‘El último payador’, el tapiz de Antonio Berni que pocos conocen y se podrá descubrir en arteba

‘El último payador’, el tapiz de Antonio Berni que pocos conocen y se podrá descubrir en arteba


“El último payador”, de Antonio Berni, es el título del tapiz de 200 cm por 140 cm que la galería Cosmocosa presentará como una de sus mejores joyas en la próxima edición de arteba, que abre al público con el acompañamiento de Clarín y revista Ñ como media partner, este viernes en La Rural, su tradicional destino, hasta el domingo.

Es una perspectiva novedosa sobre la obra de Berni, con cuyo legado trabaja la galería de Amparo Discoli, y que cada año busca atraer a ese público transversal que aprecia la obra del artista rosarino.

Como cuenta la galerista a Clarín, “el legado de Antonio Berni es monumental. Esencialmente, es popular y cada una de sus exhibiciones llena salas y convoca al público de manera masiva, jóvenes, adultos, artistas, iniciados y no iniciados en el arte, y también es un objeto de deseo para la élite de coleccionistas del país”.

El trabajo textil de Berni es muy poco conocido, pero, en un momento en que el mercado –tanto a nivel local como internacional– ha comenzado a incorporar el arte textil al gran arte, la pieza recobra un lugar especial, cuya singularidad está en unir el trabajo artesanal del tejido con la mano del artista que bocetó y creó la pieza.

Dos joyas textiles

Justo cuando en el Museo Nacional de Bellas Artes se exponen dos joyas textiles de las Colecciones Reales de España, como son los tapices “La cometa” (de 1776-1778) y “La gallina ciega” (de 1778), de Francisco Goya, “El payador”, de Berni, entra en un diálogo inesperado.

Por un lado, la escena de Berni es de ocio popular, más telúrica. Por el otro, las dos representaciones de Goya aluden a momentos de ocio de la aristocracia española, con sus materiales repletos de seda. Un contrapunto para apreciar no solo la imaginación de los artistas, sino la calidad del tejido de los artesanos que las hicieron posibles.

La obra de Berni, dice Amaro Discoli a Clarín, está conectada “con las clases trabajadoras en nuestro país y es una técnica que se hermana con las insistentes representaciones de Berni de esa misma clase. La obra está creada en lana de algodón, y lo efectivo está en la elección de los personajes, los objetos y los colores”.

La escena exhibe al payador rodeado de una familia, una abuela, un perro y un vecino en bicicleta, en una clara representación rural. La pieza se vio por última vez en 1991 en el Bellas Artes. La investigadora Silvia Dolinko, convocada por Cosmocosa, estudió la obra en profundidad. Conservada en excelente estado, se acondicionó a cargo de la conservadora especialista en textiles, Lucina Pesoa, antes de su montaje en arteba.

Lumen proporcionó un soporte de contramarco para aislarlo del contacto directo con los paneles, para que los visitantes puedan apreciarlo en forma directa. “El último payador” no estará solo: será acompañado por otra pieza destacada de Berni, el díptico “El striptease de Ramona”, de su serie de gofrados.

Del grabado al tapiz

En verdad, el diseño de “El último payador” fue primero un grabado que integró una serie, parte de la cual fue el envío argentino a Venecia en 1962. Fue en la edición 31.ª de la Bienal de Venecia donde Berni obtuvo el prestigioso Gran Premio de Grabado y Dibujo.

La obra “El último payador” no integró el envío, pero sí es parte de la serie. Es un exponente claro de la exploración de las nuevas técnicas que Antonio Berni encaró a partir de mediados de los años 60. Con una subvención del Estado, el artista montó un telar en su taller.

“Es una rareza, una pieza única. Creo que de su época solo hay dos o tres tapices. Cada vez que la familia, que cuida mucho el legado de Berni, me llama para mostrarme una obra, me tiembla el corazón porque sé que voy a encontrarme con una arista nueva. Me pasó cuando expuse “La torturada”. Hubo fila en la galería para verla”, dice la galerista.

Antonio Berni. Archivo Clarín.

El arte textil ha encontrado un lugar en la vidriera internacional. Pese a las críticas amargas de los expertos europeos que en la 60.ª Bienal de Arte de Venecia, comisariada por el curador brasileño Adriano Pedrosa, cuestionaron en 2024 la presencia profusa de arte textil –sobre todo latinoamericano– en el Pabellón de los Artistas, hay coleccionistas cada vez más interesados en estas piezas que renuevan las artes visuales.

Amparo Discoli nos dice que en los años 60 hubo varios artistas que trabajaron con grandes casas más industriales que tomaban los diseños artísticos, sobre todo geométricos. El tapiz que reúne lo ancestral y lo artesanal pasó a la alta cultura de las artes visuales, sobre todo con la incorporación de estos elementos populares.

Antonio Berni fue un devorador de disciplinas, pues experimentó con la pintura, el arte textil, el collage, el grabado y dio de sí obras paradigmáticas.

Cosmocosa no será la única galería expositora de Berni en arteba, aunque sí tiene una obra textil como pieza única. Palatina, por caso, también lleva obras de Berni, de Carlos Alonso y otros consagrados. Más aún: acaba de vender por catálogo una pieza extraordinaria de Berni a un coleccionista con un ojo muy entrenado.

En esta edición, los expositores juegan sus mejores cartas en arteba. De cara a la economía argentina y a una ciudad casi vallada, con ensayos simultáneos de los cortes de tránsito que habrá a partir del 8 de noviembre, son apenas cuatro días para seducir a coleccionistas e instituciones del exterior y del país con obras que, a estar por los valores del mercado mundial, resultan –en algunos casos– sorprendentes para un par de compradores con los que tuvimos contacto.