El riesgo país volvió a subir este viernes 23 de octubre y alcanzó los 717 puntos básicos, en una nueva jornada de presión sobre los bonos soberanos argentinos. El indicador que elabora JP Morgan avanzó 13 unidades respecto del cierre anterior y profundizó una tendencia alcista que vuelve a encender las alarmas del mercado financiero.
Según informó la agencia Noticias Argentinas (NA), los títulos de deuda pública registraban pérdidas de hasta 1,1% en las primeras operaciones, en medio de un escenario internacional marcado por el encarecimiento del petróleo y la creciente aversión al riesgo de los inversores.
El riesgo país volvió a subir y se acerca a los 700 puntos, pese al avance de las acciones
El nuevo salto se produce apenas un día después de que el indicador volviera a superar la barrera de los 700 puntos, un nivel que refleja las dificultades de la Argentina para recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones sostenibles.
La escalada también deja en evidencia que el deterioro de los activos argentinos responde a una combinación de factores externos e internos. Si bien el Gobierno atribuye buena parte de la presión financiera a la incertidumbre global, los inversores siguen de cerca la debilidad de la actividad económica y, especialmente, la capacidad del Tesoro para afrontar los compromisos de deuda del próximo año.
El petróleo por encima de US$115 agrega presión sobre los mercados
Uno de los principales factores que explican el malhumor financiero es la escalada del precio internacional del petróleo. El barril de Brent superó los US$116, impulsado por la falta de una solución al conflicto en Medio Oriente y el temor a nuevas interrupciones en el suministro energético.
El encarecimiento del crudo vuelve a instalar el riesgo de una mayor presión inflacionaria a escala global, lo que podría complicar las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales, especialmente de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Para las economías emergentes, este escenario resulta particularmente adverso. La perspectiva de tasas internacionales más elevadas durante más tiempo reduce el atractivo de los activos de mayor riesgo y encarece las posibilidades de acceder al financiamiento externo.
En el caso argentino, el impacto encuentra a los bonos soberanos en una situación de especial vulnerabilidad, por las dudas que persisten respecto de la capacidad de pago y las necesidades de financiamiento de los próximos años.
La debilidad de la economía argentina también pesa sobre los bonos
Pero no todo se explica por el contexto internacional. En el plano doméstico, los inversores recibieron esta semana nuevas señales de debilitamiento de la actividad.
El último informe del INDEC mostró que la economía argentina cayó 1,7% interanual en agosto, mientras que frente a julio apenas registró una mejora desestacionalizada de 0,1%. El resultado fue inferior a las expectativas de recuperación que manejaban las consultoras privadas y volvió a poner sobre la mesa el riesgo de una recesión técnica.
La desaceleración representa un desafío adicional para la estrategia económica del Gobierno, que apuesta a la estabilidad fiscal y monetaria como principales herramientas para reconstruir la confianza de los mercados.
A eso se agrega una preocupación que todavía no encuentra una respuesta definitiva: de dónde saldrán los dólares para afrontar los vencimientos de deuda de 2027. El aumento de los rendimientos internacionales y la persistencia del riesgo país en niveles elevados dificultan la posibilidad de volver a emitir deuda en los mercados globales.
El jueves, el presidente Javier Milei volvió a atribuir el deterioro del indicador a la situación internacional y al historial crediticio del país. “Cuando nosotros ganamos las elecciones, el riesgo país estaba en 3.000 puntos. Con mucho esfuerzo lo bajamos a 400 puntos, pero bueno, vivimos en un mundo convulsionado”, sostuvo el mandatario.
Sin embargo, la evolución de la curva de bonos soberanos también refleja una creciente preocupación por el escenario político posterior a las elecciones presidenciales de 2027, especialmente entre los títulos con vencimientos más largos.
El Merval sube y los ADR muestran resultados mixtos
A diferencia de lo que ocurría con los bonos, las acciones argentinas conseguían escapar parcialmente del clima negativo en el inicio de la rueda.
El MSCI Merval avanzaba 0,8%, mientras que los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraban un comportamiento mixto, según los primeros datos difundidos por NA.
La divergencia entre las acciones y la deuda soberana muestra que los inversores no están evaluando de la misma manera el riesgo de las empresas y el del Estado argentino. Mientras algunos sectores pueden encontrar oportunidades en el contexto internacional, especialmente los vinculados con la energía, los bonos continúan afectados por las dudas sobre el financiamiento público.
El dólar se mantiene en máximos del año
En paralelo, el mercado cambiario continúa bajo la mirada de los inversores, después de que el dólar oficial alcanzara el jueves nuevos máximos de 2026.
Este viernes, la cotización del Banco Nación abrió a $1.500 para la compra y $1.550 para la venta, mientras que el dólar mayorista se ubicaba en $1.528 para la venta, según los valores iniciales informados por NA.
En el mercado paralelo, el dólar blue se ofrecía a $1.565, mientras que el MEP cotizaba a $1.549,42 y el contado con liquidación (CCL) se ubicaba en $1.632,41.
Con el riesgo país nuevamente por encima de los 700 puntos y el dólar en los niveles más altos del año, el mercado argentino enfrenta una combinación de presiones que limita el margen para una recuperación sostenida de los activos financieros.








