Rubio: antes de poder votar en Venezuela hay que cambiar su infraestructura electoral

Rubio: antes de poder votar en Venezuela hay que cambiar su infraestructura electoral


El secretario de Estado de la Administración de Donald Trump, Marco Rubio, ha insistido este lunes, tras el regreso de María Corina Machado a Venezuela, que para poder celebrar unas elecciones en ese país primero se debe cambiar su infraestructura para votar, que hasta ahora había estado diseñada para facilitar el fraude.

En una llamada con periodistas por teléfono para tratar sobre la situación en el país sudamericano tras la vuelta de la líder de la oposición, el responsable de la diplomacia estadounidense ha asegurado que desde hacía semanas ya había alegado ante las autoridades del gobierno interino en Caracas que la premio Nobel de la Paz tenía derecho a regresar a su país.

“Hace semanas y semanas, hablamos con las autoridades interinas y simplemente dijimos: ‘Miren, nuestra expectativa es que ella es venezolana, pertenece a su país. Ese es el país del que es. Se le debe permitir regresar. Se le debe permitir regresar sin ser molestada’”, alegó Rubio. El también consejero de Seguridad Nacional ha sostenido que únicamente desaconsejó a Machado regresar a Venezuela inmediatamente después de los terremotos del pasado julio, cuando las condiciones sobre el terreno eran peligrosas y los trabajos se concentraban en las tareas de rescate.

También insistió en que las negociaciones que se desarrollan entre el gobierno de transición y parte de la oposición venezolana (y a las que Washington atribuye el que Machado haya podido regresar) tienen como objetivo celebrar elecciones lo antes posible.

“Obviamente, necesitamos usar nuestra influencia con el gobierno, con las autoridades interinas, para garantizar que el proceso avance de manera responsable”, añadió Rubio. “Nuestro objetivo aquí es tener una elección”. Rubio dijo que el objetivo de Estados Unidos es ayudar a establecer una arquitectura electoral sostenible que dé confianza a todas las partes en la votación. Según un alto cargo estadounidense, las conversaciones actuales podrían arrojar el establecimiento de un nuevo tribunal supremo en el país sudamericano y después un consejo electoral.

Rubio sostuvo que, para lograrlo, Venezuela debe estabilizar su economía y reconstruir sus instituciones, incluidos sus tribunales y el consejo electoral, y ofrecer un espacio abierto para la expresión política, lo cual dependerá de la libertad de prensa y del acceso a todos los medios de comunicación, incluidas las plataformas en internet.

“Creo que estamos logrando progresos serios en ese sentido”, sostuvo, “pero si alguien intenta descarrilar ese proceso, perjudicará gravemente a Venezuela”.

El regreso de Machado intensifica los interrogantes sobre el futuro democrático de Venezuela y aumenta la presión sobre Estados Unidos, que desde la operación militar que derrocó a Nicolás Maduro ha respaldado a la gran rival de la líder opositora, la presidenta interina y antigua número dos del chavismo, Delcy Rodríguez.

Hasta el momento, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha mostrado críptico acerca del retorno de la opositora que le regaló su medalla del Nobel, el alcance que pueda tener y el papel que desempeñó —o dejó de desempeñar— su país en la operación de regreso. El domingo, en cuanto Machado anunció su ya célebre “estoy aquí, con ustedes”, el republicano se limitó a declarar que desconocía los detalles del regreso y que esperaba que la líder galardonada se encontrase bien. Desde entonces ha mantenido silencio, también en redes sociales.

Su secretario de Estado, Marco Rubio, ha atribuido su regreso al proceso de diálogo político patrocinado por Washington entre el gobierno de Rodríguez y parte de la oposición, encabezada por la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 Dinorah Figuera. El movimiento de Machado, Vente Venezuela, no ha estado incluido en esa mesa de negociación.

Pero el regreso introduce una nueva clave en el proceso y eleva la presión, apenas a ocho días de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, para que la Administración en Washington dé algún tipo de paso para favorecer la celebración de elecciones en el país sudamericano. Durante meses, y pese al rechazo que esa posición generaba en la comunidad venezolano-estadounidense, clave para el Partido Republicano en Florida, la Casa Blanca y el Departamento de Estado han insistido una y otra vez en que Venezuela no está preparada para celebrar comicios y que antes es necesario reconstruir el sector energético. La Administración estadounidense ha firmado un acuerdo que le otorga el control de una quinta parte de las reservas de petróleo del país tutelado.

