decisiones acertadas en un momento caliente y un importante respaldo

decisiones acertadas en un momento caliente y un importante respaldo

La victoria 3-0 ante Belgrano fue mucho más que tres puntos para Leonardo Ponzio: significó una bocanada de aire en una semana en la que su continuidad al frente de River quedó bajo la lupa. El entrenador interino llegó a Córdoba con la certeza de que una derrota podía ponerle fin a su ciclo. El ruido interno, alimentado por las versiones que daban por acordada la llegada de Ramón Ángel Díaz, había sido demasiado fuerte. Por eso, el triunfo representa un paso adelante enorme. No solo por el resultado, sino porque River mostró su mejor versión del semestre y porque las decisiones del técnico tuvieron un peso determinante. “Sé el lugar que ocupo. Nunca le voy a hacer daño a River. Y eso me deja tranquilo a mí”, confesó Leo en conferencia de prensa.

Los números del ciclo de Ponzio no son malos: 5 victorias, un empate y una derrota, con 16 puntos sobre 21 posibles, equivalentes al 76 por ciento de efectividad. Sin embargo, River no terminaba de convencer y desde el banco tampoco aparecían demasiadas soluciones. Incluso se cuestionaba al entrenador por la demora en algunos cambios. Lo de Córdoba, entonces, merece leerse como un pleno del DT: el equipo pasó por arriba al Pirata y las modificaciones en la formación titular resultaron determinantes para mejorar el funcionamiento.

“En Junín era para ganar el partido. Y acá jugamos bien. Perfecto no, porque perfecto no hay nada en la vida. Es verdad que cuando convertís se abren los partidos. Nosotros sabemos que no tenemos que perder la pelota. Hay que darle valor a crear situaciones y hacer goles. Además, es bueno terminar con el arco en cero. Al mundo River le gusta verse así. Los futbolistas pueden dar mucho y los van a disfrutar”, analizó Ponzio. Y enseguida se corrió del centro de la escena: “El protagonismo es de los jugadores. Soy de tomarme un par de horas para disfrutar. Y si disfruta el otro, yo soy feliz, igual”.

Ponzio también explicó las variantes que dispuso, con los ingresos de Francis Ortega, Aníbal Moreno y Lucas Beltrán. “Cuando asumí les dije a los jugadores que todos iban a tener su oportunidad. Algunos tuvieron que esperar un poco más. Cambié porque veníamos de jugar seguido y necesitábamos frescura. Lo importante es que podés tirar de los chicos que están frescos”, sostuvo. Además, tuvo palabras de elogio para Ángel Correa, a quien definió como “un jugador de Selección”. Y agregó: “Por suerte tenemos muchos así. Ángel llegó hace poco y no es fácil acostumbrarse al mundo River. De a poco lo va entendiendo”.

La noche de Córdoba, que amenazaba con convertirse en una pesadilla, terminó siendo una luz de esperanza para Ponzio. River ganó, goleó y gustó, con una actuación que también llevó su sello desde el banco. Tal vez le faltó una imagen: que alguno de sus futbolistas corriera a abrazarlo después de un gol. Pero el entrenador encontró otro respaldo, tanto dentro como fuera de la cancha: Correa lo defendió con su actuación y también ante los micrófonos. “Desde que llegaron pusieron lo mejor para el equipo, nos brindan lo mejor en el día a día. Veníamos haciendo muchas cosas positivas, pero no estábamos concretando con victorias. Muy contento porque lo pudimos conseguir”, soltó Correa.