Lecturas: José Salem y una novela sobre las últimas oportunidades

Lecturas: José Salem y una novela sobre las últimas oportunidades


En “Dominó” (Fagus Editorial), el escritor argentino José Salem construye una historia de suspenso protagonizada por un grupo de hombres mayores cuyas vidas se ven alteradas por un asesinato. Entre las cuentas pendientes, las pasiones ocultas y la proximidad de la muerte, la novela explora una etapa de la existencia que todavía puede reservar las mayores sorpresas.

Hay una edad en la que el futuro parece haberse reducido y el pasado adquiere una presencia cada vez más poderosa. Pero ¿qué ocurre cuando, contra todos los pronósticos, algo extraordinario irrumpe en una vida que parecía definitivamente encaminada hacia la quietud? ¿Cuánto puede cambiar una persona cuando descubre que todavía tiene algo por lo que arriesgarse?

Esas preguntas atraviesan “Dominó”: con elementos del policial clásico, una sostenida tensión narrativa y una mirada aguda sobre las relaciones humanas, Salem construye una historia en la que la vejez, lejos de representar el agotamiento de las posibilidades, se convierte en el escenario de decisiones extremas.

El protagonista y narrador, Tomás Ruiz, es un hombre de alrededor de ochenta años que vive en Buenos Aires y comparte buena parte de sus jornadas con un grupo de amigos. Las partidas de dominó, las conversaciones y los recuerdos organizan una rutina aparentemente inalterable. Hasta que uno de ellos, Manolo Crotto, aparece brutalmente asesinado en su casa.

El crimen introduce una perturbación que excede el misterio sobre la identidad del asesino: lo que comienza como una investigación policial termina por poner en movimiento una serie de conflictos, sentimientos y deseos que parecían enterrados. Y, a medida que avanzan los acontecimientos, los personajes descubren que ni los años ni la experiencia garantizan haber aprendido algo definitivo sobre los demás.

En ese universo narrativo, la memoria ocupa un lugar central: Tomás continúa dialogando íntimamente con Inesita, su esposa fallecida, cuya ausencia no ha debilitado el vínculo amoroso. Otros personajes, en cambio, se enfrentan a pasiones capaces de alterar radicalmente sus conductas. El amor, la soledad, los celos, las frustraciones y las ambiciones sobreviven al paso del tiempo y pueden adquirir, incluso, una intensidad inesperada.

La elección de un narrador en primera persona le permite a Salem explorar esas contradicciones desde la intimidad del protagonista, sin convertirlo en un personaje ejemplar ni reducirlo a las limitaciones de su edad. Tomás observa, recuerda, sospecha y se equivoca. Y, sobre todo, se ve obligado a actuar.

Argentino radicado desde hace años en Francia, abogado de profesión, Salem comenzó a desarrollar su vocación literaria en Buenos Aires pero la continuó con más intensidad en París. Antes de “Dominó” publicó el libro de cuentos “Donde la vida nos lleva” (Paradiso, 2021), que recibió comentarios elogiosos de escritores como Jorge Consiglio y Elvio Gandolfo. Y luego, “49 días bajo la niebla”, celebrada por autores como Edgardo Scott y Gloria Peirano, que revisita los 49 días que duró la primera Invasión Inglesa a Buenos Aires en 1806 (desde el desembarco el 25 de junio hasta la reconquista el 12 de agosto).

En ese otro libro, el autor retrata, a partir de los elementos de la ficción, la vida cotidiana, las tensiones políticas entre leales a España, simpatizantes británicos e independentistas, amores cruzados y una serie de enigmas y delitos en una Buenos Aires inmersa en la neblina.

Mientras que en “Dominó”, el autor combina el retrato de personajes con una intriga que avanza hacia territorios cada vez más inquietantes. Porque detrás del asesinato, más allá del enigma a resolver, también está la posibilidad de que una existencia aparentemente previsible esconda impulsos que nadie, ni siquiera quien los experimenta, alcanza a comprender del todo.

 


 

-En Dominó, un asesinato altera la rutina de un grupo de hombres que parecían haber dejado atrás las grandes emociones. ¿Qué te interesaba explorar a partir de esa irrupción de la violencia?

