Retrato de la vida familiar en Kiev bajo bombardeos día y noche

Retrato de la vida familiar en Kiev bajo bombardeos día y noche



Las alarmas han dado un respiro y Nastia (que prefiere no dar su apellido) logra llevar a Polina, su hija de nueve años, a su clase de Tenis. Poco antes de las cuatro de la tarde del pasado miércoles madre e hija dejan atrás el complejo de apartamentos donde viven desde julio en el lado izquierdo del río Dniéper, que divide a Kiev. Aprovechan que todavía hace buen tiempo para dar un paseo por este sector que está lejos de haber quedado inmune a los ataques rusos, como lo demuestran los tablones que cubren docenas de ventanas rotas y las fachadas quemadas de algunos edificios, hasta llegar a la cancha de tierra batida donde la esperan otros cinco menores y el instructor.

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Nastia, de 39 años, acompaña a su hija Polina, de 9, a clase de tenis.Polina (izquierda) juega con Vira junto a los colchones desplegados por los vecinos en el refugio subterráneo del edificio.Nastia consulta en su móvil los canales que advierten de los ataques rusos.Polina, que alterna el curso presencial y desde casa, asiste a clase de inglés desde el salón de su casa.Natalí pasea a su perra, 'Lilú', por el parque que hay en su complejo residencial.Natalí abraza a su hija Vira durante un ataque con misiles rusos que llegan a impactar, matando a un hombre, en el mismo barrio.