La Comunidad de Madrid cuenta con un equipo de comunicación de primer nivel que informa de todos los pasos que da Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de Madrid habla prácticamente a diario y se somete a las preguntas de los periodistas de una forma que solo hacen algunos mandatarios latinoamericanos y Donald Trump. No hay ningún tema de relevancia nacional sobre el que no opine. Su agenda funciona como un reloj y se conoce siempre la tarde de antes. Puede aparecer una visita a la feria del melón o un discurso inaugural en un simposio del colegio de notarios. Sin embargo, su encuentro con todo un jefe de Estado se ha celebrado sin mucho pompa institucional y, de hecho, ha permanecido oculto hasta última hora.
La visita del presidente de Argentina, Javier Milei, ha llegado en un momento inoportuno para la derecha, que encabeza las encuestas para las elecciones generales del 29 de noviembre y no quiere que nada se le salga de control de aquí al día de la votación. La mejor noticia es que no la haya, y Milei no es precisamente alguien discreto. El excéntrico economista ha sido percibido como un peligro en este contexto, capaz de movilizar a la izquierda. El PSOE ha querido relacionarlo con el PP y transmitir la idea de que Alberto Núñez Feijóo, el candidato de Génova, y el de Vox, Santiago Abascal, aplicarán las mismas políticas de recortes que Milei, famoso por aparecer en público con una motosierra.
Milei, en las 24 horas que ha estado en Madrid, solo ha sido recibido oficialmente por Ayuso, con la que mantiene una relación fluida —él la califica de amistad—. Pero lo ha hecho a puerta cerrada y sin rueda de prensa. De hecho, los asesores de la presidenta no confirmaron el encuentro hasta seis horas antes. Alegaban que la presidenta tenía que organizar su agenda, como si la charla con Milei se le cruzase con otros quehaceres de una importancia similar. Finalmente, Ayuso despejó su agenda y lo esperó con una sonrisa en las instalaciones del Canal de Isabel II, no en la Casa de Correos, la sede oficial.
El equipo de la presidenta distribuyó unas fotos en las que se les ve abrazados, saludándose con la mano entre dos abetos y después sentados delante de las banderas de Argentina, España y Madrid. Son muy afectuosas, se les ve muy entusiasmados, lo que contrasta con el silencio del resto del PP. Ayuso tenía difícil desmarcarse del argentino. Lo condecoró con la medalla internacional de la Comunidad de Madrid y salió al balcón a saludar a los que se habían congregado en Sol para saludarles.
Sin embargo, ahí ahora se levanta una acampada de miles de jóvenes que protestan por la crisis de la vivienda en España y dirigen parte de su ira hacia Ayuso. Ahora lo ha recibido en un lugar que el Gobierno de Madrid está acondicionando para que la presidenta pueda tener un segundo despacho y un lugar en el que recibir a personalidades. Este miércoles celebró ahí su Consejo de Gobierno sin avisar a los medios del cambio de sede.
La instrucción parecía ser no hacer mucho ruido. El portavoz del Gobierno madrileño, Miguel Ángel García Martín, ha enunciado unos cuantos hechos fácticos cuando le han preguntado por Milei y ha asegurado no haber escuchado las declaraciones en las que tildaba de “dictador” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El consejero no ha esquivado las críticas a Sánchez, pero no ha hecho suyas las palabras del presidente argentino.