—Me interesaba sacar al protagonista y a su entorno de una especie de inercia en la que parecían instalados. Tomás llevaba una vida bastante rutinaria, sin esperar demasiado de lo que todavía podía ofrecerle el futuro. Necesitaba que ocurriera algo verdaderamente extraordinario, una situación límite que lo obligara a reaccionar. Así apareció el crimen. En principio, no tenía la intención de escribir una novela policial, el asesinato fue un recurso para transformar la vida de los personajes y observar sus reacciones. Pero la historia fue desarrollando su propia dinámica y el suspenso terminó ocupando un lugar fundamental. De todos modos, sigo pensando que la novela es tanto un retrato y un cuadro de costumbres como una historia policial.

—La novela contradice la idea de que, con el paso de los años, las personas pierden la capacidad de apasionarse o de tomar decisiones radicales. ¿Querías discutir esa representación convencional de la vejez?

—Sí, porque me interesaba apartarme de esa imagen de la vejez asociada casi exclusivamente con la pasividad, la decadencia o la falta de acontecimientos. Quise mostrar personajes que, a pesar de su edad, se ven sometidos a una tensión permanente y tienen que tomar decisiones sin demasiado tiempo para reflexionar. La historia avanza a un ritmo que tampoco les permite descansar. Me parecía importante mostrar que los deseos, las ambiciones y los conflictos no desaparecen necesariamente con los años. A veces, una circunstancia inesperada puede despertar algo que parecía definitivamente olvidado.

—Tomás Ruiz cuenta la historia desde su propia subjetividad, con sus recuerdos, sus temores y sus contradicciones. ¿Qué posibilidades te ofrecía narrar desde el interior de un personaje de esa edad?

—Quería acercarme lo más posible a su intimidad, comprender cómo piensa, qué siente y de qué manera interpreta lo que le sucede. Por eso elegí la primera persona. Un narrador omnisciente posiblemente me habría facilitado algunas cosas, pero también habría establecido una distancia que no me interesaba. No quería observar a Tomás desde afuera ni limitarme a describirlo. Quería intentar pensar y sentir como él, asumir su subjetividad. La primera persona me permitió trabajar con sensaciones que surgieran del propio personaje, como si fuera él quien me fuera revelando su mundo interior.

 

Libro

 

—La relación de Tomás con su esposa fallecida muestra que el pasado puede seguir formando parte de la vida cotidiana. ¿Qué papel desempeñan la memoria y el amor en la construcción de estos personajes?

—Los recuerdos son fundamentales para ellos. No constituyen simplemente una manera de volver al pasado, sino que forman parte de su presente y de su identidad. Sin esas experiencias, difícilmente serían quienes son. En la novela aparecen, además, dos formas muy diferentes del amor. Por un lado, está el vínculo de Tomás con Inesita, que continúa vivo después de la muerte de ella y sigue influyendo en sus pensamientos y decisiones. Por otro, hay una pasión mucho más turbulenta, capaz de llevar a quienes la experimentan de un extremo al otro. En ambos casos, la memoria, los sueños y el inconsciente tienen una importancia decisiva, aunque funcionan de maneras muy distintas.


—Tus personajes también experimentan sentimientos menos nobles, como el egoísmo, la ambición y los deseos que prefieren ocultar. ¿La proximidad del final puede volver a las personas más libres para expresar aquello que reprimieron durante años?

—Es posible que, al sentir que tienen menos que perder, algunas personas se permitan actuar de una manera que antes no se habrían atrevido. Pero no creo que esa sea la única explicación. Hay circunstancias extremas que pueden despertar ambiciones postergadas o deseos que ni siquiera nos animamos a reconocer. Me interesaba explorar precisamente eso. En cuanto al egoísmo y la ambición que mencionás, entiendo que, en general, son rasgos que, en mayor o menor medida, están presentes en ciertas personas -en el caso, personajes- y que determinadas situaciones que les toca vivir hacen aflorar o potenciar. Y cuando eso sucede, las consecuencias pueden ser imprevisibles, incluso a los ochenta años.


 

“Dominó”, de José Salem, se presentará el jueves 19 de noviembre a las 18 hs. en Librería del Fondo de Cultura, Costa Rica 4568. El autor conversará con el periodista y escritor Horacio Convertini.

 

Verónica Abdala


 

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por Verónica Abdala

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