El regreso de María Corina, después de varios intentos fallidos y vetados por Washington, ha coincidido con la victoria electoral del progresista Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, donde el exsindicalista gobernará en un cuarto mandato, frente al ultraderechista Flávio Bolsonaro. El triunfo de Lula ha representado un revés para la Administración de Trump, que sin expresar su apoyo al candidato de derecha abiertamente sí había tomado una serie de medidas para respaldarlo, incluida una recepción privada en el Despacho Oval.

“El regreso de María Corina Machado es un triunfo para el pueblo de Venezuela y para todos los que apoyan la democracia. Ahora es el momento de que Trump presione a todas las partes para apoyar unas elecciones libres y justas y demuestre que es serio a la hora de apoyar a la gente de Venezuela, no solo lo que le beneficia a él”, ha escrito el senador demócrata Chris Coons, del comité de la cámara alta para las relaciones exteriores.

Una relación complicada

La relación de Trump y Machado ha sido complicada. El mandatario había apoyado al movimiento de la opositora, pero después de la operación militar que capturó a Maduro el 3 de enero ha declinado respaldarla como líder de Venezuela, mientras que ha reconocido al gobierno de Rodríguez. El inquilino de la Casa Blanca ha declarado que la premio Nobel de la Paz “no tiene el apoyo” suficiente para controlar el país. Ahora se encuentra ante la perspectiva de mantener su respaldo a una líder impopular que se ha plegado sistemáticamente a las instrucciones de Washington o de darlo a la representante de la oposición que cuenta con el respaldo de la calle pero que pone en duda la representatividad de los grupos incluidos en las negociaciones oficiales y pide que el proceso tenga como fin fijar una fecha para celebrar elecciones.

El regreso de Machado “tomó por sorpresa a todos, incluido (el palacio presidencial en Caracas) Miraflores y la Casa Blanca”, ha escrito en la red social X el profesor Benigno Alarcón Deza, fundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (UCAB). “Su retorno no es el resultado de las negociaciones” patrocinadas por Washington, sino de su insistencia en “regresar a Venezuela, que es su lugar del mundo donde su vida tiene propósito. El Gobierno de Estados Unidos no impidió su retorno, pero tampoco lo facilitó: si no, habría regresado por (el aeropuerto internacional de) Maiquetía y posiblemente acompañada por un funcionario de la Administración Trump”.

“Su regreso a Venezuela es el hecho político más importante después del 3 de enero, y tendrá consecuencias. Machado, con su indiscutible liderazgo, tiene la legitimidad y, sobre todo, la responsabilidad de liderar el proceso de transición a la democracia en Venezuela. Machado se convierte en un catalizador de un proceso que el gobierno de Delcy solo podría frenar con represión, para lo cual, como es sabido, necesitaría el aval del gobierno de los Estados Unidos”, añade este experto, que descarta que Washington fuera a dar el visto bueno a ese tipo de medidas. “La alternativa: una clara ruta electoral e irreversible que garantice un cambio político en Venezuela, que es lo que todo el país reclama”, concluye Alarcón.

Una de las grandes incógnitas, ahora, es cuáles serán los próximos pasos que dará Machado en Venezuela. Si optara por participar en las negociaciones políticas entre el gobierno y parte de la oposición, si se mantendrá fuera o si incluso podría vetarlas.

El coordinador nacional de Vente Venezuela, Henry Alviarez, daba una primera pista este lunes en una entrevista de radio: “la agenda de María Corina busca lograr un gran acuerdo de unidad nacional, encontrarse con todos los sectores, prepararse para una fase transicional y ejercer presión para que se fije de una vez un cronograma electoral”. Alviarez se mostró crítico con la mesa de negociación oficial: “la mesa se ha convertido en un taburete porque no se está escuchando a la gente”.

En una entrevista divulgada por la emisora WLRN, el exdiplomático turco y actual analista Imdat Oner considera que antes del regreso de Machado debió de haber negociaciones a puerta cerrada sobre las posiciones de la premio Nobel una vez entrase en Venezuela. “Creo que (Machado) no presionará tan fuerte para un cambio rápido, un cronograma electoral acelerado”, ha apuntado.