roma y pontificado hacia una Iglesia que escucha, que abraza sin juzgar y que camina unida.
En un tramo de “Huellas de Pastor”, el padre David -párroco de la iglesia Santo Toribio de Mogrovejo- revela que Robert Prevost no les pedía sacrificios aburridos a los jóvenes; él llenaba ese tiempo con un propósito vibrante y una alegría contagiosa. Organizaba campeonatos deportivos donde él mismo sudaba la camiseta, talleres educativos, jornadas recreativas y paseos a la playa donde el mar norteño era testigo de una fe que se vivía, no solo se enseñaba”.
El Padre David, a través de este libro, nos acerca a un pastor profundamente humano, que prioriza el encuentro y camina codo a codo con los más vulnerables. Su cercanía con el legado del Papa Francisco, su admiración por San Martín y su vocación por tender puentes nos inspiran a seguir construyendo una comunidad más unida y fraterna”, afirmó Brito.
El sacerdote cerró la presentación contando la admiración de León XIV hacia el General San Martín y el Papa Francisco. En este sentido, dijo que cuando era obispo y obtuvo el documento peruano tuvo que dar un examen de historia, y allí aprendió sobre el Libertador y por este motivo, cuando llegue a la Argentina le rendirá un homenaje en Plaza San Martín.
En relación al apa Francisco, contó que Robert Prevost y Jorge Bergoglio se conocieron en Buenos Aires en el 2004, en la Iglesia de San Agustín, donde compartieron una misa. Luego de varios gestos, ambos iniciaron un relación de fraternidad y amistad que se mantuvo a lo largo del tiempo.









