Dice Nikole Hannah-Jones que solo en dos viajes ha visto que todos los pasajeros de primera clase del avión fueran negros. Dice que cuando eso pasa, algo sucede también: “Los pasajeros blancos entran, giran la esquina, lo ven y hay una pausa. Porque es algo muy normal ir en clase turista… si los de primera clase son blancos, pero de repente la clase turista te parece muy cutre si todos los de primera son negros. Eso es una metáfora de Estados Unidos. No te preguntas por qué tiene que haber clases en el avión, no te preguntas por qué no se puede hacer que todo el avión sea de primera clase, eso no te supone ningún problema. Solo te cuestionas la primera clase si en ella van las personas equivocadas. Y eso es Estados Unidos a gran escala”. Dice eso ante cientos de personas en el Teatro de Texas, en el marco del Hay Festival en Dallas, y todos escuchan, antes de lanzarse a otra atronadora ronda de aplausos, antes de pedirle fotos, de esperar en la fila más larga del festival para conseguir su firma, antes de darle las gracias por lo que dice, por lo que escribe.










