Una magistrada de estilo dialogante pero defensora acérrima de la división de poderes ha sido escogida como presidenta por el Poder Judicial de Costa Rica para intentar sobreponerse a las embestidas políticas del Gobierno de Laura Fernández. El oficialismo ha acusado al sistema judicial de corrupto y de intentar gestar un “golpe de Estado”, sin dar pruebas, lo que ha escalado la tensión entre el Ejecutivo y la justicia del país centroamericano.
Una defensora acérrima de la independencia judicial toma el mando del alto tribunal de Costa Rica para afrontar la arremetida del oficialismo








