La frontera entre Chile y Argentina aparece nuevamente en el centro de una investigación sobre el denominado “turismo delictivo”, una modalidad que involucra a grupos de delincuentes chilenos que viajan al exterior para cometer robos, principalmente en viviendas de alto poder adquisitivo. Esta vez, la información apunta a un corredor específico, el paso internacional Los Libertadores, y a una presunta red de contactos que facilitaría el ingreso a territorio argentino, la obtención de documentación y la posterior salida hacia Europa y Estados Unidos.
Los nuevos datos fueron aportados a PERFIL por Jesús Bonilla, exintegrante del Major Case Squad del Departamento de Policía del condado de Nassau, en Long Island, Estados Unidos, quien investigó durante años a organizaciones dedicadas a este tipo de delitos.
El exdetective compartió datos recibidos de un informante confidencial que conoce los movimientos de estos grupos y describió cómo la Argentina sería utilizada tanto como destino alternativo como punto de partida para continuar hacia otros países.
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“Por Los Libertadores, pero es fácil salir del aeropuerto hacia Argentina; no te piden nada”, señala uno de los testimonios transmitidos por Bonilla. La referencia al paso fronterizo, ubicado en la cordillera de los Andes y que conecta la región chilena de Valparaíso con Mendoza, introduce un dato concreto sobre las rutas que utilizarían estas organizaciones para desplazarse entre ambos países.
Sin embargo, se trata de información proporcionada por una fuente reservada y no de una constatación oficial sobre la existencia de controles insuficientes en ese paso.
El paso Los Libertadores y la ruta argentina
El Sistema Integrado Cristo Redentor, del que forma parte el paso Los Libertadores, es uno de los principales corredores terrestres entre Chile y Argentina. Del lado argentino, el tránsito se realiza por Mendoza, a través del paso fronterizo ubicado en la zona de alta montaña.
Según la información que Bonilla recibió de su informante, las organizaciones contarían con distintas alternativas para salir de Chile. Una de ellas sería utilizar cruces fronterizos habilitados, como Los Libertadores. Otra, recurrir a pasos no habilitados para ingresar a Argentina cuando sus integrantes enfrentan dificultades para abandonar territorio chileno por las vías habituales.

“Argentina es un lugar para empezar. También es fácil entrar. Hay pasos ilegales por el sur de Argentina”, sostuvo la fuente confidencial, según el material compartido con PERFIL.
El testimonio describe a la Argentina como una escala dentro de una red de desplazamientos internacionales. Algunos integrantes de estos grupos permanecerían temporalmente en el país, mientras que otros continuarían hacia distintos destinos, dependiendo de sus recursos económicos, sus antecedentes y los contactos disponibles.
“Si no tienes dinero para viajar a Europa o Estados Unidos, vas a Argentina o Brasil porque allí no te piden demostrar que tienes dinero para entrar. Es súper fácil ingresar”, aseguró el informante. Y agregó: “Después de ahí, haces el salto”.
La fuente también sostuvo que algunos delincuentes se establecen durante períodos prolongados en la Argentina, donde pueden desarrollar vínculos personales y familiares. “Hay muchos que se quedan ahí y forman una familia también. Además, es muy barato para vivir”, afirmó.
Estas declaraciones describen presuntas prácticas de grupos específicos. No permiten concluir que los controles migratorios argentinos carezcan de requisitos ni que los cruces fronterizos se realicen sin verificaciones.
Denuncia sobre documentos argentinos y contactos dentro del Registro Civil
Uno de los aspectos más delicados de la información recibida por Bonilla se relaciona con la presunta obtención fraudulenta de documentos nacionales de identidad y pasaportes argentinos.
De acuerdo con el relato de su informante, las organizaciones contarían con intermediarios capaces de conseguir la documentación necesaria para que ciudadanos chilenos viajen al exterior bajo otra identidad.
“En la Argentina se consigue de todo: pasaportes, licencias de conducir”, sostuvo la fuente.
El informante, además, aseguró que existiría un contacto dentro del Registro Civil argentino que facilitaría la obtención de documentos mediante la compra de datos personales de ciudadanos argentinos. Según esa versión, los interesados podrían acceder a documentación con identidades ajenas y utilizarla para continuar sus desplazamientos internacionales.

