Hablar de insultos de Javier Milei a periodistas debería tener un “minuto a minuto”, como se hace con las elecciones o los grandes choques deportivos en marcha… Es que siempre hay un insulto nuevo, se repiten a diario, incluso a veces en varios ocasiones un mismo día. El viernes el Presidente en la Fundación Faro había calificado de “hijos de put* que se tienen que quemar en la hoguera” a quienes denunciaron el tema $LIBRA, una causa que se cerró sin llamar a nadie a declaración… Los destinatarios eran Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, pero si algo distingue sus habituales ataques son las relaciones con “la mierda”, digámoslo con todas las letras, y ha repetido lo de “mierdas humanas” en decenas, incontables mensajes, discursos, posteos…
El insulto como estrategia política: los agravios de Milei y la algoritmización de la democracia
Y este fin de semana, en Instagram, otra de sus redes preferidas, el presidente subió una imagen de “Papá mierda, hablando con un presunto hijito mierda”, mientras en el piso aparecen las fotos de Hugo Alconada Mon, Luis Novaresio y Paulino Rodríguez, mientras el diálogo excede cualquier límite hasta de mal gusto: “Cuidado, Sore, no pises periodistas…”.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
La publicación, hecha el sábado había reunido poco más de 28 mil likes, con más de 4600 reacciones, que iban desde algunos aplausos a mayoría abrumadora de críticas, sobre todo de quienes sin ser ni libertarios ni opositores se mostraban “hartos” de escuchar a diario el mismo nivel de insultos, ciertamente nunca vistos en una gestión presidencial.
Las respuestas en IG
Como era previsible en una cuenta como la del presidente Javier Milei, su nuevo ataque dominical contra el periodismo generó una gran cantidad de reacciones en Instagram. Entre los comentarios, muchos usuarios cuestionaron el tono de la publicación, a la que calificaron de mal gusto, y pusieron en duda que ese tipo de mensajes sea compatible con la responsabilidad institucional que implica ejercer la Presidencia.
Las críticas apuntaron especialmente al respeto por la libertad de expresión y el rol de la prensa en una democracia. Varios comentarios hicieron hincapié en que un mandatario debería garantizar las condiciones para el ejercicio del periodismo, incluso cuando las preguntas o las publicaciones resultan incómodas para el Gobierno.

La discusión también reflejó el malestar de quienes consideran que los ataques reiterados contra los trabajadores de prensa contribuyen a profundizar la confrontación política y a deteriorar el debate público.




Repudio de entidades periodísticas a los ataques del Presidente y alerta por violencia institucional
El rechazo a las expresiones del Presidente también llegó desde las organizaciones que nuclean a medios y trabajadores de prensa. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) cuestionó los nuevos ataques de Milei contra periodistas y medios durante la cena de la Fundación Faro, y advirtió sobre la escalada de agravios registrada en las últimas semanas.
Desde la entidad señalaron que la réplica, la refutación y la aclaración no deberían ser reemplazadas por el insulto y el agravio en una sociedad democrática que debe tolerar el disenso y la crítica. El pronunciamiento se conoció luego de las descalificaciones dirigidas a profesionales y organizaciones periodísticas que cubrieron el caso $LIBRA, por el que el mandatario fue sobreseído judicialmente.

La Academia Nacional de Periodismo publicó un artículo en el que advirtió sobre la escalada de agresiones contra los trabajadores de prensa. Bajo el título “La violencia institucional afecta a la democracia”, el material recopila expresiones y publicaciones dirigidas contra periodistas entre enero y octubre de 2026, y señala que a los insultos del Presidente se sumó una amenaza de muerte.

El artículo enumera distintas descalificaciones utilizadas contra profesionales de los medios y plantea su preocupación por el impacto de estos episodios en el ejercicio del periodismo y en la vida democrática.
CS/HB









