el boxeo argentino arriesga una racha histórica de 20 años

el boxeo argentino arriesga una racha histórica de 20 años

Para algunos, la duda es uno de los nombres de la inteligencia; para otros, una jactancia de los intelectuales. Después de dos experiencias con finales inciertos, Sol Baumstarh pretende que esta vez las cosas queden bien claras y que el título interino mínimo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), que le pertenece, permanezca en su poder. En su primera defensa de la corona, la única campeona mundial que en estos días tiene el pugilismo nacional enfrentará en una revancha directa a la estadounidense Yadira Bustillos este sábado a la medianoche en el estadio de la Federación Argentina de Box (transmitirá TyC Sports).

Estas dos mujeres chocaron por primera vez, también en el coliseo de Castro Barros 75, el pasado 5 de junio, para consagrar a una campeona interina, ya que la monarca de la división, la canadiense Kim Clavel, estaba cursando los últimos días de un embarazo. Aquella vez, Baumstarh fue un tornado en los primeros dos asaltos, derribó con un cross de zurda a su rival y la tuvo al borde del nocaut. Pero Bustillos atravesó el chubasco, se recompuso, tomó el control de las acciones a partir del tercer capítulo y, con una mayor capacidad aeróbica, cerró la contienda mucho mejor que su adversaria.

Las matemáticas parecían favorecer a la visitante. Sin embargo, a la hora del fallo, dos jueces, Ángel Gorreri y Mariano Soraire, le otorgaron la victoria a la bonaerense 95-94, mientras que el tercero, Antonio Zaragoza, vio ganar a la norteamericana 96-92 (los tres oficiales eran argentinos). Una enorme duda acerca de la justeza de esa decisión dividida quedó flotando entonces en el aire de Almagro y todavía no terminó de disiparse.

Más de cuatro meses después, la peleadora nacida y criada en Coronel Brandsen reconoce que la contienda fue “ajustada”, pero sigue convencida de su triunfo. “Volví a ver la pelea muchas veces, la analicé y anoté todo lo que vi. Ella logró ganar algunos rounds porque la ensució mucho a partir del tercero. La mayoría de sus golpes fueron en la nuca o en las piernas, debajo de la coquilla. No creo que ella me haya conectado muchas manos claras, fueron muy pocas”, explica a Clarín a horas del desquite.

De todos modos, La Picante, de 28 años, es autocrítica: “Yo tiré todo en el primero y en el segundo round, y después me quedé sin nafta”. También admite que careció de la lucidez necesaria para acabar el pleito cuando tuvo sentida a su rival y considera que en ello influyó el recuerdo de su primer intento mundialista, en el que cayó por puntos ante Sol Cudos pese a haberla derribado. “Me faltó trabajar más al cuerpo, salí ciega a arrancarle la cabeza. Y me faltó calmarme, estaba muy sacada por lo que me había pasado la última vez que había peleado por el título. Quería que no quedaran dudas”, explica.

Apenas unos días después de la derrota de su boxeadora en Buenos Aires, el equipo de Bustillos apeló el resultado ante la FIB. “Considero que gané entre siete y ocho asaltos. Me siento orgullosa del combate que realicé y espero que la FIB me otorgue la revancha por la que tanto me he esforzado. Si ella cree que me ganó sin la ayuda de los jueces argentinos, entonces no debería tener ningún inconveniente en concederme una revancha”, razonó la peleadora nacida en Las Vegas. Un par de semanas más tarde, el organismo con sede en Nueva Jersey le dio la razón y ordenó un desquite directo. Esta vez, el trío de jueces no será argentino: habrá un compatriota, Antonio Zaragoza, pero estará acompañado por el estadounidense Joel Elizondo y el mexicano Miguel Canul (el árbitro será nuevamente Mario González).

Baumstarh no está disconforme con la decisión de la FIB e incluso destaca sus aspectos positivos. “Ellos hicieron el reclamo y me parece justo que haya una revancha porque la primera pelea fue cerrada. A mí me hubiese gustado que me dieran la revancha con Cudos. Además esta situación me servirá para crecer. Creo que gané la primera y voy a volver a ganar el sábado. Estoy tranquila, bien entrenada y concentrada en lo que tengo que hacer”, sostiene.

Gracias a la resolución de la FIB, Bustillos, que tiene 26 años y un récord de 11 victorias y 3 derrotas, podrá aspirar una vez más a un campeonato ecuménico. En mayo de 2023, perdió por puntos y en decisión unánime con la alemana Sarah Bormann por el título interino mínimo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). En diciembre de 2025, cayó por decisión mayoritaria, en una contienda cerrada y sangrienta, ante la costarricense Yokasta Valle por el cetro regular mínimo del CMB. Y en junio pasado se quedó corta (al menos a ojos del jurado) ante Baumstarh. La Reina pretende que la cuarta sea la vencida.

“Ella es muy fuerte, muy aguerrida, va permanentemente hacia adelante y se la aguanta. Pero se desarma mucho y cualquier golpe que le tire puede entrar. Además creo que ella dio todo en la primera pelea y yo no di mi 100%, sino un 40% o 50%. Tenía más para dar, pero no estaba bien físicamente y eso me lo impidió”, argumenta Baumstarh, la pegadora más explosiva del boxeo argentino, que tiene una marca de 15 triunfos (8 antes del límite), 7 traspiés y 1 empate, pero que salió victoriosa en 13 de sus últimas 14 contiendas.

La bonaerense procurará regalar al boxeo argentino una alegría de esas que escasean en los últimos tiempos. El 13 de junio, la santafesina Evelin Bermúdez perdió sus títulos minimosca de la FIB, la Asociación Mundial de Boxeo y de la Organización Mundial de Boxeo al caer por puntos ante la mexicana Estefany Alegría en Orlando. El 11 de julio, la chubutense Soledad Matthysse cedió el cetro interino superligero de la AMB a manos de otra mexicana, Litzy Vázquez Ochoa, en San Jun de Puerto Rico. Tras esas dos derrotas, La Picante es la única campeona mundial que el pugilismo nacional conserva.

Desde que Alejandra Oliveras obtuvo el título supergallo del Consejo Mundial de Boxeo noqueando a la mexicana Jackie Nava el 20 de mayo de 2006 en Tijuana, Argentina siempre ha tenido al menos una campeona mundial reconocida por uno de los cuatro principales organismos rectores de esta disciplina. De los puños de Baumstarh dependerá que esa racha de más de dos décadas no se interrumpa este sábado.