detienen por falso testimonio a un peón rural que faltó a su trabajo luego de la desaparición de la docente

detienen por falso testimonio a un peón rural que faltó a su trabajo luego de la desaparición de la docente

Nancy Estela Godoy (52) sigue desaparecida y detuvieron por falso testimonio a un peón rural. Quedó en la mira porque no volvió a trabajar el lunes después de la desaparición de la mujer y su testimonio ante la Justicia habría sido contradictorio.

Esta tarde docentes, vecinos y allegados a Nancy realizaron una multitudinaria marcha en Esquina para pedir su aparición. Además, una fiscal adjunta y una secretaria relatora se sumaron este lunes a la investigación que encabeza el fiscal Javier Mosquera y busca establecer qué sucedió con la directora de una escuela rural de Corrientes que está desaparecida desde hace más de diez días.

El caso tiene una sola persona detenida, Ernesto Ezequiel Bordón, que la semana pasada no volvió a trabajar y en cuyo domicilio se secuestraron prendas con manchas de sangre y cuatro cuchillos.

La titular de la Fiscalía 3 de la ciudad de Corrientes, María Andrea González y la secretaria Loira Dufort Sasseri fueron designadas por el fiscal general César Sotelo, para sumarse al equipo que desde el pasado jueves intenta ubicar a Nancy Estela Godoy (52), maestra y directora de la escuela rural 626, del inhóspito paraje Malezal, en el sur de Corrientes. La mujer había empezado a trabajar allí hace pocos meses.

La decisión de Sotelo tiene como finalidad evitar que se repita lo que sucedió con el caso Loan Danilo Peña, en junio de 2023, en el paraje El Algarrobal, cerca de 9 de Julio. En esa ocasión el fiscal Juan Carlos Castillo tuvo un flojo desempeño y once días después optó por remitir el caso al fuero federal aduciendo que el chico había sido víctima de trata, algo que nunca se pudo probar.

Este lunes el fiscal Mosquera volvió a desplazarse hacia el paraje Malezal, donde cerca de 50 policías con apoyo de perros y drones rastrillaban una extensa zona de campos, con anegamientos y montes que dificultan la búsqueda de la docente.

Mosquera sostuvo que un hijo de la mujer denunció su desaparición ocho días después de haber mantenido el último contacto telefónico. El joven no se preocupó que su madre no había retornado a su casa el fin de semana porque era algo habitual cuando las condiciones meteorológicas dificultaban su desplazamiento desde la escuela hasta el casco de la Estancia Curupy, trayecto que le demandaba dos horas a lomo de caballo.

Ese recorrido Godoy lo realizaba junto a una mujer que reside a unos 200 metros de la escuela y era quien la acompañaba en el recorrido a su arribo, los lunes, y partida, el viernes. Esa mujer aseguró haberla visto por última vez el viernes 9 de octubre a media tarde.

Lo que todavía no se pudo establecer con certeza es si ese día dictó clases a los alumnos. Mosquera admitió que tiene dos versiones: que ese día cuatro chicos asistieron a la escuela; y otra que no fue ninguno debido a las amenazas de lluvias.

En una entrevista con Radio Sudamericana de Corrientes, el fiscal Mosquera admitió que “nos urge encontrar a la maestra, o algún rastro de ella” y que “no se descarta ninguna hipótesis” sobre lo sucedido con Godoy.

Al realizar una inspección ocular en el lugar que durante los días de clase también es el hogar de la docente, constataron que el lugar estaba ordenado y faltaban un bolso y un portafolios que la mujer utilizaba semanalmente. Tampoco se halló su celular, que permanece inactivo desde el 7 de octubre a las 20.45, cuando se comunicó con su hijo.

Mosquera dijo que en la zona de la escuela la señal de celular es muy escasa y que Godoy subía a un árbol para poder entablar comunicación con sus familiares.

Otro dato que llamó la atención de los investigadores es que la escuela estaba cerrada como si la mujer hubiera preparado todo para irse: hasta había colocado piedritas debajo de las puertas para evitar el ingreso de alimañas mientras estaba vacía.

Sebastián, el hijo de la docente, reiteró este lunes la hipótesis de la familia de que su madre pudo haber sido engañada para ser llevada a otro lado. También se distanció de los dichos de los testigos que aparecen en la causa. “No conocemos a nadie, yo sospecho de todos”, aseguró.

El joven confirmó el último contacto y es coincidente con la última actividad que registró el teléfono de Godoy. A través de un mensaje, le confirmó que había llegado bien a su lugar de trabajo, tras un viaje que incluye horas en camioneta y a caballo. Y que al responderle advirtió que ya no recibió su mensaje.

Si bien el fin de semana se había demorado a dos peones de la estancia, pocas horas después declararon y fueron liberados. Ahora la lupa está puesta sobre otro trabajador que se desempeñó en el establecimiento entre el 5 y el 9 de octubre. Lo que llamó la atención es que el hombre no se presentó a trabajar el lunes. El fiscal detectó contradicciones en su declaración y pidió detenerlo por falso testimonio.

Mosquera ordenó allanar su casa, donde no encontraron elementos relacionados con la docente, pero se secuestraron cuatro cuchillos, además de una bombacha de campo y una camisa con manchas de sangre que ahora serán peritados para establecer si es humana y en ese caso avanzar con un ADN si es posible. Mosquera fue cauto al señalar que “es una persona de campo” y que la sangre podría ser de origen animal.

A los familiares de Godoy no les llamó la atención que no regresara el fin de semana, ya que el acceso a la zona del Malezal es muy difícil en los días de lluvia. Todo se convirtió en preocupación cuando la mujer que suele acompañar a la maestra en su recorrido a caballo, les envió un mensaje diciéndoles que no estaba en la escuela. Es por eso que el 15 se realizó la denuncia que disparó la investigación judicial.