PERFIL no pudo corroborar de manera independiente la existencia de ese presunto contacto ni identificar a funcionarios involucrados. Por el momento, la información constituye una denuncia de una fuente confidencial transmitida por el exinvestigador estadounidense, sin documentación oficial aportada que permita confirmar el mecanismo descripto.
El uso de documentos auténticos obtenidos irregularmente, o de identificaciones falsificadas, podría permitir a personas con antecedentes presentarse ante autoridades extranjeras bajo identidades diferentes. Bonilla ya había advertido sobre este fenómeno en una entrevista anterior con PERFIL. Durante sus investigaciones en Estados Unidos, afirmó haber encontrado documentación argentina entre numerosos sospechosos chilenos detenidos por robos.
“Yo te pongo que el 90% de los que nosotros arrestamos siempre andaban con pasaportes de la Argentina”, aseguró entonces.
El exdetective explicó que algunos sospechosos afirmaban ser argentinos cuando eran identificados por la Policía, aunque las verificaciones posteriores permitían establecer otra nacionalidad. También señaló que utilizaban documentación con nombres falsos y fotografías propias, una modalidad que les permitiría alquilar vehículos y alojamientos sin revelar su verdadera identidad.
Según el informante de Bonilla, una vez obtenida la documentación, algunos integrantes de estas organizaciones continúan hacia Italia, España, Francia y Bélgica, países mencionados como parte de sus circuitos de desplazamiento. La fuente sostiene que suelen permanecer en esos destinos hasta reunir dinero suficiente y que cuentan con personas que facilitan su instalación, sus movimientos y la comercialización de los objetos robados.
Según el testimonio, estos delincuentes no actuarían solos, sino que contarían con contactos en distintos países que los ayudan a moverse, conseguir alojamiento y vender lo que roban.
Entre esos vínculos habría compradores de mercadería robada y personas encargadas de facilitar traslados. Parte de los objetos sustraídos, según el informante, sería enviada nuevamente a Chile.
Otra ruta hacia Estados Unidos, con escala en México
El informante también describió una segunda alternativa para quienes buscan llegar a Estados Unidos.
Según su relato, algunos integrantes de las organizaciones viajarían primero a México, ingresarían por Cancún y luego se trasladarían hacia la frontera estadounidense, donde contarían con otros contactos para facilitar el cruce.
Este recorrido se suma a las rutas que partirían directamente desde Chile o desde la Argentina hacia Europa. Para Bonilla, la existencia de distintos itinerarios refleja la capacidad de adaptación de estos grupos y la importancia de sus conexiones fuera del país de origen.
Los nuevos testimonios amplían una investigación anterior de PERFIL sobre las organizaciones chilenas dedicadas al turismo delictivo y el papel de Argentina dentro de sus desplazamientos.

En aquella cobertura, una fuente de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) confirmó que existen delincuentes que utilizan documentos de otras nacionalidades para ocultar su verdadera identidad. También reconoció la existencia de un mercado ilegal de documentación, aunque aclaró que no estaba determinado dónde ni cómo se obtenían esos papeles.
“Hemos escuchado de este tipo de documentación. No sabemos todavía muy bien dónde y cómo la obtienen, pero lógicamente hay un mercado negro”, explicó el investigador chileno.
La misma fuente había advertido sobre las dificultades para controlar los más de 4.500 kilómetros de frontera entre Chile y la Argentina y el uso del territorio argentino como vía de salida después de la comisión de delitos. “Generalmente cuando cometen delitos graves acá, lo primero que hacen es salir a Argentina y de ahí se distribuyen a cualquier parte del mundo”, señaló.
Además, relató que investigadores chilenos habían detectado movimientos rápidos entre ambos países. “Nosotros hemos tenido gente que hemos visto delinquiendo en Argentina y a las dos semanas con foto en su casa acá en Santiago”, agregó.

Estas organizaciones tampoco responden necesariamente a un mando único. De acuerdo con las fuentes consultadas, se trata de distintos grupos que pueden asociarse, separarse o establecer vínculos según el destino y las oportunidades delictivas.
En Estados Unidos, investigaciones sobre robos en viviendas de figuras de la NFL y la NBA pusieron el foco en grupos de ciudadanos chilenos. Entre los casos que alcanzaron repercusión pública figuran propiedades vinculadas a Patrick Mahomes, Travis Kelce y Joe Burrow.
En Europa también hubo investigaciones y detenciones por robos de alto valor, mientras que en Argentina se registraron casos vinculados con ciudadanos chilenos, incluidos hechos en departamentos de Palermo y la investigación por el asalto a la vivienda del extenista Juan Martín del Potro, en Tandil.
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