El actor Juan Minujín enfrentó el desafío de volver a ponerse en la piel de Guillermo Esteban Coppola, el exrepresentante de Diego Maradona, en la segunda temporada de la serie de Disney+, “Coppola, el representante”. Pasaba cuatro horas frente al espejo antes de empezar cada rodaje. Pelucas, prótesis, maquillaje y una transformación que va mucho más allá de lo físico.
De Juan Minujín a Guillermo Coppola: los secretos de una transformación que va más allá de lo físico
Para convertirse en Coppola, Minujín tuvo que estudiar durante meses a uno de los personajes más reconocibles del espectáculo argentino. No se trataba solamente de reproducir su manera de hablar, pronunciar las eses o contar anécdotas, sino de encontrar al hombre detrás de esa personalidad desbordante. Según contó a CARAS, el desafío fue todavía mayor cuando le tocó interpretar al “Guillote” actual, con más de 70 años y una vida atravesada por éxitos y pérdidas.
El trabajo también implicó muchas conversaciones con el propio representante y horas de material audiovisual. Coppola, una figura acostumbrada a las cámaras, dejó un enorme archivo de entrevistas y apariciones públicas. Sin embargo, el actor buscaba algo más que reconstruir sus historias más conocidas. “Las anécdotas ya las conocemos. Era ver cómo, desde qué lugar miramos ahora”, explicó el actor, quien se permitió tomar distancia de la imitación y construir una interpretación propia.
Aunque era chico cuando Diego Maradona se casó en el Luna Park, Minujín conserva algunas imágenes de aquel acontecimiento a través de las tapas de las revistas que cubrieron la boda más importante del deporte argentino. De esa época también tiene presente la anécdota del jarrón de Coppola, que quedó en su memoria por los personajes involucrados y la repercusión mediática que tuvo.
Además, entre el rodaje de ambas temporadas, Minujín también participó en otras producciones, como “Atrapados” y “División Palermo”, de Netflix, y “Menem”, de Prime Video, donde tuvo que construir personajes muy diferentes al histórico representante.
El trabajo de Juan Minujín para convertirse en “Guillote” y luego sacarlo de su cuerpo: “Me costó”
—¿Cómo fue preparar el personaje y qué buscabas en las conversaciones con el verdadero Coppola?
—Llevó mucho tiempo y hubo muchas entrevistas con él. Hay mucho material suyo en YouTube; es una persona muy pública y quedaron miles de notas. Eso facilitó el trabajo. Después, compartir mucho tiempo con él también ayudó. Más que consejos, tuvimos muchas conversaciones. Es una persona muy abierta, con muchas ganas de compartir su vida. Lo que más buscaba era ver cómo hablaba, más que la historia en sí misma. Las anécdotas ya las conocemos.
—¿Qué te quedó de ese Guillermo que se muestra tan leal a sus amigos y con una relación tan fuerte con Maradona?
—Es muy leal a los amigos, muy bueno, con esa relación de amor tan fuerte con Maradona. Una relación así tiene encuentros, desencuentros, peleas; uno le rompe el corazón al otro y, en definitiva, después tiene que despedirlo, en el momento de la muerte. Creo que es una persona que tuvo una vida muy arriba y también muy abajo, con muchas dificultades que fue atravesando.
—Entre la primera y la segunda temporada hiciste otros proyectos. ¿Cómo fue sacarte a Coppola del cuerpo y después volver a interpretarlo?
—Es una persona con una impronta muy particular y muy fuerte, por cómo habla, cómo pronuncia las eses y todo eso. Entonces pensé: “¿Cómo voy a poder ir sacando esto?”. Después lo saqué, obviamente. Siempre es un juego, jugar a ser alguien, pero sí es verdad que me costó.
—¿Cómo fue la experiencia de grabar en Nápoles?
—Hermosa. Es la ciudad más maradoniana del mundo, mucho más que la Argentina. Todos son fanáticos. Te cruzás todo el tiempo con gente que conoce toda la historia de Maradona. Por ahí tienen 20 años, no vivieron nada de esa época, pero lo saben todo. Es como un mito, una especie de santo dentro de esa ciudad. Creo que si ya vieron la primera, esta es todo apostado al doble. Y si no la vieron, pueden arrancar directamente por esta y después ir a la primera, o empezar por esta sin ver la anterior. No necesariamente hay que seguir una cronología: los capítulos van y vienen en el tiempo y son bastante autoconclusivos. Esta temporada tiene mucha libertad. Se van a divertir mucho.
En diálogo con CARAS, Juan Minujín repasó el desafío de transformarse en Guillermo Coppola, la intimidad de sus charlas con el representante y la experiencia de llevar la historia a Nápoles. Una interpretación que va más allá del parecido físico para descubrir al hombre detrás de uno de los personajes más emblemáticos del espectáculo argentino.








