el drama de los que perdieron todo por la crecida del Paraná y viven al costado de la ruta

el drama de los que perdieron todo por la crecida del Paraná y viven al costado de la ruta


Maxi rema y, mientras el bote avanza por el agua crecida del río Paraná, explica mirando de un lado a otro de lo que solía ser una calle.

—Por ahí, ¿ves? Hay un vecino que está mirando la tele, todavía tiene luz en la casa— apunta hacia otra casa que está en la mano de enfrente—. Esto otro era un quincho, ya no existe más.

Lleva sus 18 años de vida en el barrio Club Náutico de Barranqueras, en Chaco, sobre la costa del Paraná. Vio crecidas grandes, la última hace unos pocos años. Ninguna como esta.

Él, su pareja y la bebé de ambos están parando en uno de los puestos de nailon, maderas y chapas que se construyeron en lo alto del barrio, en donde el agua no llega.

Los vecinos comentan que estas casillas fueron brindadas por la Municipalidad de Resistencia y que las primeras familias afectadas se mudaron hace cerca de un mes. Con el correr de los días se fueron sumando otras.

La emergencia hídrica afecta a 74 familias, unas 251 personas, según el último relevamiento difundido por Protección Civil de Barranqueras. De esas familias, hay muchas que se niegan a dejar sus viviendas inmersas en el agua.

Maxi conduce al equipo de Clarín por las calles desaparecidas de Barranqueras.

El paisaje, antes de que termine la tarde, es impactante: puertas y ventanas semi bloqueadas por el agua, casillas arriba de los techos, vecinos que se mueven con lanchas y mascotas, otros que intentan salvar pertenencias como pueden alejándolas del agua.

En el medio del caos, sorprende la gente que sigue con la rutina. El que mira la televisión, el que sigue atendiendo en su kiosco.

“A nosotros nos dieron unas chapas, unas maderas y con eso levantamos la casilla, pero con las lluvias del otro día se mojó todo de nuevo”, cuenta Maxi, sobre lo que fue la fuerte lluvia que golpeó a Chaco el jueves a la madrugada y empeoró el escenario para las zonas costeras.

Casas bajo el agua en la zona de Barranqueras. Foto: Juano Tesone/Enviado especial.

Según registros de la Prefectura Naval Argentina (PNA) esta zona está en 7,27 metros de altura, marcando un nivel de evacuación decreciente, aunque lejos del límite, que es 6,50 metros de altura.

Más allá de Barranqueras, del otro lado del puente que divide Resistencia de Corrientes, otra zona chaqueña ubicada en Antequera lidia como puede con el paso del agua.

El vecino de Andrea se ofrece a ayudar y se mete a caballo de lleno al agua. Tiene que ir hasta la casa de la familia de ella, que quedó a varios metros del puesto improvisado que montaron sobre la ruta 63. La casa está pasada por agua, es inhabitable.

Andrea mira el paisaje desde la tarima que armaron con decks de madera que les donaron conocidos. Su marido fue a pie a buscar huevos y otros alimentos para poder hacer una comida. Toda una hazaña, porque la crecida es todavía muy alta en estos terrenos. Pero lo logra, aunque algunas cosas vienen mojadas.

Un vecino a caballo retira pertenencias de su casa inundada en Chaco. Foto Juano Tesone/enviado especial.

“El martes a la madrugada el agua entró por todos lados. Desde el sábado que veíamos que estaba creciendo. Después el jueves a la madrugada llovió. Hubo una inundación anterior que no fue tan grande, podíamos tener a los animales con nosotros. Ahora tuvimos que llevarlos hasta una zona más alta”, comenta Andrea a Clarín.

Mientras habla, uno de sus hijos está uniendo maderas para poder mejorar el precario puesto. Pasarán la noche ahí, como las últimas, iluminados solo por un farol que todavía funciona, sin saber cuándo podrán volver a su vivienda.

Sus vecinos tampoco la pasan mejor que ellos: Zulma camina a pie por la ruta 63 hasta la rotonda de la Av. General San Martín, en donde los más perjudicados armaron sus casillas para pasar estas noches lo más lejos posible de la crecida.

Crecida del río Paraná zona de la ruta 63. Vecinos como Zulma retiran pertenencias para poder conservarlas agua. Foto Juano Tesone(Enviado especial.

“Todos los muebles, todo perdí. Con la crecida salimos a la ruta, dormimos ahí con lo poco que teníamos hasta que después llegó la lluvia, me empezó a entrar agua por todos lados”, comenta Zulma, que recibe en ese momento dos bidones de agua de un grupo de amigos que llega hasta la ruta para brindar apoyo a la gente y a los animales. Dice que los bomberos la sacaron de su vivienda cuando el agua le llegaba por el pecho.

Sergio y Carla, un matrimonio que tiene un hijo de nueve años, construyó una casilla unos centímetros elevada de la tierra. Sergio dice que con eso al menos se asegura de que el agua no ingrese y les arruine las cosas que han logrado secar con el sol.

Vecinos como Sergio retiran pertenencias y las acercan a para poder conservarlas agua. Foto Juano Tesone/enviado especial.

Su casa quedó inundada, a metros de distancia, y lo único que queda allí son sus animales: chanchos y patos.

“Como esta creciente nunca tuvimos. Estamos todos en la misma situación. Ahora parece que bajó un poco”, cuenta Sergio. Su mujer coloca en una zona seca las jaulas con gallinas. Por ahora, agradecen que el sol haya aparecido y solo esperan que no vuelva a llover con fuerza.

Crecida del río Paraná en la zona náutico Barranqueras. 

Foto Juano Tesone

La provincia del Chaco contabiliza más de 1000 personas evacuadas a raíz de las inundaciones.

En las últimas horas, un grupo de familias de Puerto Vilelas se quedó nuevamente sin refugio y tuvo que instalarse sobre la ruta 62, uno de los pocos sectores elevados de la zona, para escapar del avance del agua. Allí algunas levantaron casillas improvisadas, puntualizó El Litoral.

Crecida del río Paraná la zona náutico Barranqueras. Foto: Juano Tesone/enviado especial.

El temporal se hizo sentir con fuerza en la madrugada del jueves, cuando se registraron más de 100 milímetros de lluvia. El agua anegó numerosas viviendas precarias de la localidad y dejó a sus habitantes sin posibilidad de permanecer en sus hogares.